Falleció destacado doctor experto en genética forense que contribuyó a esclarecer numerosos casos de crímenes de las dictaduras de Chile y Argentina.

Eduardo Contreras. Abogado. 14/12/018. La trágica noticia del fallecimiento el día 12 del presente mes de diciembre del eminente científico chileno Doctor Cristian Orrego Benavente llegó desde El Salvador en donde residía. Aunque era esperable por la grave enfermedad que padecía, todos quienes le conocíamos soñábamos con su recuperación. Sin embargo, la realidad siempre es más fuerte. El ilustre compatriota sufría esclerosis lateral amitrófica, la temible ELA, que ha demostrado ser fatal en todos los casos y que afecta a las células nerviosas que controlan los llamados músculos voluntarios del ser humano.

Cristian Orrego, profesor de la Universidad de Berkeley, California, miembro activo del Human Right Center de la misma prestigiosa universidad, Doctor en Bioquímica y Genética Forense, asesor de numerosas ONG relacionadas con los Derechos Humanos, miembro de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias.

Ya en 1984 inició su decisiva cooperación en Argentina cuando el “Nunca Más” para esclarecer los numerosos crímenes de la dictadura militar de ese país. Trabajó con las agrupaciones “Abuelas de Plaza de mayo” y “Madres de Plaza de mayo”.

En Chile tuvo destacadísima participación en el esclarecimiento del misterio que por años ensombreció la realidad de identidad de las víctimas del llamado “Patio 29” del Cementerio General.

Años más tarde su actuación en diversos casos emblemáticos como el homicidio del ex presidente de la república Eduardo Frei Montalva y luego en el proceso iniciado el 2011 por homicidio del Premio Nobel Pablo Neruda fue igualmente de extraordinaria importancia. Tanto por su talentoso aporte científico personal como porque su prestigio internacional hizo posible la conformación de paneles de expertos de todo el mundo del mayor nivel profesional. Cristian recordaba conocer personalmente al gran poeta chileno quien había sido además amigo de su padre.

Y están vivos sus padres. En efecto el Doctor Orrego, que estaba próximo a cumplir 75 años, es hijo del arquitecto y destacadísimo músico chileno Juan Orrego Salas que le sobrevive y que en el próximo mes de enero cumplirá cien años. Profesor y compositor de diversas Sinfonías y Conciertos, con diversos premios internacionales, es considerado mundialmente como uno de los mejores exponentes del llamado Neoclásico. Reside hace años en EEUU.

En nuestro país el doctor Orrego, maestro superior de la ciencia genética y la medicina forense goza de un merecido gran prestigio no sólo entre sus colegas científicos, investigadores, médicos y profesionales del mundo de los derechos humanos, si no del más amplio espectro profesional, social y político.

Es profundo el pesar de sus muchos amigos y personas que con él trabajaron y que no pudieron estar presentes en sus funerales en la república salvadoreña. Me cuento entre ellos.

Otra gran amiga del ilustre fallecido, la destacada médico chilena Gloria Ramírez, ha dicho con razón que “quienes tuvimos la suerte de compartir y aprender de su vida profesional, sus valores y tantos proyectos en favor de la paz, de la humanidad, del aporte científico en favor de la justicia, formando nuevas generaciones, honraremos por siempre su memoria”.