Hacer virar la agenda y encontrar apoyo en sectores de la opinión pública para revertir baja en aprobación de SP.

Hugo Guzmán

Periodista

 11/12/018. 1.- La decisión tomada en el círculo político más cerrado de Sebastián Piñera, de no firmar el Pacto Migratorio de Naciones Unidas (UN), tuvo un elemento comunicacional determinante. Apelar a cierta subjetividad y percepción de amplios sectores de la población que sienten/tienen rechazo a la llegada de migrantes al país, presos de ideas de que llegan a quitar empleos, trabajar por menos dinero, invadir barrios e incluso delinquir.

2.- Ante una consulta en el noticiero matinal de radio ADN, casi la totalidad de los auditores dijeron estar a favor de la decisión del Gobierno, algo que se extendió en otros medios. A eso se añadió el comentario y análisis de columnistas, académicos, legisladores, y gente de radio y televisión, en el sentido de que este caso le reditúa positivamente a Piñera en las encuestas y aprobación de sectores de la ciudadanía. Se trataría asimismo de “cambiar la agenda”, abriendo otro tipo de polémica y otra mirada de la opinión pública ante la desastrosa agenda de La Araucanía, interpelaciones a altos funcionarios políticos, la baja presidencial y del Gobierno en las encuestas, la continuidad de mala percepción de la marcha de la economía, el aumento del desempleo, etc.

3.- Piñera y los ministros Andrés Chadwick y Cecilia Pérez, la gente de la Secretaría de Comunicaciones (Secom) y del segundo piso presidencial, saben que a la derecha le va bien con posturas/políticas duras, restrictivas y represivas frente a los migrantes/la migración. Aumentan en las encuestas, encuentran adeptos (incluso entre aquellos que sostienen “yo no soy de derecha”), refuerzan base social/electoral y suman muchos votos en las elecciones. Ahí están los ejemplos en Brasil, Alemania, Estados Unidos y otras naciones.

4.- Todos esos elementos, en algún momento, se pusieron sobre la mesa presidencial, por los personeros más cercanos al Presidente. Había razones políticas para que Piñera no firmara el Pacto Migratorio, pese a que lo había respaldado y desde la Cancillería habían trabajado en ese sentido. Se tendrían que pagar algunos costos, pero hay informaciones y antecedentes de que en La Moneda se decidió asumir el tema con una mirada político/comunicacional de efecto interno. Que este episodio le trajera un repunte a SP que está por abajo del 40% de aprobación y rodeado de conflictos políticos mayores. Heraldo Muñoz, ex Canciller, hizo alusión a que no se podían estar tomando decisiones de política exterior, con criterios de política interior. Así, las riendas del asunto lo tomaron Chadwick y Pérez, desplazando al Canciller, Roberto Ampuero. Por eso la vocería y anuncio de la decisión recayó en el subsecretario de Interior, Rodrigo Ubilla, y durante el lunes recién pasado, las apariciones de Ampuero fueron monitoreadas desde La Moneda y se decidió que Piñera dijera las palabras determinantes. En los medios, entonces, se habló de choque entre Interior-La Moneda con Cancillería. “Nunca, desde la dictadura, había tenido Chile una Cancillería tan débil como éste” posteó el ex canciller Juan Gabriel Valdés.

5.- De acuerdo a lo que ha ido ocurriendo en estos días, y pese a las críticas de la oposición y de agrupaciones de migrantes en Chile, quedó claro que a partir del Pacto Migratorio, La Moneda encontró una oportunidad comunicacional de la cual espera sacar buenos dividendos. Las noticias que llegan a Palacio respecto a la percepción ciudadana, no son malas.