Pancho Orrego, amigo personal del jefe del estado, reconoció recientemente su fracaso ante la misión que le encomendara Piñera para superar la crisis.

José Luis Córdova

Periodista

10/12/018. Cada vez parece mas difícil designar presidente del consejo y director ejecutivo para Televisión Nacional de Chile. Es natural después de conocerse los magros resultados y la compleja situación financiera, la reducción de personal y, sobre todo, la poca creatividad y falta de gestión profesional de los últimos ejecutivos designados para ambos cargos.

Se sabe que el presidente del consejo de TVN debe contar con una mayoría en el Senado para ser aprobada la propuesta del Ejecutivo y la aprobación del directorio para nombrar al director ejecutivo.

Pero ¿alguien sabe cuáles son las atribuciones, los deberes y derechos de un presidente del consejo y de un director ejecutivo? Se entiende que el primero encabeza las sesiones y participa en las determinaciones del cuerpo colegiado que dirige la institución. El segundo debería implementar las políticas del directorio en el campo operativo.

¿Cómo ha funcionado esto hasta este momento de crisis? Nadie lo sabe. Está claro que había cierta afinidad conceptual entre el ex presidente del consejo Ricardo Solari (PS) y el entonces director ejecutivo, Jaime de Aguirre. Sin embargo, este último fue brazo derecho del actual Presidente de la República cuando este era propietario de Chilevisión y salió de ese cargo por un lío con boletas ideológicamente falsas a favor de la campaña del especular financiero y actual primer mandatario.

Solari se fue del cargo sin pena ni gloria tras aceptar que de Aguirre hiciera valer un contrato por 17 millones de pesos mensuales incluyendo una cláusula de salida por otros 73 millones de pesos.

¿Cómo pudo ocurrir esto en una empresa que hace años sólo muestra cifras en rojo? Habría que consultarle a la serie de ex consejeros y un par que todavía continúan en sus cargos pese al término del sistema binominal, al menos, en el parlamento chileno. No así en TVN donde esta práctica excluyente y discriminatoria se ha mantenido durante todos los gobiernos de la ex Concertación, por los períodos de la alternancia con la derecha y la última administración de la Nueva Mayoría.

Es decir, nadie sabe ni ha dicho nada al respecto hasta que el canal tocó fondo en las últimas semanas con un déficit que alcanza a los 11 mil millones de pesos en circunstancias que el Congreso aceptó a regañadientes entregarle otros 22 mil millones para tratar de enmendar la grave situación,

Pancho Orrego, amigo personal del jefe del estado, reconoció recientemente su fracaso ante la misión que le encomendara Piñera para superar la crisis. Incluso responsabilizó en parte a de Aguirre por la situación financiera, pero no encontró mejor solución -antes de irse- que despedir a mas de un centenar de trabajadores. Todo indica que esta medida sigue siendo aplicada por las autoridades suplentes y es poco probable que se suspendan los despidos mientras no aparezcan nuevos nombres para reemplazar tanto el presidente del directorio como al director ejecutivo.

Mientras, se anuncia la salida de las periodistas, Consuelo Saavedra -esposa del ex candidato presidencial de Ciudadanos Andrés Velasco- y de la colega Andrea Arístegui, de eficaz desempeño en el espacio dominical de debates Estado Nacional. Dos posiciones fulgurantes en la pantalla chica que desaparecen como reflejo de la profundidad de la crisis que vive el “canal público”. Todos, a la espera de una salida digna. Diógenes con su lamparilla buscaría afanosamente a un hombre ¿o una mujer? para tratar de superar el entuerto.