La arquitecta Viviana Hernández ahondó en el tema de la solución habitacional. La cultura de lo aspiracional, la generación de comunidad y un enfoque transversal, asomaron como claves.

Daniela Pizarro A. Periodista. 04/12/018. La arquitecta Viviana Hernández trabajó la mayor parte de su vida en el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, tiene una vasta experiencia en relación al tema de las viviendas sociales y la generación de una solución habitacional. En entrevista con ElSiglo.cl abordó algunos de los puntos clave que hacen que la demanda de la vivienda en Chile siga siendo un proceso complejo y las perspectivas que tienen los usuarios.

¿La demanda de la vivienda sigue siendo un tema pendiente?

Siempre las necesidades son mayores que los recursos, por eso hay que determinar muy bien cuál es la solución habitacional que se entrega. Las demandas por casas hoy son más altas porque las familias son más pequeñas, o sea, una joven se casa tiene un hijo y opta de inmediato por su propia casa, ya no existen estas familias más horizontales donde vivían los hijos con los abuelos. Ahí hay un tema de una aspiración legítima, porque el 99,9 por ciento de la personas aspiran a ser propietarios. Pero también hay una forma de resolver el déficit a partir del arriendo de viviendas públicas, o sea, no es necesario que todos deban ser propietarios. Se puede ser arrendatario con un costo razonable y con ayuda de un subsidio.

Siempre se habla del sueño de la casa propia.

Claro, pero yo discrepo de esa expresión. Primero porque no tiene que ser un sueño es un derecho y por otro lado más que la casa propia -y esto tiene que ver con la cultura que se ha instalado en la sociedad capitalista- por qué no puedo ser arrendatario e igualmente conservar mi derecho a una vivienda segura y digna sin necesariamente ser propietario. O sea aquí vemos que muchos se ponen como meta el ser dueño de la propiedad, una vez que lo consigue se da por satisfecho.

¿Cómo el proyecto de Inmobiliaria Popular en Recoleta?

Exacto. Pero este debate se tiñe con elementos sociales, culturales y económicos, porque si yo aspiro como sociedad a que todos sean propietarios tengo un desafío, pero si aspiro a tener un stock de viviendas que se puedan entregar a familias y una vez que esa familia pase al nivel de propiedad o sufra otros cambios, pueda recuperar esa vivienda y pasarla a otra familia, puedo generar un círculo más virtuoso y dinámico, entonces, más que la tenencia de la vivienda relevo la forma de ocupación de esa vivienda que es lo que propone el proyecto de Recoleta.

En el pasado había diversas formas de acceder a una vivienda. En la actualidad el Estado ayuda básicamente a través de la diversidad de subsidios ¿Cómo evalúa ese sistema?

El tema del voucher está sobrevalorado y teñido por lo que te decía de la aspiración de ser propietario. El subsidio es un aporte del Estado sin cargos de restitución, por definición, es decir, que el Estado me regala una cierta cantidad de dinero para contribuir junto con otros recursos como el ahorro a capitalizar en relación a un bien raíz. Con esto el Estado se ha desligado de todas las otras funciones como la organización, el apoyo, el seguimiento, el aporte de proyectos, o sea, el Estado le dice a la inmobiliaria que le aseguren un producto, que es la casa, para una cierta cantidad de familias y yo a ellos les doy una ayudita que es el subsidio para que le compren la casa. Que aunque es importante no es suficiente, porque con esto viene el utilitarismo, porque hay entidades que se dedican a captar personas para que accedan a la vivienda, es decir, yo Estado le pago a esa inmobiliaria para que capte gente y además le pago el subsidio, entonces, la persona se transforma en un objeto de mercado dentro del sistema inmobiliario, porque aseguro que el Estado va a pagar a los privados. Con eso se minimizan el riesgo de los privados en función del aporte del sector público.

¿Cuál debiera ser el rol del Estado en este ámbito?

Desde mi perspectiva de Estado no necesariamente entregaría una bonificación subsidiaria, pero si sería mucho más responsable. En ese maco también alego la corresponsabilidad del usuario, porque hay muchos dirigentes que dicen: “mi objetivo es conseguir la casa propia para mis 20 socios” y cuando termina ese proceso el comité se disuelve, porque después que consiguen la casa mucha gente desconoce que perteneció a un comité de allegados. Entonces, también es un desafío el cómo hacemos más responsables a los usuarios para que dejen ser utilitarios y dejen de perseguir una cosa. Pero también hay otros casos donde los que fueron dirigentes para alcanzar la vivienda una vez que se instalan en las villas siguen en la organización y se convierten en dirigentes de las escuelas o de las juntas de vecinos, es decir, con una continuidad.

Con esto del utilitarismo cree usted que se pierde también todo lo que conlleva la solución habitacional, es decir, el contemplar áreas verdes, hospitales, colegios, etc.

Absolutamente. Cuando en la sociedad actual impera más el yo que el nosotros, cuando el individualismo nos ha consumido a tal punto que se entiende como un valor el decir: “yo no me meto, con nadie. Yo no conozco a nadie, no sé quién es mi vecino”, cuando eso es un desvalor. Una vez me tocó hacer seguimiento en una villa que se había entregado en el sur, el nivel de organización era tal que distribuyeron en un pasaje a los adultos mayores, tenían contemplado a los niños que iban a clases en la mañana y quienes los cuidaban en la tarde, entonces, como los abuelos tienen más tiempos se dedicaban a cuidar a los niños y a ciertas horas cerraban el pasaje para que los niños jugaran y ellos estar cuidándolos. Asimismo, tenían sistema de rondas de seguridad, cuidado incluso de la basura, es decir, una maravilla.

¿La organización entonces es una de las claves?

Y la organización para qué, o sea, me organizo solo para tener mi casa, lo que siento que es mezquino aunque válido, porque el 90 por ciento de los comités trabajan en esa función, o nos organizamos para tener una comunidad, un barrio, incluso, ese concepto a varios les choca, muchos me han dicho: “yo no vivo en barrio, vivo en una villa”.

Volvemos a lo aspiracional ahí.

Totalmente, si este tema está muy ligado a lo sociológico, antropológico, entonces, siempre hay que mirarlo desde ese punto de vista también.

Últimamente en la capital hubo una explosión de guetos verticales, el arrendar una propiedad es cada vez mejor negocio y da la impresión de que todos los chilenos están en la misma ciudad ¿Usted cree que Santiago esté sobrepoblado?

No. No está sobrepoblado, está mal utilizado, porque a cierta cantidad de viviendas requiero cierta cantidad de equipamiento, de áreas verdes, etcétera. Aquí vemos que la vivienda por la vivienda no resuelve el tema de la habitabilidad y como acá se ha llenado de edificios sin pensar en lo otro nos genera incomodidad, porque colapsan los pocos servicios, entonces nos da la sensación de que somos muchos. La construcción de viviendas necesariamente tiene que ir de la mano con los servicios, equipamientos, etc.