Varias señales de presiones y ataques. Teillier dijo que “hay un sector pinochetista que está tratando de operar dentro de las Fuerzas Armadas”.

Equipo ES. 02/12/018. Hay varias señales, situaciones y episodios que apuntan a que el Comandante en Jefe del Ejército, Ricardo Martínez, estaría siendo torpedeado por grupos internos de su institución, que no simpatizaban con su nombramiento, cuestionan sus actuaciones, lo ven distanciarse del legado de Augusto Pinochet (se dice que es un militar “republicano”) y miran como algo peligroso que él haya planteado ante la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados que instruirá para que se haga un estudio y análisis de la trayectoria en el Ejército en los últimos 50 años.

Todo eso, en medio de una delicada y complicada investigación por corrupción en la venta y uso de pasajes y viajes institucionales, en la que están involucrados generales, coroneles y suboficiales de esa entidad castrense y una filtración de un audio del propio Martínez donde decía que había suboficiales metidos en la venta de armas a narcotraficantes y delincuentes. Sumado al caso Milicogate, a investigaciones a comandantes en jefe que estarían procesados y condenados (Juan Miguel Fuente-Alba y Juan Emilio Cheyre) por casos de corrupción y violación a los derechos humanos, y la continua demanda de que la institución entregue información por el caso de alrededor de mil detenidos desaparecidos, entre otros.

Hace pocos días, el jefe del Ejército dijo que como nunca estaba recibiendo ataques por correos electrónicos y redes sociales y durante la semana se dijo mucho por los pasillos de la política y se insinuó en algunos medios de prensa, que el Gobierno estaba a punto de pedirle la renuncia, que algunos generales y agrupaciones de ex uniformados consideraban que debía irse y que sectores de la derecha pensaban que ya era “insostenible” la permanencia de Ricardo Martínez. Para ellos, el manejo de Martínez era débil.

Se suma que hay una versión fuerte de que los sectores más duros dentro del Ejército, querían ver de jefe al ex general John Griffiths, quien era el segundo al mando y que cayó en el caso de corrupción de compra-venta de pasajes y viajes en comisión de servicio al exterior. Para muchos oficiales y personeros de derecha, Griffiths solo hizo una práctica habitual dentro de su institución y no cometió delito, y que Martínez no habría actuado con más carácter ante el supuesto asedio al Ejército.

El Comandante en Jefe efectuó una acción que, de alguna manera, le salió como un tiro por la culata. Reunió a cientos de oficiales en el Aula Magna de la Escuela Militar para hablar cara a cara de la situación por la que pasaba el Ejército; y ahí habló de los temas de corrupción, de la venta de armas, hizo comentarios sobre la Armada y la FACH, dijo que defendería con “dientes y muelas” las pensiones de los militares, e incluso habló de la lectura de medios digitales. Sus palabras fueron grabadas por algún oficial que, en rigor institucional lo traicionó, porque no cumplió la orden de tener los celulares apagados y no usar grabadoras. Ese oficial, o esos oficiales, filtraron el audio a The Clinic. Hay quienes piensan que eso fue una operación del sector duro que está torpedeando a Martínez. Como sea, la grabación le afectó mucho, no le ayudó en nada.

En ese marco, las cosas pasaron a tono gris. El ministro de Defensa, Alberto Espina, citó a Ricardo Martínez, a su oficina para que aclarara todo lo ocurrido y lo acusó de “imprudente” por sus dichos. Varias versiones de prensa indicaron que la reunión fue tensa, desagradable. Entre periodistas, dirigentes políticos, legisladores, se corrió la voz de que a Martínez se le pediría la renuncia. Más aún, reconocidos ex uniformados pinochetistas comentaron a reporteros que el jefe del Ejército debía irse y que Espina sería débil si no lo echaba. Para muchos, era el punto de término para el Comandante en Jefe del Ejército.

En síntesis, todo mal para Ricardo Martínez, porque esas situaciones no solo provocaron la molestia en el Gobierno, sino en sectores políticos de la oposición, pero también de la derecha y grupos pinochetistas que vieron en todo eso debilidad y falta de prolijidad dejando expuesto al Ejército. No es comprobable, pero existen versiones de que en el alto mando tampoco quedaron contentos con la situación de su jefe. Hay que decir que, por ejemplo, después de visitar a la magistrada que investiga el fraude en pasajes y viajes, el Comandante en Jefe expresó que ese asunto involucraba solo al Ejército, en tácita alusión a que dejaba fuera a la Armada y la FACH, donde había molestia con él.

La arista política en contra

En el diario La Tercera, se publicó que personeros de la ex Concertación dijeron que “hay un grupo muy duro de ex generales y mandos superiores activos que no toleran que el Ejército tome distancia de Pinochet”, lo que coincide con posiciones de diversos sectores que se están exteriorizando de manera privada, sutil y en ocasiones algo más abiertas, duras y críticas respecto al jefe del Ejército y a su probable lejanía con la doctrina pinochetista y distanciado de la derecha más conservadora y reivindicadora de “la obra del Gobierno militar”-

Es sabido que en las agrupaciones de ex uniformados, en los círculos más duros de “la familia militar”, entre los represores detenidos en Punta Peuco y en sectores pinochetistas de la Unión Demócrata Independiente y de Renovación Nacional, hay rechazo a Ricardo Martínez y, a lo menos, ninguna simpatía.

Eso incluiría a miembros del alto mando de la Armada y de la FACH, mucho más después de las alusiones a esas entidades que hizo el jefe castrense.

A todo ellos les cayó como un golpe en el estómago ese anuncio del Comandante en Jefe, de que haría una reflexión de los últimos 50 años de su institución, que junto a aspectos de desarrollo interno y situaciones institucionales, incluiría lo ocurrido con el asesinato de dos ex comandantes en jefe (René Schneider y Carlos Prats), ultimados por comandos de derecha, el intento de golpe de Estado contra el Gobierno de Eduardo Frei Montalva conocido como el “Tacnazo” y, por cierto, el periodo dictatorial encabezado por Pinochet.

En este cuadro, el diputado del Partido Comunista, Guillermo Teillier, y miembro de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados, dijo que “hay un sector pinochetista que está tratando de operar dentro de las Fuerzas Armadas (FFAA). El sector pinochetista de la derecha enquistado dentro de las FFAA, está defendiendo la hegemonía que han tenido y la tuición que han tenido hasta ahora respecto, por ejemplo, del Ejército. Y creo que son los responsables de que el Ejército esté hoy embarrado con la corrupción y con la violación de los derechos humanos”.

En esa línea, Teillier comentó en el programa “De domingo a domingo. Sin restricción” de radio Nuevo Mundo, que escuchó a Ricardo Martínez cuando expuso aquello de hacer una reflexión de una etapa de 50 años del Ejército, “pasando por el asesinato de dos comandantes en jefe, desde el ‘tacnazo’”. Y añadió: “No ven  esos sectores (pinochetistas) con buenos ojos ese proceso de reflexión. Se ha originado ahí una pugna. Y creo que esa pugna está en la derecha, es ideológica, es de política de fondo, y que nos tiene que preocupar a todos los chilenos, porque tiene que ver con qué Ejército queremos de aquí para adelante, si vamos a ser capaces de que saquen ese peso de la corrupción y (violación) de los derechos humanos y se transforme, como lo ha dicho el Comandante en Jefe, en un Ejército republicano. Está por verse. No estamos seguros de que será así, pero ojalá que sea así”.

El diputado del PC abundó en que “hay voces que dicen que esto no debiera ser, que hay que cambiar al ministro de Defensa (Alberto Espina), que es un ministro muy blando, y eso viene de los sectores más duros que hay dentro de las Fuerzas Armadas, que no quieren para nada echar esta mirada retrospectiva y llevar a una reflexión que cambie el carácter del Ejército”.

Guillermo Teillier expuso que “hubo diputados en la Comisión de Defensa de la Cámara que le pidieron al Comandante en Jefe que diera un paso al costado, porque ( ) estaba deliberando. Otro le dijo que estaba poniendo en peligro el principio del mando en el Ejército, como diciéndole que no debe ser Comandante en Jefe, porque si pierde el mando, se acabó su fuerza, su posicionamiento. Otro le dijo otra lindeza. A un sector de la derecha no le gusta nada esta reflexión” que está haciendo Martínez.

Lo que está instalado es que el Comandante en Jefe está en medio de un mar de problemas y situaciones que tienen implicancias políticas, institucionales, de corrupción y legales, de definiciones doctrinarias e históricas, con presiones que seguramente continuarán desde su propia entidad, desde ex uniformados, desde la derecha, desde el Gobierno y también desde la oposición. Sigue “el peor de los mundos” en el Ejército.