La verdad es que en los últimos 30 años, los ejecutivos de TVN se manejaron exclusivamente en el marco del binominalismo político imperante tras la dictadura.

José Luis Córdova

Periodista

El amigo íntimo del Presidente Piñera, Pancho Orrego, presidente del directorio de TVN renunció a su cargo a solo siete meses de su nombramiento, declarando: “mientras la gestión del canal siga en manos de las mismas personas que la llevaron a su actual crisis, no será posible sacarlo adelante”.

Se trató de una crítica directa al director ejecutivo, Jaime de Aguirre quien tiene pactado un sueldo de $18 millones mensuales y una indemnización que puede llegar a los 72 millones en caso de su despido, un acuerdo con el anterior presidente del directorio Ricardo Solari.

“Renuncio porque encuentro extraordinariamente inconveniente y peligroso dejar en manos de la misma administración el gasto de los 25 millones de dólares de financiamiento público que han sido aprobados como aporte extraordinario”. Según los resultados financieros a septiembre pasado, TVN registra pérdidas por $ 11.950 millones y bajó en ventas de publicidad.

La verdad es que en los últimos 30 años, los ejecutivos de la estación se manejaron exclusivamente en el marco del binominalismo político imperante tras la dictadura. Donde más se ha notado este sesgo ideológico es precisamente donde es más efectivo: en los servicios informativos.

Orrego calificó sin ambages de fracaso y obsolescencia el actual modelo de TVN. Se apresura en asegurar que no está en los planes del actual gobierno privatizar ni cerrar la estación pública.

“Es clave que el directorio recupere la posibilidad de hacer exigible la responsabilidad de la administración en casos de una mala gestión”, tal como lo plantean los sindicatos de la estación.

Apenas conocida la renuncia de Orrego, los trabajadores comentaron que la tarea “le quedó demasiado grande”. Esta afirmación fue ratificada por la periodista Consuelo saavedra, representante de los trabajadores en el Directorio.

“Vamos a aplicar medidas que van desde un plan de ajuste voluntario (?) de remuneraciones hasta fijar el criterio de que toda nueva contratación o renegociación de contratos se ajuste a la escala única de sueldos del Estado y que los despidos -posiblemente pendientes- se hagan lo más pronto posible (?), había prometido el ejecutivo ahora saliente.

Esta era la “hoja de ruta” que impondría el presidente del directorio de TVN. Al parecer para ello contaba -entre otros- con el voto favorable de los flamantes nuevos directores, la ex ministra de Educación, Adriana Delpiano (PPD) y el ex Subdere y ex intendente de Coquimbo, Ricardo Cifuentes (PDC).

Recordemos que la capitalización solicitada por TVN fue aprobada por el actual gobierno por un monto de US$ 22 millones, menos de la mitad de lo que el Congreso acordó para tratar de revertir su crisis financiera. “Si se hubiera seguido la simple regla de no gastar lo que no se tiene, jamás habríamos llegado a esta situación”, afirmó muy suelto de cuerpo el amigo del Presidente. A confesión de partes, relevo de pruebas. En todo caso, las “desvinculaciones” continúan.