Datos escandalosos de personeros y entidades comprometidas en abusos sexuales a menores, adolescentes y adultos. Una crisis en desarrollo.

Equipo ES. 09/11/018. Este 2018 ha sido uno de los años más oscuros para la Iglesia Católica chilena luego que se dieran a conocer decenas de denuncias por abuso sexual de menores perpetrados por sacerdotes en distintas regiones del país.

Hechos que salieron a la luz luego del bullado caso del ex sacerdote Fernando Karadima, quien después de ser condenado en 2011 por el Vaticano por abuso reiterados al cese del ejercicio religioso perpetuo y sometido a una vida de oración en un claustro de monjas, en septiembre de este año fue expulsado del sacerdocio por el Papa Francisco.

El destape del caso Karadima abrió una cadena de responsabilidades por la serie de jerarcas de la Iglesia que protegió al otrora cura de El Bosque, encubridores que hasta hace poco desmentían conocer los delitos e incluso hablaban de hostigamiento de parte de las policías, reporteros y víctimas, hacia los católicos.

Hasta que en enero de este año, luego de la visita del Papa Francisco a Chile, producto de las presiones respecto a que los principales encubridores seguían en sus cargos, el jefe de la Iglesia ordenó una investigación que terminó con la remoción del Obispo de Osorno, Juan Barros, por ser el principal encubridor de los abusos de Karadima. Pero eso no fue todo, ya que después se registró la masiva renuncia de los integrantes de la Conferencia Episcopal, quienes pidieron perdón “por el dolor causado a las víctimas, al Papa, al pueblo de Dios y al país por nuestros graves errores y omisiones”. Era el inicio de una crisis en la Iglesia católica chilena, al menos públicamente.

Luego vinieron situaciones que siguieron remeciendo a la cúpula eclesiástica, con la salida de sus puestos de los obispos de Chillán y de San Felipe, Cristián Contreras y Carlos Pellegrín, respectivamente, quienes renunciaron ante el Sumo Pontífice, quien no tuvo reparos en aceptar las dimisiones. Estos dos nombres se sumaron a los también Obispos removidos Gonzalo Duarte de Valparaíso, Cristián Caro de Puerto Montt, Alejandro Goic de Rancagua y Horacio Valenzuela de Talca. Todos estos religiosos están siendo investigados por el Ministerio Público y por la Justicia Canónica, algunos como abusadores y otros como encubridores.

En el mes de septiembre Francisco I, igualmente, expulsó del sacerdocio a Cristian Precht, por los abusos sexuales que cometió en el Colegio de los Hermanos Maristas. El ex Vicario de la Solidaridad ya había sido sancionado en 2012, cuando fue declarado culpable de abusos sexuales contra menores y mayores de edad, por lo cual la justicia canónica había recomendado su expulsión, sin embargo, Ricardo Ezzati, jefe de la Iglesia chilena, decidió castigarlo por cinco años con una suspensión de sus labores sacerdotales, pena que terminó de cumplir en 2017.

Claro que los encubrimientos y el alto cuestionamiento del desempeño de Ezzati estuvieron y prosiguen en la palestra pública, y a pesar de las reiteradas maniobras para esquivar las denuncias, que incluyen citaciones judiciales, el Cardenal y Arzobispo de Santiago no pudo liderar el último Te Deum ecuménico e incluso en el Congreso se debatió la revocación de la nacionalidad por gracia que posee el religioso de origen italiano. Duros golpes para la cabeza de la Iglesia y situaciones que permiten hablar de una crisis de representatividad y credibilidad en esa institución.

Cabe recordar que en el marco de las investigaciones por encubrimiento la policía informó que allanó 16 edificios de la Iglesia Católica durante este 2018 a lo largo del país.

Los datos

Hace un tiempo la Conferencia Episcopal publicó una lista con los 40 sacerdotes condenados por la justicia civil y canónica por abusos a menores, de ellos 18 en procesos civiles y 22 en tribunales eclesiásticos.

Datos que se suman a los entregados hace unos días por la Fiscalía Nacional con la actualización sobre las denuncias por abusos sexuales protagonizados por miembros del clero.

Actualmente hay 124 causas vigentes, en las cuales se está investigando a 178 personas. Cifras que van en aumento respecto a las entregadas en agosto de este año donde había 119 carpetas abiertas con 167 imputados, de los cuales 105 son sacerdotes, donde destacan 8 obispos. En el balance anterior eran 96 los religiosos involucrados entre ellos 7 obispos. Asimismo, el conteo anterior entregó 178 denunciantes los que en noviembre aumentaron a 222.

Entre los religiosos con más víctimas destaca el sacerdote marista de origen español, Abel Pérez, de 71 años, quien registra 16 víctimas, lo sigue el sacerdote diocesano, chileno de 41 años, Víctor López, también con 16 víctimas. Con 9 víctimas aparecen en la lista Pablina Celedón, una monja chilena de 77 años de las Hermanas del Purísimo Corazón de María, el sacerdote diocesano de 61 años Manuel Hervia y Sebastián Arce, un cura diocesano de 26 años.

De igual forma están los miembros del clero que acumulan más denuncias, ahí destaca el sacerdote de 53 años Juan Carlos Delgado Castillo con seis denuncias en cuatro regiones distintas, con un patrón común, todos hombres y menores. La primera querella salió desde Coquimbo, lo siguió Santiago, Puerto Varas y la última en Paillaco en la Región de Los Ríos, en este lugar abusó de un niño de once años por lo cual fue condenado a 600 días de prisión. Sumó otra condena por abuso sexual en contra de un menor de siete años en Pudahuel de cuatro años de presidio menor en su grado máximo.

Lo sigue con un historial similar la prelada ya fallecida, Isabel Margarita Lagos Droguett “Sor Paula”, por 28 años la madre superiora de la orden de las Monjas Ursulinas. En 2010 se iniciaron investigaciones judiciales y canónicas en su contra por abuso de poder y sexual, tras lo cual fue removida de su cargo y recluida en Alemania, en 2012 murió en Chile.

En las investigaciones por abuso sexual a menores, también, resaltan las congregaciones que suman más procesados, donde los Diocesanos llevan la delantera con 116 casos, lo siguen los Salesianos muy por debajo con 14, los Maristas con 13, Capuchinos y Franciscanos con 3, Don Guanella, Jesuitas, Mercedario y Verbo Divino con 2 y con un solo caso se muestran los Agustinos, Congregación del Santísimo Redentor, Claretianos, Clérigo de San Viator, Compañía de María, Escolapios, Hijas de la Divina Providencia, Legionarios, Misioneros de la Sagrada Familia, Padres Columbanos, Paulinos, Ursulinas, Orden de los Servitas, Palotinos y los Misioneros de la Preciosísima Sangre. En tanto, los casos sin congregación llegan a 46.