Comicios intermedios no definieron una hegemonía; avance de los demócrata y triunfo parcial de Trump. Los resultados de las legislativas y gobernadores.

Gonzalo Magueda. Periodista. 07/11/018. En lo general, las elecciones intermedias de Estados Unidos (EU) -Cámara de Representantes, Senado, Gobernadores- dejaron un panorama de un país dividido electoral y políticamente.

Los demócratas avanzaron ganando la Cámara de Representantes y gobernaciones, consolidando la presencia de mujeres y personeros progresista, pero al mismo tiempo los republicanos afianzaron su mayoría en el Senado, también tuvieron triunfos en varios estados y Donald Trump (el Presidente que representa a este sector), no salió mal parado después de los escrutinios.

Si se dijo que este proceso sería un plebiscito respecto a la gestión de Trump, se podría afirmar hoy, al mirar las cifras, que en definitiva no sucedió nada definitorio respecto a él, salvo quizá, que no tiene asegurada la reelección el 2020. En todo caso, algo no menor.

La “ola azul” del Partido Demócrata no apareció, ni tampoco se instaló el triunfalismo del Partido Republicano.

De acuerdo a las cifras hasta la tarde de este miércoles, a unas 24 horas de los comicios, el Partido Demócrata (PD) quedó con 219 miembros en la Cámara de Representantes y el Partido Republicano (PR) con 193. En el Senado, el PR con 51 legisladores y el PD con 45.

En cuanto a Gobernadores, demócratas y republicanos estaban prácticamente empatados en las elecciones de quienes comandarán los estados: los primeros tenían 22 y los segundos 25, pero hay que considerar que el PD aumentó en 7 sus gobernadores.

Una de las derrotas para Trump y sus políticas ultraconservadoras es que ahora el Partido Demócrata controlará la estratégica Cámara de Representantes, lo que puede significar frenos a las políticas y planes de la Casa Blanca, sobre todo en materias de salud, migración y trabajo.

En el The New York Times se señaló que “los primeros sondeos evidenciaron la profunda división que impera en la vida política estadounidense, con los demócratas que lograron ganar escaños en los distritos suburbanos donde los votantes con mayores ingresos y nivel educativo habían expresado su oposición al presidente Donald Trump”.

Peter Baker, analista de ese periódico, planteó que “el presidente Donald Trump enfrenta desde la mañana de este miércoles un nuevo hábitat político con la posibilidad de una guerra partidista durante los siguientes dos años ahora que la Cámara de Representantes está en manos demócratas, que tienen poder para expedir citatorios a funcionarios y lucen listos para bloquear la agenda legislativa de la Casa Blanca”.

Sin embargo, el mandatario estadounidense, representando mayoritarias voces de los republicanos, puso en Twitter que “los que se aliaron conmigo en estas increíbles Elecciones de Mitad de Período, aferrándose a ciertas políticas y principios, tuvieron excelente desempeño. Los que no lo hicieron ¡Adiós!”. Y quitó relevancia al triunfo demócrata en la Cámara de Representantes y varias gobernaciones, insistiendo que él y el Partido Republicano ganaron. Aprovechó, además, de volver a arremeter contra los medios de comunicación: “Ayer tuvimos una Gran Victoria, ¡A pesar de la presión de la Prensa Hostil!”.

Parte de este escenario realmente dividido y, hace tiempo, confrontado en la política interna estadounidense.

En un comentario en un despacho de la agencia Associated Press (AP) se indicó que “la oposición a Trump resultó ser un factor más motivador para los demócratas que el respaldo al mandatario para los republicanos. Sin embargo, los votantes republicanos tendían a respaldar mayoritariamente al presidente”.

En una nota, David Brooks, corresponsal en EU del diario mexicano La Jornada, planteó que “lo que parece ser una ola de votación sin precedente en una elección intermedia resultó en una derrota parcial del régimen de Donald Trump: los demócratas conquistaron la Cámara de Representantes, mientras los republicanos mantendrán el control del Senado”.

Sostuvo que “no apareció la gran ola azul demócrata que muchos esperaban y deseaban, y a pesar de que ganaron la Cámara baja, esta elección no registró el repudio abrumador hacia Trump y su agenda que muchos opositores deseaban. Tan fue así que los republicanos estaban por ampliar su mayoría en el Senado”.

David Brooks escribió que “sin embargo, para la masiva coalición de mujeres, jóvenes y minorías que se han movilizado durante estos dos años en repudio a Trump y su agenda, fue un triunfo urgente y para no pocos, el inicio del rescate del país de una amenaza calificada de neofascista y marcada por la violencia ultraderechista”.