Este viernes falleció la destacada activista de derechos humanos a los 93 años. Una vida dedicada a verdad y justicia ante casos de detenidos desaparecidos.

Equipo ES. 26/10/018. Ana González González, fue una imprescindible como activista de los derechos humanos, en la lucha por encontrar a los detenidos desaparecidos de la dictadura, en jornada de luchas populares y en enfrentar con valentía a los militares golpistas.

Este 26 de octubre de 2018, a los 93 años de edad, falleció Ana González, causando profundo dolor en el mundo democrático, de los derechos humanos, social y de la izquierda. Conocida la noticia, ya se producían decenas de declaraciones y muestras de pesar. Hasta las últimas semanas de su vida, ella hizo todo lo posible, incansable como siempre, por que se conociera la verdad y se hiciera justicia para los más de 3 mil detenidos desaparecidos y asesinados por la dictadura.

Su figura, su voz, su energía, formaron y forman parte de la historia de la lucha de cientos de mujeres que lo dieron todo por enfrentar los horribles crímenes del régimen militar y movilizar al pueblo.

Ana González es dramáticamente un ejemplo de las atrocidades cometidas por la dictadura cívico-militar. Su esposo, dos de sus hijos y su nuera, son detenidos desaparecidos. Nunca desmayó en la lucha por encontrarlos, y para que se hiciera justicia.

Fue una protagonista incansable en las labores y jornadas de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, junto a compañeras como Sola Sierra.

Militante del Partido Comunista, fue parte, junto a su compañero Manuel Recabarren, de innumerable luchas populares y de los trabajadores. Nacida en Toco, una oficina salitrera de Tocopilla, Ana González perteneció siempre a una familia trabajadora, modesta y de compromiso social.

En horas de este viernes se estaba organizando todo lo concerniente a su velatorio y funeral y distintas agrupaciones de familiares de víctimas de la dictadura, organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y partidos políticos, preparaban homenajes a esta activista imprescindible.

Foto: Carlos Contreras