La amalgama de medios legales, clandestinos, que informaban, analizaban, convocaban.

Hugo Guzmán

Periodista

1.- No mucho se habló en estas semanas -con motivo de los 30 años del triunfo del NO en el plebiscito del miércoles 5 de octubre de 1988- del papel que jugó la prensa antidictatorial o inclusive aquella que, al menos, no tuvo una actitud dócil ante los mandos militares. Esa prensa que muchas y muchos leían o escuchaban para enterarse de noticias y acceder a análisis, entrevistas y reportajes que no estaban en los medios que editorialmente respaldaban a la dictadura, como La Tercera, Las Últimas Noticias, El Mercurio, Qué Pasa, todos los canales de televisión y la inmensa mayoría de radioemisoras. La prensa antidictatorial era un alimento necesario de consumir cada día por la población y jugó un rol preponderante en la batalla por el NO.

2.- Quienes conocieron la actividad periodística en esos 17 años de tiranía, saben que existieron medios clandestinos, semilegales y legales. Constituían una amalgama informativa que llegaba a cientos o miles de lectores, en todo el país. Algunos eran de equipos de periodistas, otros de partidos políticos u organizaciones sindicales y estudiantiles, de segmentos de la Iglesia, de grupos ciudadanos. Unos de cobertura nacional y muy conocidos, otros impresos en poblaciones o sindicatos, distribuidos en comunas o sectores sociales en distintas regiones. Existieron experiencias de radios clandestinas y semilegales.

3.- Siempre se pueden quedar nombres fuera, pero en esos años circularon -legal o ilegalmente- Análisis, Cauce, El Siglo, El Rebelde, Fortín Mapocho, Unidad y Lucha, Solidaridad, La Bicicleta, Mensaje, Apsi, Hoy, Pluma y Pincel y en las postrimerías del régimen militar aparecieron La Época y Punto Final (que fue clausurada en 1973). Fue inédita la experiencia de TeleAnálisis, que dirigieron Fernando Paulsen y Augusto Góngora. También la existencia de unas dos agencias informativas que operaban desde la clandestinidad. Fuente de información eran los despachos desde el exterior de Radio Moscú y Radio Habana Cuba. Poco se sabe que en tiempos de dictadura, una periodista, Marcela Otero, laboraba como corresponsal de la agencia informativa cubana Prensa Latina. “Carta de los Periodistas” se llamó un boletín editado por el Colegio de Periodistas con el objetivo de romper el cerco informativo.

4.- En algunos análisis o comentarios se indica que los medios antidictatoriales no solo informaron. Fueron vitales en la organización y la convocatoria. También en los debates políticos y en la denuncia directa de la represión y la corrupción de los militares y segmentos de civiles que constituían su base de apoyo. Se instaló el concepto de prensa alternativa, que algunos ampliaron a prensa alterativa, porque estaba contribuyendo a alterar el estado de situación. Como en muchos otros ámbitos, esos primeros días de octubre de 1988, la prensa antidictatorial y democrática se lució. La marca es aquel titular de Fortín Mapocho, “Corrió sólo y llegó segundo”, en referencia a Augusto Pinochet, y que fue idea del periodista Alberto “Gato” Gamboa. Hubo otros como el de El Siglo, estableciendo un mes antes del plebiscito: “El pueblo se gana la calle para defender el NO”. Mirar hacia atrás y comprobar el papel de esa prensa, inspira a mirar el presente y constatar la falta que hacen ese tipo de medios y la ausencia de apoyo para que se expandan y contribuyan a la existencia de la diversidad informativa y comunicacional. Algo que podría estar en el balance de los últimos 30 años.