Acto en la USACH por aniversario de las Juventudes Comunistas, reivindicando una historia con un llamado a “seguir creciendo”.

Hugo Guzmán. Periodista. A las 16:30 del sábado 8 de septiembre, un contingente de jóvenes de camisas amaranto comenzó a recorrer los jardines y patios de la Universidad de Santiago (USACH) -cuyo nombre original es Universidad Técnica del Estado -UTE- nombre arrebatado por la dictadura-. Llevaban lienzos, sus banderas, sus consignas. Era una tarde soleada, pero fresca.

Las muchachas y los muchachos avanzaron a paso rápido pero sin prisa, y rindieron homenaje al cantautor Víctor Jara frente a su monumento instalado en un área verde de la USACH. Luego siguieron los pasos hacia el monolito que recuerda al rector de la UTE, Enrique Kirberg, destacado académico y hombre demócrata. Un alto para rendir homenaje a Julio Carlos Santibáñez, ingeniero eléctrico de la UTE, activista de la Jota, secuestrado y hecho desaparecer por la dictadura. Los tres comunistas, los tres perseguidos por la tiranía y los tres vinculados a las Juventudes Comunistas (JJCC) y al Partido Comunista (PC).

A los pocos minutos, el contingente juvenil se dirigió al Aula Magna de la Universidad, en medio de cánticos rebeldes, consignas agitadoras y batucada, con un lema que parecía sintetizar mucho de lo que ocurría esa tarde de sábado: “Nuestro mejor homenaje es seguir creciendo”.

Fue la celebración de los 86 años de vida de las JJCC, funda en 1932, y que ha pasado como organización por los más diversos periodos de la historia del país, aglutinando a miles de jóvenes -estudiantes, pobladores, obreros, campesinos, artistas, feministas, combatientes-, destacadamente en lo que fueron las batallas de los tres años del Gobierno Popular que lideró Salvador Allende y los 17 años de dictadura cívico-militar.

Dentro del lugar del acto, que se tiñó de amaranto y se desplegaron las banderas rojas de la Jota, se produjo la amalgama de la historia, de las generaciones, algo posible si se trata de una organización política juvenil que cumplió 86 años de vida.

Ahí estaban los jóvenes comunistas y los octogenarios comunistas. Los de hoy y los de ayer. Ejemplo de ello, la presencia de Samuel Riquelme, de 99 años de edad, ex secretario general de las JJCC, que llegó luciendo su camisa amaranto; e Inés Erazo, viuda del Rector Kirberg, con sus 100 años cumplidos y ex militante de la Jota. Se hacía realidad, en ese salón, la consigna “al Partido salud, aquí esta su Juventud”.

Estuvo el cariño hacia la actitud consecuente y digna del poeta Raúl Zurita, presente en primera fila y que subió al escenario a leer un poema de batalla; el recuerdo de ex secretarios generales de la Jota como Manuel Cantero, Ricardo Fonseca, Mario Zamorano y Gladys Marín.

Un acto de celebración de los 86 años presidido por el presidente de la organización, Camilo Sánchez, y el secretario general, Reynaldo Morales. Ahí estuvieron Guillermo Teillier, presidente, y Lautaro Carmona, secretario general, del Partido Comunista (PC). Claudia Pascual, la ex ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Bárbara Figueroa, presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Carlos Insunza, presidente de la Agrupación de Empleados Fiscales (ANEF), César Bunster, director del Instituto de Ciencias “Alejandro Lipschutz”, la diputada Pamela Jiles (Partido Humanista) y representantes de colectividades políticas y juveniles como Juventud del Partido Progresista, Juventud Socialista, Democracia Cristiana, Juventud Rebelde “Miguel Enríquez”, Nueva Democracia, Juventud Radical, Movimiento Autonomista, y diplomáticos de las embajadas de Vietnam y El Salvador.

El canto en las voces de Jorge Coulón y Daniel Cantillana. También puestas en escenas teatrales, realizadas por jóvenes comunistas. Un video que brevemente reseñó luchas de las JJCC. Al inicio, el himno nacional, y luego el himno de la Jota y al terminar, La Internacional.

El llamado que se hizo desde los 86 años de las JJCC en consignas como “toda la verdad, toda la justicia, no más impunidad”; “Ningún privilegio para los asesinos del pueblo”; “Jóvenes comunistas contra la precariedad del trabajo, contra el Estatuto Joven”; “Nada ni nadie ha sido olvidado”; “Un pueblo que camina pa delante, un gobierno que camina para atrás”.

El momento de emoción, de homenaje, de recuerdo, cuando en el acto por los 86 años de la Jota, se entregó a familiares, de manera póstuma, la Medalla “Luis Emilio Recabarren” a una treintena de comunistas ejecutados o hechos desaparecer durante la dictadura cívico-militar. La medalla fue entregada de manos de jóvenes comunistas a las y los familiares.

El lugar que fue bombardeado y atacado a balazos por los militares golpistas el 11 de septiembre de 1973, de donde se llevaron presos a estudiantes y profesores, 45 años después servía de escenario para la celebración de los 86 años de las Juventudes Comunistas, quizá como otra señal de que las luchas populares siempre terminan reivindicando la historia.

Fotos: Equipo ES