El carácter peligroso del Gobierno de Estados Unidos, sus fuerzas armadas, sus agencia secretas, sus operaciones ilegales y encubiertas.

Gonzalo Magueda. Periodista. Ya se dijo. Estados Unidos (EU) tiene su propio 11 de septiembre. De 2001. Fueron ataques al territorio estadounidense como pocas veces se dieron en su historia, es más, a centro neurálgicos y estratégicos: el Pentágono, las famosas Torres Gemelas de Nueva York, con un saldo de 3 mil muertos y 6 mil heridos. Según las fuentes oficiales de EU, ataques terroristas perpetrados por miembros de Al Qaeda, paradójicamente, red capacitada y financiada en su momento por agencias secretas estadounidenses, sobre todo para combatir la presencia e influencia de la ex Unión Soviética en zonas estratégicas y áreas en disputa.

Es cuestión se revisar mucha prensa de la época, y se constata que en varios lugares del mundo -con o sin razón-, causó simpatía el golpe propinado a Estados Unidos, gobernado en ese entonces por el ultraconservador George W. Bush, en momentos que ese país, como ha sido a lo largo de su historia, realizaba operaciones abiertas y encubiertas en muchos lugares, sobre todo países de Asia, Europa del Este, África y América Latina.

Pero lo mayoritario fue el repudio a esas acciones violentas que causaron la muerte de miles de civiles, generaron terror en el pueblo estadounidense y abrieron puertas a que la Casa Blanca -como se comprobaría- reforzara su política belicista, injerencista, criminal e ilegal. Basta comprobar la documentación y filmaciones de ciudadanos árabes torturados y mantenidos en cárceles ilegales en distintos puntos del planeta.

Es muy probable que, en efecto, ya Estados Unidos tenga tomada medidas legales, institucionales, militares y policiales, secretas, de Inteligencia y Contrainteligencia, para evitar que sucesos como los del 11/9 de 2001 se repitan, incluso en esa magnitud y extensión. Pero los ataques terroristas de los últimos tiempos, sobre todo en Europa, da cuenta de que los estadounidenses tienen razones para andar temerosos porque en cualquier momento sucede otro ataque suicida, arriba de un avión o de un automóvil.

Sin embargo, desde esa fecha, hay un peligro que no cesa. El carácter peligroso del Gobierno de Estados Unidos, sus fuerzas armadas, sus agencia secretas, sus operaciones ilegales y encubiertas, sus alianzas con Estados criminales como Israel y sus planes de intervenciones militares como las que se barajaron para echar abajo al Gobierno de Venezuela.

Los estadounidenses continúan con presencia bélica, conspirativa y hostil en Afganistán, Libia, Irak, Siria, Cuba, Venezuela y otras naciones. Nadie duda que la Central Americana de Inteligencia o el Comando Sur persisten en sus operaciones contrarias a gobiernos progresistas o socialistas, a organizaciones democráticas y de izquierda, movimientos sociales, comunidades indígenas, grupos religiosos, étnias, etc.

Altos personeros de EU no se cansan en insistir que su país está en guerra, algo que reiteran diversos analistas. Suele ocurrir cuando se habla de imperios, categoría que va más allá de la retórica o la propaganda en el caso de EU. Con novedades, como la “guerra comercial” desatada ahora contra China.

Este cuadro a agrava o se tensa cuando está al mando de la Casa Blanca y, como se suele decir hasta en las películas de ficción, tiene acceso al “botón rojo” nuclear, un personaje como Donald Trump, caracterizado por su inestabilidad emocional y política, su beligerancia, su prepotencia, su desprecio a otros países, sus deslealtades e incumplimiento de la palabra, y que no dudó en amenazar con acciones armadas de alto calibre al referirse a la situación en Corea del Norte o Venezuela.

El 9/11 tuvo un inmenso impacto en la sociedad estadounidense, y se acentuaron y extendieron los grupos y comunidades promotores de la paz, de la no intervención, de sujetar al poder de las fuerzas armadas, del respeto a otros pueblos, pero ese no es el comportamiento de los mandos políticos y militares de Estados Unidos. Y ese, a 7 años de los ataques al Pentágono y las Torres Gemelas, es un problema latente.