Presidente argentino a la cabeza de la crisis económica de su país. Datos y antecedentes claves en esta etapa.

Cubadebate. Mauricio Macri ha aplicado políticas de shock en el más despiadado estilo neoliberal, sin ninguna recuperación, todo lo contrario, con una considerable crisis económica. Como dicen en Colombia, Macri “se ha quedado con el pecado y sin el género”.

La cuestión ahora para Macri es cómo y en qué condiciones llegará a octubre del año que viene. Y si esta crisis será la última, o el principio de una sucesión de ellas que afecte su liderazgo y esperanzas de reelección.

El factor EEUU y FMI en la política argentina

El presidente argentino dialogó telefónicamente el 4 de septiembre con su homólogo de los Estados Unidos, Donald Trump, antes del inicio de las reuniones que mantuvo Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en la capital estadounidense, del 4 al 6 de ese mes. Según informó oficialmente la presidencia argentina, el diálogo se extendió durante 15 minutos.

“El presidente Trump expresó que está al tanto de la coyuntura en Argentina y aceptó la invitación del presidente Macri a realizar una visita de Estado en noviembre próximo, en el marco de la Cumbre de Líderes del G20, en Buenos Aires”, precisaron a través de un comunicado de prensa.

Ambos jefes de Estado tienen previsto encontrarse personalmente en la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, a fines de septiembre.

En su mensaje, Macri resaltó la importancia del respaldo de las grandes economías del mundo a la Argentina para superar la incertidumbre económica que atraviesa el país.

El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, viajó junto a otros funcionarios a la capital de los Estados Unidos con la misión de garantizar el préstamo de 50 mil millones de dólares incluyendo adelantos del FMI para apuntalar el programa financiero de este año y de 2019.

Como se observa, la estrategia económica de Mauricio Macri se fundamenta en una estrecha dependencia de los EE.UU. y del FMI, lo que implica un aumento de la pobreza. Pero el presidente argentino está cabalgando a un tigre del que no se puede bajar, le guste o no.

La crisis económica que atraviesa Argentina tiene múltiples causas y llevaron a declarar una emergencia y a anunciar un plan de ajustes el lunes 3 de septiembre para tratar de evitar una mayor devaluación del peso argentino. Déficit, desequilibrios en el frente externo, recesión, desconfianza de los mercados, volatilidad y dificultades para contener la inflación son algunas de las claves de esta crisis.

Crisis de confianza y volatilidad

Hay una desconfianza cada vez mayor de los mercados financieros en la política económica de Macri que llevó a los inversores a desarmar sus posiciones en pesos y apostar por el dólar, lo que generó mayor presión sobre la divisa argentina.

Las tan ansiadas inversiones extranjeras no llegaron, una fuerte sequía golpeó a la producción agropecuaria, con pérdidas de hasta 8 mil millones de dólares, ingresaron menos divisas que las esperadas y la demanda se hizo sentir acelerando la devaluación.

El multimillonario rescate financiero otorgado por el Fondo Monetario Internacional no alcanzó para recuperar la confianza de los mercados, porque los analistas saben que el impacto de las medidas en la sociedad cohibe su éxito.

Decía Mark Twain que: “Un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo exige cuando empieza a llover”.  Ahora Macri le pidió al FMI que adelante el envío de fondos.

Muy sensitiva a factores externos

La economía argentina volvió a demostrar que es muy sensible a los factores externos. La decisión del presidente Donald Trump de subir las tasas de interés en Estados Unidos, que fortaleció al dólar en todo el mundo, repercutió en los mercados emergentes y particularmente en Argentina. El peso argentino se vio golpeado por las devaluaciones del real y en general por la enorme crisis en Brasil, que es el principal socio comercial de Argentina y la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

¿Errores no forzados?

El equipo económico de Macri enfrentó desde el inicio dificultades para lidiar con el déficit fiscal y la inflación. Se cometieron “errores no forzados”, justificó un ministro. Nadie sabe qué quiso decir este émulo del gran Mario Moreno “Cantinflas”.

Inflación

Una de las promesas electorales de Macri fue domar la inflación, pero el presidente no logró frenar el alza de los precios.

Se estima que la fuerte devaluación del peso en agosto, de un 35 por ciento, llevará a una nueva alza de la inflación porque muchos de los precios de las materias primas y el combustible se rigen por su valor en dólares.

Coyuntura económica

Argentina atraviesa por una grave crisis. Foto: AFP.

No se debe ocultar que Macri heredó una economía que aunque infinitamente más justa, tenía amplias restricciones en el mercado de cambios, alto déficit fiscal, inflación y desaceleración del crecimiento. En realidad esa fue una de las causas de su victoria en las urnas. Su gobierno hoy lidia con desequilibrios en las cuentas externas, esfuerzos por reducir el gasto público y una política dependiente del financiamiento externo, que multiplicó el endeudamiento público.

Macri también intentó frenar la presión sobre el peso con un alza de las tasas de interés, primero al 40 por ciento y la semana pasada, al 60 por ciento, pero sin mayores resultados. Es decir no ha resuelto nada, ha empeorado todo.

Recesión, salarios, pobreza

La economía está a un paso de caer oficialmente en recesión (ya lo esta de hecho), después del derrumbe del 6,7 por ciento que registró en junio, se suma una nueva caída de la actividad en julio. Los principales indicadores económicos están en rojo, los salarios cayeron en junio un 4,3 por ciento y se perdieron 106 mil puestos de trabajo en el primer semestre y el consumo interno se derrumba.

En agosto, las ventas al por menor de la pequeña y mediana industria bajaron un ocho por ciento. La pérdida del poder adquisitivo se acelera, al tiempo que los sectores humildes quedan más expuestos a la subida de precios de alimentos y crece la pobreza, que podría superar el 30 por ciento de la población, según estiman los expertos.

Todo ello se puede expresar en una sola palabra: ¡Neoliberalismo!

Situación política en la Argentina hoy, y el camino a las elecciones de Octubre-2019

La base política de Macri está muy disminuida, se observa un fuerte desgaste dentro de la coalición política Cambiemos que lo llevó a la presidencia en el 2015 por muy estrecho margen. Particularmente difíciles dentro de Cambiemos son las relaciones entre Macri y la Unión Cívica Radical (UCR), uno de los dos partidos tradicionales, hoy bastante venido a menos.

Para finalizar

Como se observa, el fracaso económico y social del gobierno de Mauricio Macri es rotundo. Tiene muy pocos aliados y entre ellos la UCR no es confiable, mientras más se perciben sus dificultades para ser reelecto, su soledad en la silla de Rivadavia aumenta.

La principal aliada de Macri es la líder de ARI Elisa Carrió, una personalidad fuerte y excandidata presidencial ella misma, quizás ella influencie y/o aporte entre 1-2 millones de votos. Ambos coinciden en numerosos aspectos de la aplicación del neoliberalismo en la sociedad argentina, y el más visceral odio contra cualquier manifestación del movimiento progresista en ese país. Los aliados de la UCR, están presentando exigencias como la integración de varios líderes de esa organización a puestos ministeriales, lo que es bastante inaceptable para Macri. Sin el apoyo de la UCR en octubre del 2019, es casi imposible que Macri sea reelecto presidente, más que todo por tener la UCR una estructura nacional y provincial bien organizada y aceitada.

Los tres puntos alrededor de los cuales intentaría su reelección el actual mandatario serían:

  1. Mi gobierno es malo, pero el anterior fue peor. Soy el menor de dos males.
  2. No hay movimiento progresista en la Argentina, es la centro izquierda peronista, súper corrupta que quiere “restaurar” su poder. Mucha comparación con Brasil, falseada por supuesto.
  3. Que se identifique al movimiento progresista argentino como algo destinado a ser un instrumento personal de la ex presidente y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner, sobre la cual hay una gigante agresión mediática y presunta maquinación jurídica espuria. Todo ello una superchería, pero que afecta su imagen en partes del electorado.

Para poder triunfar contra Macri es necesario destruir estas mentiras y calumnia, el movimiento progresista argentino debe unirse, disipar cualquier insinuación de corrupción y presentar un programa que digan cómo piensan desmontar el desastre neo –liberal de Macri.

No es regresar simplemente a políticas pre-Macri, sino tomar lo mejor de esas políticas, limpiarlas de errores de todo tipo, y adicionarle mucho, muchísimo, que programe como se efectuaría:

  • La eliminación o no de las retenciones fiscales
  • La restructuración de la política energética y de hidrocarburos
  • La transparencia y la eliminación de la así llamada “Emergencia estadística”
  • Cuales serian los controles para compra de moneda extranjera
  • El pago de las deudas de la nación argentina. Deuda licita y deuda “criminal”
  • Como tratar la disminución de subsidios a las empresas de servicios públicos y la reversión de los tarifazos de Macri
  • El desmantelamiento de la supervisión y recomendaciones del FMI, y la subsiguiente reestructuración de los presupuestos de la nación, para que atiendan mejor las necesidades de los pobres
  • Como parar el creciente endeudamiento que se acerca al ¡60% del PIB!
  • Política antiinflacionaria y enfrentamiento a la pobreza que se ha triplicado durante el gobierno del actual presidente.
  • Y un millón de cosas relativas a la política laboral, tema este tan álgido e hiriente como pocos

En pocas palabras, si un programa progresista no contiene estas y otras muchas medidas, no sería un programa post – liberal, que es lo que se requiere para ser la vanguardia del pueblo argentino, mas allá de pretenderlo. Ofrecerle una “restauración” al pueblo es jugar el juego de la oligarquía neo – liberal, representada por el eje Macri – FMI – Donald Trump.

Si se cumplen estos elementos, el movimiento progresista argentino unido, empezando por el propio peronismo, gran tarea para el recién electo presidente del partido, el ex gobernador de San Juan, José Luis Gioja; que enfrenta a la corrupción con cero tolerancia y muy crucial, un programa sólidamente post -liberal, tiene muchas probabilidades de cambiar el fatal rumbo de Argentina hoy día y obtener una sonada victoria, de importancia parecida para América Latina, a la de AMLO en México.