El mandatario anunció medidas para el trance económico. Eliminó 10 Ministerios. Renegociará con el FMI. Confirmó que la pobreza crecerá.

Página 12. Con un mensaje prolijamente guionado, grabado y, a pesar de ello, transmitido más de una hora después de lo anunciado, el Presidente de Argentina, Mauricio Macri confirmó que el “mejor equipo de los últimos 50 años” quedará disuelto a “la mitad” de sus ministerios. Confirmó que con la última devaluación “la pobreza va a aumentar”, que volverán las retenciones al agro y que su política económica se ratificará en el apotegma conservador de “no gastar más de lo que tenemos”.

Sin hacer ninguno de los anuncios esperados, responsabilizó de la debacle del actual modelo al Gobierno anterior, a un pasado “que no tenemos que dejar que vuelva”, a la “corrupción” y a la “aparición de los cuadernos” y a la guerra comercial entre Estados
Unidos y China. Finalmente, admitió que “gobernar un país cuesta” y se ubicó en el centro de la victimización al sostener que estos fueron “los peores cinco meses de mi vida después de mi secuestro”.

Las carteras que tendrán ahora rango de secretarías son: Ciencia y Tecnología, Cultura, Energía, Agroindustria, Salud, Turismo, Ambiente, Trabajo y Modernización.

Según trascendió, el discurso se retrasó un par de horas respecto al horario programado, la larga demora de la transmisión se debió a una decisión de suplantar la grabación del discurso hecha el domingo en la Quinta de Olivos por la que finalmente se hizo este lunes en el Salón Blanco de Casa de Gobierno. No hubo ninguna precisión sobre los cambios de ministros que los propios funcionarios de Cambiemos hicieron trascender durante todo el fin de semana para testear la reacción de la sociedad y de la oposición.

La salida del ostracismo del Presidente tras un fin de semana por demás agitado para el Gobierno de Cambiemos fue para dar un mensaje motivacional sin anuncios. Usó la metáfora “cruzar el río” para hablar de una salida a la crisis, habló de “la Argentina que soñamos” y hasta se animó a decir que desde su asunción “la economía creció dos años seguidos”, que “bajó la pobreza”, que hubo “miles de nuevos puestos de trabajo” y que “el transporte se hizo más accesible”. A esta enumeración que van a contramano con los índices oficiales y privados, le agregó “el impulso fundamental que le dimos al campo”.

Precisamente, cuando se refirió al sector agropecuario lo hizo con una alusión: “Vamos a pedirles a quienes tengan más capacidades de contribuir, a aquellos que exportan, que su aporte sea mayor”. “Sabemos que es un impuesto malo, malísimo, pero les tengo que pedir que entienda que es una emergencia y necesitamos de su aporte”, dijo y luego el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, anunció la aplicación de derechos de exportación al agro.

El centro del mensaje presidencial se basó en el elemental en el propósito de “no gastar más de lo que tenemos”, una política que remite al axioma de “déficit cero” mentado por Domingo Cavallo, que encaminaría al Gobierno de la Alianza hacia la independencia económica. Macri reforzó esta línea de pensamiento al insistir con que “no se pude gastar más de lo que se tiene” y, obviamente, tampoco “vivir por arriba de nuestros ingresos”. Pero le agregó un condimento: “mucho menos convivir con la corrupción”.

Adelantó que esa será el eje del Presupuesto 2019 que en pocos días llegará al Congreso y cuyas negociaciones, dijo, “ya están avanzadas con dirigentes de la oposición”. El ajuste, puntualizó, pasará por “reducir” la cantidad de ministerios, “compactar para dar respuestas focalizadas”.

Sin decirlo, el Presidente confirmó la salida del gradualismo: “La realidad nos demostró que tenemos que ir más rápido” dijo. No habló de los mercados ni de la disparada del dólar, que la semana pasada llegó a los 42 pesos. Sólo advirtió que “con esta de valuación, la pobreza va a aumentar y (desde el Estado) vamos a estar para ayudar a quienes estén más expuestos” a la crisis. Anunció que en septiembre y diciembre “vamos reforzar” la ayuda a los beneficiarios por la AUH (Asignación Universal por Hijo), así como también dar “alimentos para comedores y merenderos”.

“Estas medidas nunca son suficientes pero hacemos todo lo que están al alcance”, afirmó y dijo saber que hay personas “que no llegan a fin de mes”. “¿Creen que me hace feliz contar esta realidad?, ¿no darle los recursos a la gente que necesita? Querría darle más aumento a los profesores universitarios, a los enfermeros, a los policías”, fue la letanía final.

Aseguró que su Gobierno seguirá por el mismo rumbo “sin tener miedo a pagar los costos” porque “todo lo que cuesta en la vida vale la pena”. “Gobernar un país, cuesta”, confesó y definió que estos fueron “los peores cinco meses de mi vida después de mi secuestro”.

Macri también insistió que sus objetivos para el año y medio que le queda de gestión son fomentar “el empleo formal”, tener “un Estado sin corrupción” y equilibrar las cuentas públicas “porque no podemos gastar más de lo que tenemos”. Esto último, agregó, “nos lleva a tener más inflación y pedir plata prestada”.

Pero, añadió, “cuando parecía que veníamos bien, sentimos que volvemos para atrás” y “en estos meses se desataron todas las tormentas juntas”. Admitió que desde hace tiempo él sabía que “terminar con esto iba a llevar tiempo” y que para ello “había que tomar decisiones antipáticas” para “el bien de todos”.

No admitió errores de su Gobierno, sino que le echó la culpa de la crisis a “la peor sequía” de los últimos años, al Gobierno anterior “por importar petróleo”, a “la suba de las tasas de interés en Estados Unidos” y a la “batalla comercial” entre ese país y China. “El conjunto de estas cosas provocó que quienes nos prestaban plata empezaran a dudar”, elucubró.

“El dólar empezó a subir y le pedimos ayuda al FMI”, prosiguió. “Pero cuando íbamos al cruzar el río, pasaron cosas que volvieron a sembrar dudas”, como la “crisis en Brasil” y “los cuadernos (de Centeno), el ex chofer que narró una zaga de supuestas coimas entre empresarios y funcionarios K.

“Hemos cometido errores”

El ministro de Hacienda argentino, Nicolás Dujovne, anunció que el Gobierno buscará llevar a cero el déficit primario para 2019, reduciéndolo un 1,3 por ciento respecto del programa acordado con el FMI hace dos meses. Para alcanzar ese objetivo, Dujovne adelantó que se realizarán recortes presupuestarios en inversión pública, remuneraciones y gastos corrientes y en subsidios a las tarifas de energía y transportes, mientras que los ingresos se generarán a partir un impuesto transitorio de “derechos a las exportaciones”, sin revertir la quita de retenciones. Dujovne no pudo esconder el oscuro panorama económico que atraviesa el Gobierno y reconoció que  “la recesión de este año va a ser más pronunciada que la que preveíamos”, mientras que se negó a estimar hasta cuándo y cuánto continuará la suba del dólar.

“Hemos cometido errores”, reconoció Dujovne y describió “la situación difícil” para los “argentinos y argentinas que la están pasando mal, que les cuesta llegar a fin de mes, que les cuesta pagar las tarifas y los precios suben”. Sin embargo, y a pesar de los “errores” reconocidos, Dujovne volvió a apuntar a la sequía en el campo, la depreciación de las monedas de los países emergentes, la suba de tasas en Estados Unidos y a los “cuadernos de la corrupción kirchnerista”, como los culpables de la crisis económica y financiera.

Horas antes de viajar a Washington para renegociar el acuerdo con el FMI con el objetivo de lograr el adelanto de desembolsos que estaban contemplados para 2020 y 2021 —más allá del mandato presidencial de Macri—  para cubrir los huecos financieros de 2019, el titular del Palacio de Hacienda señaló que el déficit cero será el objetivo para las cuentas públicas el año próximo y aclaró que el déficit cero será en las cuentas primarias, o sea, sin contar el pago de intereses de deuda acumulada en los 30 meses de gestión de Cambiemos.

Al momento de anunciar las medidas fiscales que se tomarán para alcanzar reducir el déficit primario a cero por ciento en 2019 —un ajuste de 6 mil millones de dólares extras—, Dujovne adelantó recortes por 0,7 por ciento del PBI en inversiones públicas, en 0,5 por ciento en subsidios a transporte y energía, y en 0,2 por ciento en remuneraciones y gastos corrientes.

El impacto de esas medidas de ajuste se traducirá en menos obra pública, aumento en las tarifas de servicios de luz, gas y agua, y una reducción de la masa salarial de los empleos. Mientras que en el caso de los subsidios al transporte, el ministro resaltó que pasará a ser responsabilidad de los gobiernos provinciales y municipales.

Las medidas para aumentar los ingresos a las arcas estatales no significarán finalmente la suspensión de la baja a las retenciones a la soja y la restitución de las retenciones al trigo y el maíz, como se especuló el fin de semana, y a pesar de las disculpas ensayadas al sector agropecuario por el presidente Mauricio Macri en su discurso previo.

La primera medida señalada por el ministro de Hacienda será el aumento en ingresos por rentas de la propiedad e ingresos de capital y luego explicó la aplicación del pago de “derechos a las exportaciones” para todos los sectores a partir de enero de 2019 y de manera inmediata sobre las exportaciones de materias primas del agro. Según detalló el ministro, el pago del “derecho de exportaciones” será de carácter transitorio hasta 2020 e implicará 4  pesos por cada dólar exportado en materias primas, y de 3 pesos por dólar para el resto de los sectores.

Aunque suman el pago de “derechos de exportaciones” de manera inmediata, el sector agroexportador mantendrá la quita de retenciones, que ya estaban en cero por el trigo y el maíz, y se adelantará el cronograma de baja para la soja, llevándolo de una sola vez al 18 por ciento de forma inmediata.

Respecto de las medidas de asistencia para las sectores más vulnerables, que Macri adelantó en su discurso desde la Casa Rosada con el pago un bono en septiembre y diciembre en las AUH, el ministro solo admitió que se utilizará la cláusula del gasto social firmada con el FMI de un 0,3 por ciento del PBI, sin más precisiones ni promesas de renegociación en ese punto.

El ministro prometió que la renegociación con el FMI le permitirá al Estado no solicitar nuevas préstamos, más allá de la renovación de los bonos ya emitidos, para cubrir los huecos fiscales y destacó que la buena voluntad mostrada por los organismos internacionales refleja: “La voluntad de que la Argentina no fracasé para evitar volver a la recetas populistas”.

El tono de acusación sobre las gestión kirchnerista se repitieron en el discurso de Macri y en el del titular del Palacio de Hacienda, quien también recurrió a argumentos contrafácticos como la comparación con Venezuela, pero frente a las preguntas de los periodistas tuvo que defenderse: “No somos un grupo de sádicos que quieren hacer experimentos”. Frente a cómo continuará la devaluación del peso frente a la corrida del dólar, el ministro se excusó: “No podemos dar una estimación de cuánto va a estar el dólar”.

En cuanto a las expectativas para la economía 2018, el ministro admitió: “Vamos a estar revisando las cifras en los próximos días, asumiendo que la recesión de este año va a ser más pronunciada que la que preveíamos”.