“El cuerpo no miente” tiene como idea intercalar a personas normales y corrientes con minitraficantes de drogas que portan el cuerpo del delito entre sus pertenencias o en su cuerpo.

José Luis Córdova

Periodista

Hemos recibido una denuncia responsable de Rene Víctor Dintrans Alarcón que nos parece interesante compartir.

Se trata del programa televisivo “El cuerpo no miente” de Canal 13 donde los “actores” son -increíblemente- integrantes efectivos de la PDI que se dedican manifiestamente a hostigar a pasajeros en el aeropuerto provenientes (¡cómo no!) de países latinoamericanos.

La idea de este “docu reality” es intercalar a personas normales y corrientes con minitraficantes de drogas que portan el cuerpo del delito entre sus pertenencias o en su cuerpo.

“Del mismo modo tratan a cesantes colombianos, bolivianos, venezolanos de origen humilde -señala la carta- Ayer humillaban a una chica que traía útiles para la peluquería y cosmetología, arrinconándola, presionándola con preguntas personales, contándole la plata que traía, haciéndola desarmar su maleta, con acercamiento de cámaras a las reacciones de miedo reflejadas en sus manos y rostro, sólo para satisfacer las necesidades malsanas de un público sádico que busca reírse con la desgracia ajena, o bien, para otro, tan malsano como el otro, que se solaza pensando que “somos superiores a estos vecinos”.

Mostraban un voltímetro , como un trofeo, antiparras, guantes de trabajo, zapatos de seguridad de gentes sencillas, desesperadas, que habían hecho un tremendo esfuerzo para costearse el pasaje, los devolvían }a su país de origen con el escarnio de grabar sus caras de dolor, desolación y mostrarlas al público televidente para lo cual ponían música de fondo para intensificar aún más la desgracia de esa pobre gente. ¡Qué asco de productores de TV”!

Este tipo de espacios audiovisuales no es original ni nuevo, se basa a un “producto” naturalmente norteamericano que se titula “Alerta aeropuerto”, destinado a lavar la imagen de la DEA, la división del servicio de seguridad de los Estados Unidos que supuestamente se dedica a perseguir el narcotráfico, pero que jamás ha iniciado investgación alguna sobre los capitalistas que invierten en el negocio de la droga y se contentan con perseguir a “burreros” y minitraficantes que son un problema social en el mundo, más que delincuentes.

Además, el programa se permite violar la intimidad de mujeres, maltratándolas y con un nivel de irrespeto que no es aceptable siquiera en caso de delincuentes a quienes se les deben dar a conocer sus derechos como a cualquier ciudadano. Que la tortura aún existe en nuestro país lo demuestra de alguna manera este programa televisivo donde los “agentes policiales” se muestran duchos en el maltrato sicológico y físico sin ningún tipo de miramientos. Después de aclaradas algunas situaciones se limitan a despachar rápidamente a la víctima sin siquiera pedirles disculpas. Otra forma de impunidad.

Si el cuerpo no miente -como sostiene el programa de TV- el cuerpo policial abusa, humilla y trasgrede normas básicas de convivencia. Otro ejemplo, gracias a este lector, que se suma a los excesos que día a día comete la policía uniformada en la Araucanía.