En varias ciudades en Europa Central se han instalado en las veredas de diversos barrios unos spoltersteine -especie de adoquines en bronce- en memoria de quienes fueron víctimas de las atrocidades de los nazis.

Margarita Pastene

Presidenta del Colegio de Periodistas

De tanto en tanto, en frente de un edificio o una casa, brilla en el suelo de las calles alemanas una placa de bronce denominada spoltersteine para recordar que allí vivió o vivieron víctimas de las atrocidades cometidas por los nazis en Europa. En esas placas, figuran el nombre de un judío o el apellido de toda una familia que fue a parar a un campo de concentración, muchas de ellas exterminadas de la manera más inhumana que se puede imaginar.

En varias ciudades en Europa Central, incluyendo Alemania, Austria y también en España, se han instalado en las veredas de diversos barrios, estas spoltersteine -especie de adoquines en bronce- en memoria de quienes fueron víctimas de las atrocidades de los nazis, por iniciativa del artista alemán Gunter Demning. Se trata de centinelas contra el olvido.

Frente al edificio en donde vive mi hijo Fernando, en Colonia, en la calle Platenstrasse, una de estas placas recuerda que allí vivió Günther Schwarz, joven de 16 años,  secuestrado por la Gestapo y ahorcado bajo un puente cerca de su casa. “No tienes como escaparte de la memoria -dicen los vecinos- te adentras en la calles diariamente y estas placas de bronce te recuerdan que hubo víctimas, que hubo un régimen de horror. Y está bien que así sea, para que nunca más, en ninguna parte del mundo ocurran crímenes de lesa humanidad”.

Por lo mismo, fue tan violento para todos y todas en nuestro país el intento de cuestionar el Museo de la Memoria. Con decisión salimos en defensa de lo que hemos construido juntos y evitar cualquier intento de negación a un pasado cruel y doloroso.

Desde Alemania, recibimos sendas muestras de apoyo, como la nota de la parlamentaria Heike Hänsel, quien saludó “la reacción justa de la sociedad chilena en defensa y solidaridad con el Museo de la Memoria que es una legítima conquista de la memoria histórica”.

Los y las periodistas no pudimos sino reaccionar también con fuerza, porque nuestro gremio sufrió graves atropellos a los derechos humanos: un memorial instalado en el edificio del Círculo de Periodistas de Santiago, nos recuerda a cada una de las víctimas de la dictadura, entre ellos al colega José Carrasco Tapia, secuestrado por agentes de la CNI y asesinado brutalmente el 8 de septiembre de 1986.

Este 2018, como cada año, nos reuniremos como gremio a rendirle homenaje, frente a su memorial, a su spoltersteine, que honra su memoria y que brillará por siempre entre todas y todos nosotros/as.