Discurso pronunciado por el Presidente en la Conferencia Nacional de Periodistas de Izquierda en 1971.

Santiago. Saludo en forma muy cordial, afectuosa, a los compañeros periodistas de las distintas provincias de Chile; saludo a los organizadores de esta primera asamblea que tiene una extraordinaria importancia y destaco que la significación de ella hace que con razón estén presentes aquí los compañeros y amigos que representan a los partidos y movimientos populares que forman la base política del gobierno; al ministro compañero Carlos Cortés, y a los parlamentarios populares que vienen también a señalar la significación que ellos comprenden tiene esta extraordinaria asamblea de ustedes. Por cierto que podían estar ausentes los trabajadores y representantes de la CUT y sobre todo es justo señalar la presencia de representantes de los asentamientos.

Saben los campesinos que ahora ellos no pueden estar ausentes de ninguna asamblea donde el pueblo, y en este caso el pueblo periodista, se reúna para discutir los problemas de la Patria y el futuro nuestro. Quiero en primer lugar también agradecer el esfuerzo y el espíritu de sacrificio que pusieron muchos de ustedes, la inmensa mayoría de ustedes, en las distintas batallas que hemos dado, fundamentalmente en las luchas del pueblo de Chile que significara la victoria del 4 de septiembre. Quiero decir que es tanto más meritorio ese esfuerzo, ya que era muy difícil que ustedes pudieran actuar frente a la prepotencia, a la intransigencia de los dueños de los medios de información.

Pienso que esta asamblea tiene extraordinaria importancia, que a mi juicio ella es el comienzo de lo que vemos llamado la Operación Verdad y además quiero que ustedes sepan que a mi juicio esta Operación Verdad que traerá a Chile periodistas, escritores, artistas, intelectuales de distintas latitudes, debe contar con el patrocinio, fundamentalmente de ustedes; no queremos que se pretenda que es iniciativa del gobierno, queremos que los que aquí lleguen sobre todo puedan dialogar y sepan que son periodistas, artistas y escritores los que les dirán los senderos que deben recorrer para comprender en la plenitud que tiene el proceso que vive nuestra Patria.

Ustedes son el pilar de esta Operación

Por eso yo les pido a ustedes que coloquen como una de las tareas primordiales el ser ustedes el gran pilar de esta Operación Verdad que va a permitir deshacer la imagen turbia con que han querido presentarnos en el exterior y señalar también cómo Chile en su lucha es y sigue siendo una democracia formal que queremos transformar, sí, en auténtica democracia económica y social.

Me parece a mí que poco hay que agregar a las intervenciones profundas de gran contenido y de justa interpretación de la realidad del proceso que vive Chile y del trabajo de ustedes en la sociedad burguesa, después de las palabras de mis amigos y compañeros Manuel Cabieses y Felipe Contreras. De todas maneras es justo reafirmar, como todos sabemos perfectamente bien que los medios de comunicación de masas en esta sociedad constituyen ventajas materiales para aquellos que son, y con razón se les ha llamado así, los industriales de la noticia. Sabemos entonces cuán duro y difícil es para el periodista que tiene un pensamiento doctrinario, que tiene una ideología, el tener que trabajar y verse limitado a las posibilidades de exponer sus ideas en empresas cuya actitud está destinada a defender los privilegios de unos pocos y a negar el derecho de los más y también lamentablemente muchas veces a negar la necesidad imperiosa que Chile alcance los contornos de un país independiente en lo económico y soberano plenamente en lo político. Por eso es que también me parece justo señalar que el objetivismo como tal no puede existir si pensamos que en esta sociedad burguesa hay y tiene que haber un enfrentamiento entre grupos y sectores, entre clases sociales. Y que han sido las clases minoritarias, las que han detentado el poder, las que han comprado el poder, las que defienden sus granjerías y privilegios, las dueñas a su vez de los medios de prensa y de información.

Comprometido con la causa del pueblo

Por eso es que es necesario insistir también en que el periodista de izquierda tiene que sentirse cada vez más comprometido con la lucha del pueblo, con la lucha de los trabajadores, más comprometido con la gran batalla de Chile. Yo lo he expresado reiteradamente, y creo que ustedes por el alto nivel cultural e intelectual, lo comprenden perfectamente bien y más que otros. Esta batalla nuestra ni es la lucha de un hombre ni es la batalla de un grupo de partidos, es la gran contienda de un pueblo que quiere romper la dependencia económica que implica dependencia política. Es la gran batalla histórica por hacer de Chile una Patria de los chilenos, es la gran batalla histórica por transformar una sociedad, por hacer los cambios estructurales que hagan que el hombre no explote al hombre. Es la gran batalla por una nueva sociedad. He dicho que el pueblo y sólo el pueblo organizado, disciplinado y consciente puede lograr este éxito que implica hacer un proceso revolucionario. Y ustedes forman parte del pueblo. Ustedes son el pueblo, un sector del pueblo que ha logrado a pesar del régimen y el sistema la posibilidad de prepararse más, de alcanzar niveles intelectuales superiores y culturales también superiores, por lo tanto ustedes tienen que ser la vanguardia de un pensamiento revolucionario mantenido y acrecentado en las diarias luchas que estamos dando. El periodista de izquierda tiene que saber que tiene que estar comprometido entonces por este combate sin tregua y sin cuartel que nosotros damos para hacer de los chilenos un pueblo libre y dueño de su propio destino. De allí entonces, que también sea justo señalar que en este instante los periodistas de izquierda deben apreciar que es más difícil todavía su batalla y nuestra batalla.

Ustedes son parte del Gobierno

Nuestra batalla, digo porque pienso y sostengo, lo que es verdad, que ustedes son también, porque son pueblo, parte del gobierno. Y éste es el pueblo hecho gobierno y es el gobierno del pueblo. Sin embargo, no hay que olvidar, que la vía que llamamos con razón chilena rompe los tradicionales esquemas y estamos dando las batallas dentro de los marcos que la democracia burguesa y las leyes que esta democracia burguesa dictó y dentro de esos marcos estamos buscando los cauces y los caminos para hacer posible las grandes y profundas transformaciones que Chile reclama y necesita en el campo económico, en el campo social, en el campo político y hay que notar entonces que nos hemos comprometido a respetar la libertad de información.

Hay que entender que nosotros no buscamos el monopolio de la información y por lo tanto la lucha que da el gobierno y el pueblo dentro de los marcos que he señalado es mucho más difícil que la que han dado otros pueblos que por los caminos de la insurgencia con las armas en las manos han alcanzado el gobierno y el poder. Nosotros estamos limitados voluntariamente, por los compromisos contra idos y por lo tanto, ustedes compañeros periodistas de izquierda, saben perfectamente bien que otros seguirán contando con sus medios de información, que otros seguirán contando con los medios de difusión que les permitirán llevar tergiversada la información e interpretar torcidamente las actitudes del gobierno, por eso las batallas de ustedes y nuestra batalla, es mucho más difícil, por lo tanto necesita una gran conciencia política, elevar el nivel de las masas y hacer de cada periodista de izquierda, un hombre no sólo comprometido en el ejercicio de su profesión, con la tarea revolucionaria del gobierno popular y del pueblo de Chile, sino un hombre vinculado a las masas populares para llevar además de las horas de su tarea el trabajo voluntario de elevar el nivel político de la inmensa mayoría de los chilenos para que comprendan el paso histórico y la resolución histórica que hemos adoptado.

Periodistas de la Democracia Cristiana

De ahí entonces que sea útil también precisar en esta asamblea qué debe entenderse por gremialismo y cómo detrás de esta actitud muchos pretenderán ahora un pronunciamiento definitorio de lo que debe ser una auténtica función gremial. Lo ha dicho aquí el compañero Felidor Contreras, no son los periodistas de izquierda la inmensa mayoría ni controlan los organismos gremiales, deben por lo tanto acentuar el diálogo con aquellos otros que todavía no comprenden el paso revolucionario que Chile ha dado y seguirá dando. Por ello junto con saludarlos a ustedes como lo hiciera al comienzo de mis palabras, quiero enviar un saludo a los periodistas de la Democracia Cristiana que tuvieron la valentía y el coraje de expresar su solidaridad con los periodistas de izquierda para seña lar que ellos también comprenden la lucha antimperialista y revolucionaria que el pueblo y el gobierno de Chile tienen por delante en las cuales están empeñados. Quiero entonces señalar que es en la unidad primero de los periodistas de auténtica izquierda probados ya en tantos combates.

Respeto a las otras ideas

Quiero que se entienda también que es en el planteamiento de los problemas gremiales pero auténticamente definidos en donde está la posibilidad de lograr que cientos de periodistas vengan a engrosar nuestras filas, cuando tomen conciencia de su propia situación porque qué duro debe ser la frustración de tanto periodista limitado, como dijéramos hace un instante, por los intereses de los industriales de la noticia. De allí entonces que hay que llevar al gremio de ustedes la batalla en que están empeñados para conquistar sobre la base de la discusión, del respeto a las otras ideas, pero de la firmeza de las nuestras, a más y más periodistas que hoy día están en el límite vacilante de no adoptar una posición, pero con el ejemplo de la lucha de ustedes, con la posición de las ideas del programa, con la convicción de que luchamos por un interés mayor, seguramente, aquellos que aún no están con nosotros, vendrán mañana a engrosar la gran acción de ustedes.

Quiero al mismo tiempo señalar que si acaso planteamos esta posición gremial, el gobierno como tal ha tenido con los periodistas y por cierto con las empresas que nos combaten en forma diaria y con procedimientos distintos, un absoluto respeto y una excesiva tolerancia.

Dirán que hay “amenaza”

Cuando digo excesiva tolerancia, yo sé que mañana dirán que hay una amenaza. No, yo quiero destacar, para demostrar cómo un pueblo y un gobierno no tienen temor cuando saben que el pueblo comprende lo que el gobierno está realizando. Hay por ejemplo una radioemisora cuyo Presidente es un extranjero, lo voy a decir: la Radio Balmaceda. Ese canal está caducado en su concesión hace dos años, pude como Presidente de Chile colocar en la frontera al extranjero que paga gente para que denigre al pueblo, a Chile y a su gobierno y pude cerrar ese canal porque está caducada su concesión. No lo hice por desprecio y porque sé que lo que allí se dice no alcanza a la recta comprensión del pueblo.

He tenido una sola actitud y aquí debo explicarla, ayer se lo expuse a los dirigentes nacionales del Colegio de Periodistas, fui yo el que expresé al compañero jefe de prensa de La Moneda, mi amigo Carlos Jorquera, que dijera que no aceptaba que en una entrevista de una conferencia de prensa en que iban a estar periodistas extranjeros y los periodistas que cubren las informaciones de La Moneda, estuviera un representante de la revista Sepa. Y quiero que se sepa por qué lo dije. Esa no es una revista informativa, he ahí un pool de revistas sediciosas que desde la primera hasta la última línea no sólo deforman, calumnian y mienten, sino que han estado fomentando un clima destinado a resquebrajar las bases institucionales del país.

Nada ha estado ausente en cuanto a procedimiento y nadie ha escapado a la injuria y a la calumnia. Yo no puedo aceptar que en mi casa, que es la casa que el pueblo me entregó, por lo menos durante seis años, y que sepan que los voy a cumplir y muy bien los seis años, digo, no estoy dispuesto a tener una actitud que entrañaría falta de honestidad y más que eso falta de dignidad. Yo no puedo aceptar en la casa que ocupo que es la casa de los Presidentes de Chile, que se paseen por sus pasillos y que tenga que encontrarme con delincuentes, porque esos no son periodistas.

Ni prepotencia ni atropello

Esa actitud ni es prepotencia ni es atropello. Ahí están con legítimo derecho los periodistas de todos los diarios de la oposición y tampoco he prohibido y he dicho que no se dé acceso inclusive al sitio donde se reúnen los periodistas de La Moneda.

Lo que he dicho es que yo no tengo, y perdón por la expresión que vaya usar, las “aguantaderas” que podrían tener otros para tolerar en mi propia casa y en los pasillos y en las piezas o en el escritorio en donde yo tengo que trabajar diariamente, que haya este tipo de representantes que no son periodistas y tampoco representantes de revistas que informen.

Aquí hay un proceso sedicioso en marcha y por eso convoqué al pueblo y por eso lo he denunciado y este proceso sedicioso tiene como base fundamental la tergiversación de los hechos en escala nacional y en escala internacional. Por eso los periodistas de izquierda deben tener conciencia de eso, y por eso tampoco es aceptable que sobre la base de un gremialismo se pueda permitir la impunidad para los que atentan contra el pueblo, contra Chile y contra el gobierno que el pueblo ha elegido. Quiero señalar que los periodistas de izquierda, -por primera vez somos gobierno- cuentan hoy con más medios en donde actuar, en donde trabajar, en donde producir. Quiero señalar que tienen más posibilidades de acceso a la técnica; que ésta hay que depurarla, hay que mejorarla; anhelamos que los periodistas de izquierda tengan los mejores elementos y tengan la mejor preparación. Queremos y anhelamos que ustedes además de su posición de izquierda sean reconocidos por el valor profesional que tienen por la acción que ustedes desempeñan, no sólo por la fuerza de sus convicciones -sino que reitero- por la preparación que deben tener.

Trabajo voluntario y la obligación de prepararse más

De allí que el periodista de izquierda tiene la obligación de estudiar más, de prepararse más, de tener más solidez a sus comentarios, al contenido de sus artículos, a la propia crónica que diariamente realiza. Pienso que es obligación también, de los periodistas, trasladar a las masas la información y buscar los medios para que esa información llegue en la forma más amplia posible y, pienso como aquí también se señalaba, que los periodistas junto con la tarea que deben desempeñar en los medios informativos, están obligados a realizar un trabajo voluntario. Quiénes mejor que ustedes pueden elevar la conciencia política de los sectores marginales, quiénes mejor que ustedes para enseñarle al pueblo en la población marginal o en la población callampa, el porqué de una información o de un comentario. Quiénes mejor que ustedes para hacerles entender los vínculos que tienen las empresas y las agencias informativas y el negocio que se hace con la noticia. Quiénes mejor que ustedes para volcarse entonces llevando en la palabra hablada lo que hicieron antes con la palabra escrita.

Por eso tengo derecho a decirles que si en el carbón o en las empresas estatizadas, o en el salitre, también en el cobre, los trabajadores están produciendo más, yo sé que los campesinos hoy tienen conciencia de que tienen que trabajar más la tierra porque Chile reclama y necesita más alimento para el pueblo y que ellos serán un factor esencial en este proceso y ellos tienen que entender que el proceso de explotación y trabajo de la tierra forma parte del gran proceso del desarrollo económico nacional, de la misma manera que el trabajador del cobre debe entender que los excedentes que da la economía chilena deben estar al servicio de Chile y los chilenos. Ustedes están entonces por su cultura, por los medios de información, en las mejores condiciones. Y si hay trabajo voluntario, y tendrán que realizarlo los obreros y los campesinos, los profesionales como ustedes no deben ser remisos en esta gran tarea de elevar la conciencia de las masas populares. Y yo los quiero ver fundidos con el pueblo en las poblaciones callampas llevando el mensaje revolucionario del pueblo y el gobierno popular.

Doblegar la indiferencia

A mi juicio hay que doblegar la indiferencia de algunos y la tozudez de otros e inclusive de colocar a los empresarios en una situación difícil. Por qué no plantear coordinadamente grandes campañas que tienen que ser de interés nacional, veamos por ejemplo, frente a un hecho que es el importante, el más trascendente en la historia de Chile, la nacionalización de nuestras riquezas básicas.

Hay que arrastrar mentalmente, no físicamente, a mucha gente e inclusive poner en el disparadero a las empresas, por ejemplo, cómo qué argumentos tendrían, cómo podrían impedir que ustedes plantearan la necesidad de que todos los diarios impulsaran una gran campaña en defensa de los niños, una campaña frente a las diarreas infantiles, una campaña, por ejemplo, por el nuevo invierno. Es una manera de colocarlos a ellos en la picota y obligarlos a entender que hay problemas que están más allá inclusive de sus intereses, que no son intereses nuestros sino en función del gran interés nacional. Por eso les sugiero, compañeros, que lo hagan y que busquen la manera de obligarlos a entender que aunque les duela no podrán negarse a informar sobre hechos que tienen tanta importancia para el futuro nuestro, como son los niños de Chile y los ancianos de la Patria, cómo defender a la gente de las inclemencias del tiempo cuando han chapoteado siempre en el barro, el viento y la lluvia, azotados en lo que es la feble casa, aparentemente casa, donde han vivido. De la misma manera quiero, y para terminar mis palabras, decirles a ustedes y ya lo han expresado aquí: la unidad, la unidad de ustedes fortalece el rendimiento de todos ustedes, con un 30 por ciento -y hoy lo tenemos y más- en los medios de información que acaso hay un pensamiento uniforme, si acaso hay una actitud de vigilancia, si acaso hay la comprensión de la gran tarea histórica, y si cada periodista de izquierda comprende la designación que reciba en su frente de batalla y de lucha, nosotros podremos lograr efectivamente una influencia cada vez más fuerte, más creciente, más profunda, en la conciencia nacional. Y esto tiene que estar afianzado primero en la voluntad unitaria, en la férrea voluntad unitaria de los periodistas de izquierda, que no haya sectarismo, que no haya desconfianza, que no huya la lucha fratricida entre nosotros, la Unidad Popular permitió la victoria del pueblo, la Unidad Popular es la defensa del gobierno popular, la unidad será la barrera granítica con que se estrellarán las tentativas sediciosas vengan desde fuera o desde dentro. La Unidad Popular, permitirá denunciar la agresión económica o la tentativa subversiva extralegal. La Unidad Popular es y será el arma definitiva con que nosotros podremos tener la certeza de aplastar ideológicamente a nuestros enemigos.

La tarea es más dura

Por eso, también he señalado antes de la batalla electoral municipal y después de ella, que si tienen importancia los votos, tiene mucha y mucha más importancia el hacer de cada votante una conciencia revolucionaria. Cuando sacamos un millón 50 o 60 mil votos, era una tarea.

Ahora que hemos sacado un millón 400 mil votos, es una tarea mucho más dura; es una tarea más profunda y es una tarea mucho más necesaria; no podemos permitir nosotros que sólo un entusiasmo transitorio, sólo la motivación de ir a votar para demostrar que somos los más, se mantenga. Necesitamos que ese millón 400 mil conciencias revolucionarias, que comprendan perfectamente bien el significado de la lucha del pueblo y de Chile, y en ello tienen ustedes también una gran tarea que cumplir y reclamo esta tarea porque es fundamental, compañeros.

La historia nos enseña cómo en los movimientos populistas, grupos, partidos o corrientes de opinión han crecido como espuma para desaparecer con el tiempo. A mí me interesa la conciencia, la columna vertebral, la base granítica de obreros que no sólo tengan su conciencia de clase, sino la firmeza de las convicciones emanadas del diálogo y sobre todo en la discusión ideológica. Por eso lo que nosotros tenemos por delante es hacer que ese millón 400 mil votos que, para los derrotados son votos, sean para nosotros un millón 400 mil conciencias graníticas que van a defender el presente y el futuro de nuestra Patria.

El derecho a dar una opinión

Aunque no me compete plantearlo, me parece útil y necesario decirles, yo creo que ustedes deben luchar por modificar la Ley del Colegio de Periodismo y además y por qué no decirlo, estudiar la manera cómo pueden estar más presentes en esta etapa de transición en las propias empresas. Ustedes pueden luchar por el derecho a que los periodistas escriban una vez a la semana, ojalá una vez al día, parte de una página o una página en que expongan ustedes lo que efectivamente piensan y también creo que no es conveniente que olviden que también pueden llevar al periodismo la posibilidad del cooperativismo, de tal manera que no sólo sean los empresarios los dueños de los medios de difusión, sino que todos los trabajadores que trabajan en estos medios.

Pienso que es fundamental modificar la Ley del Colegio de Periodistas para darle mayores atribuciones, para que defienda mejor las posibilidades de tipo material, y que es justo que se defienda como una reivindicación, pero más que eso, las expectativas del respeto a la dignidad de la profesión y al futuro de la profesión. Pienso también que un Colegio de Periodistas, en donde el pensamiento de ustedes alcance la profundidad que debe alcanzar, tendrá un nuevo sentido y una nueva concepción de la ética periodística y tendrá la autoridad para separar a los mercaderes de la noticia y a los periodistas que escriban a tanto el centímetro, siempre que sea bien pagado para injuriar y aquellos otros que defienden ideas y principios. Por eso sostuve tiempo atrás en Valparaíso que yo era respetuoso no del periodismo objetivo que no existe, sino del periodismo con ideas y con principios, sean éstos los nuestros o de otros adversarios, pero que sean ideas y principios, que tengan la firmeza de defenderlos dentro de los marcos de una honrada ética profesional.

Recabarren y Camilo Henríquez

Por eso, para terminar mis palabras, nada mejor para ustedes periodistas de izquierda, que recordar el pasado, mirar hacia el comienzo de nuestra Patria, cuando el Fraile de la Buena Muerte empezara a abrir una conciencia para fortalecer el espíritu de la independencia nacional, nada mejor que recordar a Luis Emilio Recabarren el que sembrara de pequeños periódicos obreros y en la conciencia de los trabajadores la grande y fecunda semilla también de la rebelión y la virilidad de la clase, nada mejor que recordar a un periodista que cayera acribillado porque denunciaba delitos, Mesa Bell, y nada mejor que recordar a aquel otro que combatió en su Patria, muchas veces no pudo ejercer como periodista, que trabajó de vendedor de libros, que tuvo actividades distintas y comprendió que en las luchas de los pueblos no hay fronteras y que regó con su sangre generosa la tierra de otro país para señalar hasta dónde puede el hombre ser consecuente con sus ideas, Elmo Catalán.