El Siglo, con sus contenidos, estuvo y estará junto a las luchas de los trabajadores, las demandas del pueblo, las reivindicaciones de la sociedad civil.

Editorial. El Siglo. Este 31 de agosto de 2018, el periódico El Siglo cumple 78 años de existencia. Casi ocho décadas traspasando intensos y diversos momentos de la vida nacional y siendo parte de la evolución del periodismo chileno.

Este aniversario encuentra al periódico desplegando un esfuerzo encomiable por mantener su edición impresa en la calle, quioscos y en las manos de quienes apoyan su labor. En la raíz de todo está la enorme dificultad financiera y la crisis que vive la prensa impresa, que este año costó el cierre de varios medios y mantiene en vilo a otros. En ese marco, El Siglo intensifica esfuerzos por mantener el impreso. Junto a eso, los 78 años llegan en medio del fortalecimiento de la página Web del periódico, que crece en lectores y el desarrollo de las redes sociales del periódico. Es una tarea de adaptabilidad y complementariedad con lo que este medio busca estar al día en desafíos contemporáneos.

Eso va de la mano de la convicción de hacer un periodismo veraz, creativo, analítico, apasionado, audaz, que contribuya al conocimiento y el hurgar en los procesos políticos, sociales, culturales, económicos, internacionales. Con el reto, quizá, de ir más allá en la polémica, la provocación, la interpelación, y  deshaciendo criterios sectarios, rígidos y formalistas que pueden distorsionar objetivos básicos del periodismo popular, progresista y alternativo, como contar bien las historias, priorizar siempre por la verdad y garantizar credibilidad a un amplio público.

En estos tiempos, aunque a algunos les cuesta asimilarlo, no bastan ni son suficientes fórmulas de hace 20, 40 o 60 años. Los modelos de la prensa contra-hegemónica -que entra en disputa con los medios hegemónicos que dominan el escenario- deben oponer la verdad a la posverdad, la certeza social al miedo social, la comunicación eficaz ante el terrorismo mediático.

Sin eufemismos ni temor al genuino significado de las palabras y los conceptos, este periódico jamás ocultó su línea editorial y su compromiso con ideales y proyectos transformadores, con la promoción de los derechos sociales y humanos, la equidad económica, la soberanía, una democracia participativa, y la defensa y promoción de los derechos del pueblo. Este es un periódico que surgió al alero de los trabajadores, en una necesidad e impulso planteado por el dirigente sindical Luis Emilio Recabarren, quien reivindicó el papel de la prensa en la organización y la educación del pueblo.

El Siglo, con sus contenidos, estuvo y estará junto a las luchas de los trabajadores, las demandas del pueblo, las reivindicaciones de la sociedad civil y todo lo que se haga por transformar esta sociedad donde impera el abuso, la desigualdad y el autoritarismo. Este periódico es parte de la prensa contra-hegemónica que libra batallas ideológicas e informativas (que con cinismo la prensa empresarial y conservadora niega), no es aséptico respecto a los procesos sociales y políticos. El Siglo es parte de la prensa de trinchera y no de tribuna como lo describió Salvador Allende, busca ser voz de los sin voz y contribuir a lo que será, en su momento, la construcción de la historia real de este país.

No se puede soslayar ni menos callar que por esos principios y esa labor, este periódico fue ilegalizado en varias ocasiones y muchos de sus periodistas y trabajadores perseguidos y reprimidos brutalmente. No hay, a estas alturas, otro medio de prensa que haya recibido tantos golpes y atentados a su derecho de informar a lo largo de tantos años. Algo que representantes de la prensa empresarial y de la derecha política suelen omitir. Hay una larga lista de agresiones, hostigamientos, boicots y amenazas, junto a una pretendida estigmatización de este medio por las ideas que representa y las informaciones que reporta. Eso incluye un cerco económico y financiero que busca dejarlo en la bancarrota. En ese sentido este medio es una evidencia de cómo se entiende el derecho a la información en una sociedad capitalista,  que limita la libertad de expresión de los trabajadores y de sectores sociales populares.

El Siglo se desenvuelve en un contexto donde el Estado destina el 80% del avisaje -con dineros públicos- a los consorcios periodísticos oligopólicos; donde empresas trasnacionales de las comunicaciones, sobre todo en televisión y radio, hegemonizan el espectro nacional; donde el derecho a la comunicación no es garantía constitucional; donde no existe una adelantada ley de medios; donde Chile es uno de los países a nivel mundial con mayor concentración privada de medios y casi nula presencia del sector público y social.

En ese marco, nadie pide limosnas. Se exige que el Estado cumpla su función de garante de la diversidad y la pluralidad, de que sea equitativo, que el Parlamento legisle sobre normativas que pongan a Chile en un estándar internacional en materia de prensa y que se garantice a la población el real derecho a la comunicación.

El Siglo es y será un activista de las luchas del pueblo, un promotor del ideario de transformación con vista a una sociedad justa y equitativa, y seguirá promoviendo la unidad más amplia de todos los sectores y fuerzas que buscan superar la actual etapa de dominación brutal de capital financiero transnacional y la imposición de una hegemonía ideológica conservadora y neoliberal.