Mientras tanto…, la educación sigue su colapso, los pensionados sobreviven con sus eternas miserias. La justicia es leyenda.

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

Cada cierto tiempo, en verdad cada día en la sociedad se instalan palabras y conceptos que toman vuelo, que se injertan y se tornan de uso común por un plazo, luego dejan su lugar y surgen otros vocablos.

Son determinados personajes los autores de tales palabras, y los medios de comunicación los encargados de hacerlas públicas. Algunas son verdaderas palabrotas que rayan en la impudicia, si es que no en la franca coprolalia, nada edificante; son vocablos que insultan, que agravian, que lesionan la dignidad de millones de personas.

Es lo que ha sucedido hace pocos días con ciertas expresiones lingüísticas, cuyos autores han sido dos personeros del actual gobierno, ahora ex ministros, el último de estancia muy fugaz en su cargo. Ambos expulsados de sus funciones. Pero eso no es todo.

Así como se habla se piensa, y pensar y hablar retratan las formas de vida de cada cual. Todo es reflejo, manifestación de circunstancias, de estados personales, de realidades y de contradicciones sociales y políticas de un país, en este caso de Chile.

En rigor, uno de los ex ministros se permitió decir que para resolver serios problemas de averías materiales de los colegios, los padres, apoderados y estudiantes debían realizar ‘ bingos ‘, y así obtener los recursos financieros. Fue la ‘ solución’ propuesta. Bien se sabe que Chile es un país de bingos, palabra tomada del inglés que refiere a las rifas, al juego de azar, y que abundan en los sectores populares, empobrecidos ( ‘ vulnerables ‘ se dice hoy, elegante eufemismo ), para resolver críticas situaciones sociales propias de la miseria, como paliar enfermedades, solventar cirugías y compra de medicamentos. También con los bingos y las colectas se financian velorios y la sepultura de quienes no tuvieron la ‘ suerte ‘ de salvarse.

El otro ex ministro también se fue de palabra, dijo que el actual Museo de la Memoria, que contiene los horrores de la dictadura era un ‘ montaje ‘. Sus palabras son tan monstruosas como su régimen, con ellas ha pretendido instalar la desmemoria en la sociedad. No le fue bien, porque la respuesta ciudadana de rechazo a su agresión, a su exabrupto, ha sido de masas y categórica.

Mientras tanto…, la educación sigue su colapso, los pensionados sobreviven con sus eternas miserias. La justicia es leyenda.