Familiares, parroquianos, vecinos y gente de la cultura y la política rindieron homenaje al dueño de la mítica fuente de soda de Ñuñoa.

Equipo ES. Frente a las puertas cerradas de la mítica fuente de soda Las Lanzas, con un letrero “cerrado por duelo”, se vieron ofrendas florales de “los lanceros” -parroquianos frecuentes del lugar-, del grupo Illapu, flores y velas dejadas por amigos y vecinos de ese lugar de encuentros.

Había fallecido Don Manolo (Manuel Vidal), dueño, fundador y desarrollador de Las Lanzas, sitio de tertulias, de comidas y tragos, que albergó todo tipo de actividades durante décadas y que fue un espacio libre en los tiempos de dictadura.

Don Manolo murió después de una larga enfermedad. “Mi padre falleció esta mañana; partió sin dolor, en paz, rodeado de amor” escribió su hijo Manuel.

Quien visitara la fuente de soda, famosa en Ñuñoa y sus alrededores, recordará a Don Manolo en la caja, dando instrucciones, hablando con las trabajadoras, y como parte de la tertulia donde compartió con muchísimos personajes de la cultura, la política y el periodismo.

Profesionales, estudiantes, artistas, visitantes del extranjero, niñas y niños, vecinos ñuñoinos, visitan durante años Las Lanzas para compartir buena comida y exquisitos tragos, en un ambiente casero y diverso. Don Manolo construyó todo eso.

El velatorio y responso de Manuel Vidal se realizó en la Iglesia de la Plaza Ñuñoa con presencia de decena de personas que llegaron a despedirlo y homenajearlo.

Foto: Theworldnews