Medidas tributarias benefician a los más ricos y dañan finanzas públicas.

Fernando Carmona. Economista. El  anuncio presidencial sobre Reforma Tributaria ha desnudado el carácter de este gobierno, presentando iniciativas que refuerzan la tasa de ganancia de 1% más rico y cargando sobre  el resto de la población la responsabilidad de sostener el estado y sus compromisos sociales, en términos generales esta reforma refuerza el sesgo regresivo del sistema tributario chileno, básicamente por dos razones aumenta el pago de IVA hacia el consumo digital y reintegra el sistema en favor de la rentas personales, el resultado repone la tasa de ganancias de los  más privilegiados.

Si vamos a mirar el impacto sobre las finanzas públicas de la reintegración, se perderán entre 750 millones de dólares y 1.000 millones de dólares de los 8.000 millones de dólares que recaudaba la reforma laboral en régimen, es decir se perderán  un 12,5% de la nueva recaudación, la que a su vez se hizo para pagar el nuevo gasto social del gobierno en gratuidad universitaria. Los más favorecidos con esta reintegración serán los dueños de las 1.000 empresas más grandes del país, según datos del SII, los ciudadanos del 0,01% de los individuos más ricos el país.

Por otro lado la propuesta de depreciación instantánea del 50% del capital por 2 años, la propuesta de depreciación instantánea, dice relación con bajar las ganancias antes de intereses e impuestos, dejando a las empresas con menores impuestos sobre sus utilidades, esto en la idea de fomentar la inversión rápida, pero la evidencia empírica nos muestra que este aumento de inversión es muy temporal y de plazo muy acotado

El efecto en el empleo es complejo de determinar, pues se asume que una inversión más alta debería redundar en más empleo, el problema de esta medida es que al abaratar el costo de capital se pueden producir reemplazos de trabajo por capital impactando negativamente en el  moneo total, este efecto se va a reforzar con la reforma de p naciones y el financiamiento de sala cunas, que  se van el costo de las contrataciones.

Además es previsible que se disminuya la base tributaria del gobierno, como efecto de la baja de impuesto en la pyme, la integración de los impuestos, nuevos espacios de rebaja de impuestos y la depreciación acelerada. El efecto de esto es el impacto sobre la deuda que deberá asumir el estado para financiar su presupuesto, acá pueden existir dos salidas, la primera es tener gasto permanente sin financiamiento permanente con un aumento exponencial de la deuda o alternativamente disminuir el gasto público del gobierno para cuadrar las cuentas. Es decir  cortar gasto social en un país de bajos salarios, una bomba de tiempo social, además de la inversión en infraestructura tan necesaria para el crecimiento del país.

Por ahora, las propuestas presidenciales puede que promuevan el crecimiento en el corto plazo, cosa que dudo, pero tendrán serios efectos negativos en años venideros sobre el crecimiento, el empleo, las finanzas públicas y la desigualdad.