Este no es “un tema del pasado”, sino que tiene que ver con una sensible situación del presente.

Editorial El Siglo. El Gobierno, miembros de la Corte Suprema, la derecha y columnistas conservadores dan pésimas y peligrosas señales -que incluyen acciones concretas- en materia de Derechos Humanos.

Esto configura un escenario negativo, como no se había visto en unos años, respecto a la aplicación de la ley, cumplimiento de condenas de represores, asimilación de criterios democráticos y consagración de la promoción y defensa de DDHH.

Esa situación conlleva un esfuerzo más y un redoblado compromiso de los sectores progresistas y populares, de los familiares de víctimas de la dictadura, de juristas y profesionales, de las instituciones de Derechos Humanos, de la sociedad civil, por demandar verdad y justicia, por exigir el cabal cumplimiento de normativas nacionales e internacionales y para difundir las ideas y hechos vinculados a este tema, tanto en relación al pasado como al presente.

La derecha y sectores retrógrados e insensibles vuelven a una ofensiva contra los Derechos Humanos e inclusive reivindican, tácita o explícitamente, a los represores y a la dictadura. Falacias que están instalando es la de la “doble lectura” respecto a crímenes cometidos por agentes del Estado y de “un contexto” que explicaría y hasta justificaría el asesinato y desaparición de alrededor de 4 mil compatriotas.

Todo esto demuestra que este no es “un tema del pasado”, sino que tiene que ver con una sensible situación del presente. Ante la cual está llamada a reaccionar la sociedad en su conjunto para que impere la verdad histórica, la decencia, la dignidad, la justicia y los valores democráticos.