Las nuevas tecnología y la penetración satelital hizo sucumbir al cine y la televisión checas hoy casi exclusivamente en manos privadas y extranjeras.

José Luis Córdova

Periodista

Hasta febrero de 1989 los ciudadanos checos de Bohemia y Moravia (hoy República Checa) tuvieron dos canales estatales de televisión que se veían en todo el territorio de la otrora República Socialista de Checoslovaquia.

Los canales de entonces tenían prácticamente solo publicidad estatal e interesantes espacios culturales de toda índole, en horarios prime, además de noticias y -especialmente- una programación infantil de alta calidad para cultivar valores, intereses y desarollar el intelecto de niñas, niños y jóvenes.

Cada mañana se repetían extractos de lo mejor de la noche anterior, naturalmente en  horario para mayores de 14 años.

La industria cinematográfica checa de esos años tenía renombre mundial con cine de autor y éxitos como “Trenes rigurosamente vigilados” (Jiri Menzel), “Los amores de una rubia” (Milos Forman), “La tienda de la calle mayor” (Jan Kadar), “Valeria y su semana de las maravillas” (Jaromil Jires)  y otras obras clásicas.

En materia de telenovelas, tenían alto contenido social y con temas de actualidad como “Sanitka” (Ambulancia) sobre la vida de médicos y trabajadores de la salud en una posta de emergencia, “Sklenar” (Cristaleros), sobre los obreros de la manufactura del cristal de Bohemia, y otras series sobre jueces, policías (“Inspector Seman”) y otros. Abordaban sin tapujos temas delicados como la emigración ilegal de ciudadanos checos a Occidente, la discriminación política y religiosa, el espionaje y la infiltración ideológica sin descartar las maniobras del anticomunismo.

Para los niños, todas las mañanas se sucedían dibujos animados originales, cuentos clásicos “Arabella”, “Rumburak”, “Pan Tau”, “La princesa con una estrella en la frente”románticos e ingenuos que se exhibían también en vísperas de vacaciones de invierno, de fines de año y otras fiestas. Sin mensajes belicistas ni violencia de ningún tipo y dándole tribuna a organizaciones como Pacem in Terris, de católicos practicante en una sociedad que intentaba construir el socialismo,

Toda esta programación se desarrollaba frente a la ofensiva satelital planificada desde Alemania y La Voz de América de los Estados Unidos que divulgaba materiales anticomunistas, pro occidentales durante toda la Guerra Fría. Fomentaban el consumismo, el neoliberalismo y el individualismo, contrario al mensaje oficial de los llamados socialismos reales hasta marzo de 1990.

La educación era un objetivo central de la televisión pública y complementaba el trabajo en las aulas de los maestros, sin descuidar el entretenimiento, los espectáculos en vivo y concursos. Podría arguirse el aislamiento y la autonomía de la industria televisiva en un mundo bipolar que oscilaba entre la tensión y la guerra entre los bloques. La intromisión en asuntos internos se enfrentaba a las tendencias por el respeto a la autodeterminación de los pueblos, baluarte para mantener la identidad  de las naciones, pese a la permanente agresión occidental. Las nuevas tecnología y la penetración satelital hizo sucumbir al cine y la televisión checas hoy casi exclusivamente en manos privadas y extranjeras. Hoy se ven mas de 40 canales, 4 de ellos estatales (culturales, deportivos, documentales) y el resto privados y comerciales.