Se vienen y amplían protestas por sus dichos contra MMDH. Enfrentará conflictos en el Parlamento. Gobierno: el tema está despejado.

Gonzalo Magueda. Periodista. Se le viene pésima a Mauricio Rojas su primera semana como ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (MCAP). Todo por atacar ferozmente al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (MMDH).

Este lunes se anunció una conferencia de prensa en la sede de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, donde gente de la cultura y los derechos humanos denunciará al titular por sus dichos y posiblemente se insistirá en que sea sacado del cargo. También habrá más declaraciones de artistas e intelectuales en su contra. El miércoles se realizará una actividad cultural, precisamente en la explanada del MMDH, donde participarán cantantes, grupos musicales, escritores y mucha gente que irá a repudiar las palabras de Rojas. Y el domingo lo comenzó, Rojas, con una carta de repudio firmada por casi 100 ex ministras, ex subsecretarias, mujeres representantes de diversidad de sectores del país deplorando sus dichos.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, Carmen Hertz, anunció que va a proponer a la comisión que cite al titular del MCAP “para que explique sus dichos aberrantes sobre el museo, y que reflejan negacionismo”. El diputado Amaro Labra advirtió que se citaría a Mauricio Rojas a la Comisión de Cultura para que explique sus afirmaciones en contra del MMDH.

También deberá partir la semana enfrentando las declaraciones y testimonios de que nunca fue militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y que lejos de ser un parlamentario sueco socialista, fue un representante de la derecha anti-migrante de ese país, desde donde se hizo admirador de Sebastián Piñera.

De hecho, este domingo, el titular del MCAP decidió suspender su participación en una actividad a la que debía asistir, el lanzamiento del recital “Los Jaivas: 55 años”.

Todo apunta a que, con las actividades programadas, continuarán durante esta semana los duros y extendidos cuestionamientos al ministro piñerista que recién asumió el jueves pasado.

Lo paradójico es que llevando un día hábil en el cargo, y empezando su primera semana, Mauricio Rojas tendrá que dedicar tiempo a decir que no renunciará…

Gobierno: el tema está despejado

En todo caso, el Gobierno ya salió a defender a Mauricio Rojas, junto a personeros de la derecha y el diario El Mercurio. Paradójicamente, resaltando que el ministro sería un gran defensor de los derechos humanos.

El ministro Secretario General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, afirmó en un programa televisivo que “si uno hace una lectura más a fondo de todo lo que ha escrito, él ha sido siempre sistemáticamente una persona que ha defendido permanentemente los derechos humanos, él tiene una historia familiar en ese sentido, su madre también tiene una historia familiar muy dolorosa en ese sentido”. Blumel sostuvo que el tema hay que despejarlo y enfatizó que “el ministro ya lo ha despejado”.

Precisamente el diario conservador El Mercurio, tituló una larga nota con una frase del cuestionado funcionario frente a sus propios dichos: “Nunca he minimizado ni justificado las inaceptables, sistemáticas y gravísimas violaciones a los derechos humanos”. Y, como lo hicieron correr en redes sociales gente de la derecha, en la nota se enfatizó que Rojas precisó que sus dichos en contra del MMDH “no refleja mi pensamiento actual”. La nota de El Mercurio, por cierto, dio espacio a vocerías políticas pero omitió todas las reacciones que hubo del mundo de la cultura y las artes criticando a Mauricio Rojas.

El también ministro, pero del Trabajo, Nicolás Monckeberg, indicó, en otro programa de la televisión, que con Rojas “se ha hecho una campaña injusta. Nadie puede dudar de su compromiso con los derechos humanos”. Añadió que el funcionario “fue víctima de derechos humanos y también su familia”. El secretario general de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI), Issa Kort, declaró que “al ministro Rojas como cualquier ministro, se le debe evaluar por los resultados en su ministerio y no solo por sus palabras”.

En libro “Diálogo de Conversos”, de Roberto Ampuero, actual Canciller de Piñera, Rojas planteó que el Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos “más que un museo se trata de un montaje cuyo propósito que sin duda logra, es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar”. Enfatizó que ese lugar, tiene un “uso desvergonzado y mentiroso de una tragedia nacional que a tanto nos tocó tan dura y directamente”. El actual ministro piñerista afirmó asimismo en una entrevista con la cadena televisiva CNN, que “es un museo de la izquierda, para contar una versión falsa de la historia de Chile, porque oculta esa parte importante: cómo llegamos a odiarnos de tal manera”.

Al difundirse esas palabras, escritores (como Raúl Zurita, Premio Nacional de Literatura), artistas, parlamentarios, el Colegio de Periodistas, el Instituto Nacional de Derechos Humanos, partidos políticos, ex ministros de Estado, criticaron los dichos del ministro de las Culturas e incluso exigieron que fuera sacado del cargo.

La carta de 92 mujeres

Noventa y dos ex ministras, ex subsecretarias, ex funcionarias de Estado, abogadas, académicas y mujeres de distintas actividades, firmaron y dieron a conocer una carta donde cuestionaron las declaraciones del ministro Mauricio Rojas. En una parte señalaron que lo expresado por el ahora funcionario de Sebastián Piñera, “nos hace patente que aún hoy, hay pocas, pero contumaces personas que, deliberadamente pretenden controvertir una verdad incuestionable e indubitada y sembrar la duda en incautos e ingenuos, pretendiendo horadar lo que ya nadie discute: la verdad de lo ocurrido en relación a las violaciones de los Derechos Humanos en Chile entre 1973 y 1990”.

Indicaron que lo declarado en su momento por Rojas, “nos producen indignación y rechazo”.

Plantearon “que quien pretenda arteramente minimizar o, peor, negar la verdad de lo ocurrido, sea hoy una autoridad de la República, es más, sea el Ministro de las Culturas y las Artes, sólo agrava la situación, pues entendemos que tan hermosa y delicada tarea debe ser llevada adelante por personas con compromisos claros con la verdad y el cuidado y promoción de las entidades que resguardan nuestro patrimonio material o inmaterial y cultural, una de las cuales es el Museo de la Memoria”. Apuntaron que “hablar de ‘montaje’ denigra el propósito del Museo de la Memoria. Es tratar de resignificar nuestra historia con la intención de tergiversar el verdadero carácter de las atrocidades que se han vivido en nuestro país”.

La carta, entre muchas firmas, lleva las de Ana Lya Uriarte, Solange Huerta, Alejandra Krauss, Laura Albornoz, Paula Vial, Ximena Insunza, Lorena Fries, Paulina Vodanovic, Patricia Silva, Jeannette Jara, Andrea Palma, Nivia Palma, lo que mostró un arco diverso en lo político.

“Este museo no está para la revancha…”

Difundidas las aseveraciones de Mauricio Rojas contra el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, su director, Francisco Estévez, afirmó a la prensa que esa institución no está “para la revancha ( ) no está para pequeños propósitos, no está para estimular venganzas, está para educar en los principios de la no violencia, en los principios de la tolerancia, en los principios varios que están contenidos en la declaración universal de los derechos humanos”. Dijo que “la labor del museo es educar y educar en estos valores y en estos principios”.

Directamente sobre el ministro Rojas y lo que debería ocurrir, Estévez señaló que “yo creo que el Ministerio de las Culturas tiene que apoyarnos en la responsabilidad que tenemos. No solamente el Gobierno en su conjunto, sino que también el país, la sociedad”.

Entrevistado por la cadena televisiva CNN, el director del Museo enfatizó que “sostener que el museo es un montaje es completamente erróneo, porque lo que se cuenta es la verdad”.

Sobre las reacciones que ha producido lo señalado por Mauricio Rojas en un libro y a medios de prensa hace un tiempo, Francisco Estévez sostuvo: “Estamos profundamente agradecidos de como las personas en este país, las organizaciones de derechos humanos, la sociedad civil, las redes sociales, los artistas respondieron tan rápidamente apoyando al museo”. Añadió que “esto muestra que hay una conciencia en torno que hay que defender la verdad histórica, pero que también hay que hacer justicia porque los temas de impunidad siguen estando presentes en nuestro país”.

Este domingo se conoció asimismo un comunicado del Directorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, donde “manifiesta su absoluto rechazo a las expresiones” de Mauricio Rojas, y señala que “hablar de montaje (en relación a esa institución) es desconocer de modo grosero  la historia de Chile y de lo que el país ha avanzando en materia de reconocimiento  y reparación a las violaciones a los derechos humanos desde el término de la dictadura”.

En el comunicado se expresó: “Consideramos agraviante para este Directorio y para los profesionales que trabajan en el Museo afirmar que buscamos impactar , dejar atónito e impedir razonar a nuestro visitante, el Museo tiene el mayor respeto y consideración por las miles de personas que cada año recibe”.

El Directorio del MMDH planteó asimismo que “al mismo tiempo que condenamos los términos en que el señor Rojas se ha referido al Museo, queremos agradecer y valorar la inmediata y sólida reacción que hemos conocido, proveniente de amplios y diversos sectores de nuestra sociedad. Con este mensaje es con el que nos quedamos, el de un país que hoy se moviliza por la promoción y protección de los derechos humanos, que tiene en su memoria las violaciones perpetradas por la dictadura y que está comprometido con que nunca más en Chile tengamos que vivirlas”.

Nunca fue del MIR

El ex secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Andrés Pascal Allende, declaró en entrevista con El Desconcierto, que “lo que he recogido de información es que él nunca militó en el MIR”, desmintiendo la afirmación del ministro de las Culturas, Mauricio Rojas, de que fue miembro de esa organización. Pascal anotó:Es una desfachatez que diga que fue mirista y es un oportunismo mayor”.

Respecto a que la madre de Rojas, como él lo reivindica, fuera torturada por agentes de la dictadura, el ex líder del MIR indicó que es cierto, que se llamaba Juan Mullor, era socialista y después de estar encarcelada y ser torturada salió al exilio a Suecia y detrás de ella su hijo. Pero advierte Pascal Allende que el ahora ministro nunca fue perseguido por el régimen militar.

Distintas voces del exilio en Suecia, incluidas las redes sociales, apuntan que Mauricio Rojas militó en un partido de ultraderecha, defendió posturas anti-migrantes, impulsó ideas conservadoras y eso lo llevó a simpatizar con lo que llamaba “la derecha liberal” y el magnate Sebastián Piñera. Con esas posturas fue lanzado por el Partido Libera sueco a una candidatura al Parlamento.

Chilenos que residieron en Suecia dicen recordar que Rojas acompañaba a su madre y a algunos amigos en actividades del exilio, pero nunca lo vieron en una militancia en una organización de izquierda, menos del MIR.

Eso no solo desmiente afirmaciones del ministro, sino de personeros de la derecha chilena, como el senador Francisco Chahuán, de Renovación Nacional, quien afirmó sobre el titular de la cartera de las Culturas y las Artes que es un hombre que desde su historia personal viene desde el MIR, que fue diputado socialista en Suecia, que fue un converso, escritor con experiencia”. De acuerdo a los testimonios y declaraciones, ni ex MIR, ni parlamentario socialista. También carecería de sentido lo dicho por el ministro Nicolás Monckeberg, de que Rojas “fue víctima de derechos humanos”.

Pésima semana a iniciar por Mauricio Rojas, de quien se esperará más de una aclaración y precisión.