“Seguiremos intentándolo una y otra vez, hasta que consigamos que sea ley”, señalaron dirigentas de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Buenos Aires. “Seguiremos intentándolo una y otra vez, hasta que consigamos que sea ley, conseguiremos que sea una realidad. Seguiremos en las calles reclamando nuestros derechos a las instituciones”, recalcaron las dirigentas de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, organismo que reúne a más de 500 organizaciones y que fue la impulsora del proyecto de ley que buscaba despenalizar la interrupción del embarazo hasta las 14 semanas de gestación de manera libre, segura y gratuita.

“Nosotras no fuimos derrotadas, fueron ellos (senadores). Escuchamos todo lo que pensaban, pero no nos escucharon; no escucharon la voz de la calle”, dijo la diputada por Libres del Sur (partido universitario y barrial), Victoria Donda, quien resalta como una de las principales activistas feministas.

Asimismo, la senadora del Frente Para la Victoria (Kirchnerismo), Pilatti Vergara, destacó que “no lo duden, más pronto o más tarde, será ley. Nada está perdido, es sólo cuestión de tiempo. Vamos a garantizar igualdad, autonomía y derechos”.

Fueron algunas de las reacciones que asomaron luego del rechazo por 38 votos en contra y 31 a favor del proyecto de aborto libre, seguro y gratuito, por parte de la Cámara Alta desde donde se esperaba la otra media sanción para que se convirtiera en ley.

La votación que duró dieciséis horas en el Congreso Nacional fue seguida por millones de mujeres en las calles, provistas de sus pañuelos verdes, quienes a pesar de la lluvia no dejaron ni un minuto de cantar, gritar e interactuar comentando los distintos argumentos de los senadores.

La Plaza del Congreso era absolutamente verde, en varias imágenes publicadas en redes sociales se pudo ver decenas de cuadras aledañas copadas con carpas, instalaciones improvisadas para capear el frío, escenarios, batucadas, bailes y centenares de pancartas y lienzos en favor de los derechos de las mujeres. En la contraparte, decenas de manifestantes con pañuelos celestes apostaban por salvar “las dos vidas”.

En varios medios de comunicación, tanto argentinos como internacionales, hablaron de una ciudadanía dividida, sin embargo, la balanza estaba claramente cargada hacia el color verde, porque si bien al inicio de la discusión a eso de las 10 de la mañana (hora local) habían centenares de manifestantes en contra del proyecto con el correr de las horas fueron disminuyendo, pero en ningún momento fueron frentes equiparables.

Asimismo, en el mundo miles de mujeres, también, entregaron su grito de apoyo convocadas por el “pañuelazo internacional” en las embajadas y consulados de la nación trasandina. Chile no estuvo ausente y congregó a lo menos a dos mil manifestantes en Vicuña Mackenna 41, las cuales fueron dispersadas con el carro lanza aguas y los gases lacrimógenos de las Fuerzas Especiales de Carabineros.

“Arriba, arriba, arriba las pibas, que se legalice el aborto en Argentina”, gritaron las centenares de chilenas que se apostaron en el frontis del consulado argentino hasta que se cortó parte de la avenida Vicuña Mackenna con el gran pañuelo verde y todas se apostaron a cantar y lanzar consignas en plena calle, lo que provocó que los uniformados reprimieran la acción, que terminó con absolutamente todas las y los asistentes empapados con la fuerza de dos “guanacos”, además, hubo seis detenidas.

El futuro de las argentinas

La jornada que terminó con lágrimas y algunos disturbios en la ciudad bonaerense, a pesar de ser desfavorable para las aspiraciones de las mujeres perpetuando una norma restrictiva de 1921, dejó a los movimientos feministas conformes con el avance y con aliento para el próximo año presentar una nueva iniciativa legal.

Cabe recordar que esta era la séptima vez que se presentaba un proyecto de estas características en el Congreso y fue la primera vez que se llevó a debate en once años.

“Si no es ley ahora, será el año próximo. Vamos a seguir luchando”, adelantó la abogada Nelly “Pila” Minyersky.

Pila Minyersky es una histórica activista feminista de 89 años y como miembro de la Campaña Nacional por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, fue una de las redactoras del proyecto.

La jurista, asimismo, sostuvo que “los senadores y senadoras tenían la oportunidad de figurar en los anales de la historia por contribuir al progreso de su país y no a sus creencias particulares. Pero no lo hicieron. Podríamos estar frustradas, pero no nos sentimos así porque creo que ganamos. Mañana mismo nos pondremos a trabajar para que la ley se debata el año próximo. ¿Se imaginan la cantidad de gente que estará en las calles? Sacamos la sexualidad del oscurantismo. Eliminamos el tabú en torno al aborto. Es un paso adelante enorme. Esto es irreversible. Ahora somos muchas”.

Según el artículo 81de la Constitución del país vecino los proyectos de ley que son “desechados” por alguna de las Cámaras del Congreso “solo” podrán “repetirse” durante las sesiones del año siguiente.

El desafío el próximo año será mayor, ya que será un año de elecciones (Octubre 2019), donde se renovará poco más de la mitad de los miembros de la Cámara de Diputados (127/257) para el periodo que abarque 2019-2023 y un tercio de los miembros (24/72) del Senado para 2019-2025. Se espera que uno de los principales temas de campaña sea la interrupción del embarazo.

La clandestinidad del aborto

De acuerdo a las cifras del Ministerio de Salud en la Argentina se practican hasta 520 mil abortos al año. La interrupción del embarazo está permitida, desde 1921, en casos de violación y cuando hay riesgos para la vida o salud de la madre, no obstante, en algunas provincias no se practican abortos por violación y las mujeres que lo hacen junto a los médicos se exponen a penas de hasta cuatro años de cárcel.

Según datos presentados en la discusión del proyecto desde 1983 murieron más de 3 mil mujeres por abortos clandestinos. En los últimos 30 años ha sido la principal causa de muerte materna en el país.

“Todo lo que es ilegal en Argentina es un negocio. Por eso los medicamentos que provocan el aborto se cobran en negro y a altos precios”, señaló el senador peronista de la provincia de Córdoba, Carlos Caserio.

En la misma línea, el senador radical por Formosa, Luis Naidenoff, indicó que “la clandestinidad es un negocio. Cuando el Estado no se hace responsable, nos tiene que movilizar. Esto también es un desprecio a la vida”.

“No hay nada más indigno que mantener lo clandestino y mantener las brechas de desigualdad”, añadió.