Cerca de 50 mil personas participaron de la sexta marcha por el aborto seguro en Santiago. Unas cien mil lo habrían hecho a nivel nacional.

Daniela Pizarro. Periodista. Según las organizadoras unas 50 mil personas coparon la calzada sur de la Alameda, desde la Plaza Baquedano hasta la calle Echaurren, en favor del aborto libre, seguro y gratuito. En total serían unas cien mil las que participaron de la convocatoria a nivel nacional.

Fueron jóvenes, estudiantes, trabajadoras, artistas, dirigentes y dirigentas, miembros de barras de fútbol, hombres, ciudadanos, niños y niñas, en síntesis, familias enteras; las que bailaron, saltaron, cantaron y disfrutaron de una jornada pacífica en favor de una de las demandas históricas del movimiento feminista.

Fue la sexta vez que las calles nacionales escucharon el grito por aborto seguro. Esta vez siguiendo el ejemplo de la lucha que dieron las mujeres argentinas, los y las miles de asistentes vistieron su pañoleta verde en cuellos y puños para la postal final, donde se vio a una marea verde desbordando la principal avenida capitalina.

Varias colectividades progresistas y de izquierda formaron parte, también, de la convocatoria y se comprometieron a dar el apoyo a una futura propuesta de esta envergadura en el Congreso.

La jornada se desarrolló de manera pacífica, sin embargo, hubo un grupo minoritario que realizó algunos desmanes y barricadas, que de acuerdo a las declaraciones de las convocantes se trató de contramanifestaciones y de grupos ultras que no forman parte de las coordinadoras.

“Tres compañeras fueron apuñaladas durante marcha pacifica por el aborto libre. La violencia debemos erradicarla de todas nuestras vidas. Todo mi apoyo desde la Fech”, expresó en su cuenta de Twitter la presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Karla Toro.

Asimismo, la Coordinadora 8 de Marzo informó que “apuñalaron a tres chicas y otras fueron golpeadas por encapuchados al finalizar la marcha del aborto en Santiago”, añadiendo que se encuentran conscientes.

Fotos: Bárbara Guerrero Carggiolli