Se vienen sensibles proyectos. Prosigue ciclo de “anécdotas”. Dispara contra gobiernos extranjeros. Ola de problemas para los trabajadores.

Patricia Ryan. Periodista. No son pocos quienes advierten que hay que agarrarse ante embestidas de este Gobierno que lidera el multimillonario financista Sebastián Piñera.

En los cuatro meses que lleva esta administración, van más de 3 mil trabajadores y empleados despedidos, por medidas tomadas por empresas y por altas autoridades y jefes en el sector público. El ministro del Trabajo ya anunció que no habrá aumento adecuado del salario mínimo, lo que no permitirá llegar a alrededor de 400 mil pesos, cifra que permitiría que asalariados del país no estén bajo o en el línea de pobreza. Está en proceso la materialización de un Estatuto Joven, que es la concreción de la precarización laboral de los jóvenes, generando flexibilidades que ayudarán a los grandes empleadores.

Para más remate, desde el Gobierno se dice que todo eso ocurre por la reforma laboral, por normativas de defensa de derechos de los trabajadores, por prácticas como la negociación colectiva y la acción de los sindicatos. ¡Plop! exclamaría el querido Condorito.

Mientras tanto prosiguen semana tras semana los desatinos, pachotadas, declaraciones fuera de lugar de parte de ministros y del propio Piñera, dando cuenta de machismo, centralismo, desprecio hacia la gente, criterios de corte financiero-empresarial. Para el abogado Fernando Atria es algo más…revela el fondo conceptual, de ideario, de sensibilidad de estos personajes  a cargo del Gobierno.

Lo último sabido, el ministro de Educación llamando a realizar bingos para resolver los problema de infraestructura en colegios y el ministro de Economía instando a sacar la plata de Chile para invertir en el extranjero.

Para la vocera de La Moneda, Cecilia Pérez, un asunto de formas. SP dijo que se queda “con el fondo” y después salió con la cuña de que se la verborrea de sus ministros son simples “anécdotas”. Habría que decir o que pedir, que no se debe olvidar que en muchas ocasiones “forma es fondo”. Y que las palabras ofensivas y desubicadas del propio Piñera (sobre su esposa o ante el gimnasta Tomás González) y sus ministros (sobre el uso de condones de los hijos, cifras del Vih, desprecios a ciudadanos…) pueden en realidad no ser anécdotas o exabruptos sino reflejar el ADN de ideario y concepciones que tienen estos altos personeros de la derecha.

En medio de todo, equipos de trabajo, asesores, subsecretarios, jefes de servicios, trabajan raudamente preparando la reforma a las pensiones, diseñando el nuevo Ministerio de Desarrollo Social y de la Familia (agrandar el nombre a esa institución es algo más que eso), revisando cambios en el plano tributario, armando un proyecto laboral para adultos mayores, calculando en cuanto dejarán el salario mínimo, en lo que se vaticina serán duros golpes a amplios sectores de la población, rediseño en políticas públicas, en un camino de retrotraer reformas y restaurar posiciones neoliberales y privatizadoras.

Junto a eso, de repente como no midiendo consecuencias que inclusive pueden estar fuera de radares públicos, la administración de SP andan envalentonada criticando y promoviendo medidas contra gobiernos de otros países, queriendo liderar ofensivas injerencistas y conservadores (como en el Grupo de Lima) incluyendo los chascarros mediáticos del mandatario en otras tierras.