El país actual y sus logros en otro aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Bayamo, inicio de la geste de liberación nacional en la isla.

Prensa Latina. La historia marca sucesos capaces de cambiar el rumbo de una nación entera como el asalto al Cuartel Moncada, en 1953, cuya grandeza trascendió las fronteras patrias e inició una nueva era en Nuestra América.

La justeza de sus ideas llevó a la generación del centenario martiano a exponer sin miedo sus vidas y sembrar la semilla de ese cambio histórico rotundo que, a pesar del fracaso militar, empezó a convertirse en realidad un lustro después.

Cuba celebra la fecha de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hecho luctuoso en su momento por la sangre derramada; un día convertido en motivo de regocijo porque el 26 de julio de 1953 se produjo la sentencia de muerte de la opresión neocolonial en este país.

En 1898, la intervención militar de Estados Unidos frustró la independencia y soberanía; desde entonces Washington impidió todo intento de los cubanos de sacudirse su yugo.

A casi medio siglo de la instauración de la República neocolonial agotada por la demagogia, la corrupción y el robo del tesoro público-, retrocedió a la época de la bota militar y la tortura con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952.

Fulgencio Batista estableció su segunda dictadura, semanas antes de las elecciones presidenciales del próximo primero de junio, en las que se esperaba el triunfo del partido Ortodoxo, no obstante la muerte de su líder Eduardo Chibás.

En su carácter de abogado, Fidel Castro -entonces con 25 años de edad-, demandó a Batista ante el Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales, sin éxito alguno.

Luego de esperar inútilmente una reacción de las fuerzas opositoras contra los golpistas, en la que sería simple soldado, Fidel asumió la responsabilidad de llevar adelante la Revolución con gente de pueblo, desconocida.

Buscó a los futuros combatientes, en su mayoría, en la juventud ortodoxa radical que siguió la prédica de Chibás contra la corrupción, por la independencia económica, la libertad política y la justicia social.

Logró entrenar y organizar en secreto a más de mil hombres: jóvenes obreros, empleados, campesinos, trabajadores en oficios diversos o desempleados.

Entre el centenar y medio de los escogidos para las acciones de Santiago de Cuba y Bayamo solo media docena eran estudiantes, tres contadores profesionales y cuatro graduados universitarios.

Por razones imprevistas falló el factor sorpresa y fue imposible apoderarse de las armas necesarias para comenzar la Revolución y entregarlas a los santiagueros; es decir, echar a andar un motor pequeño que ayudara a arrancar el motor grande.

A pesar de ello, retomar la continuidad de la Revolución constituye una de las principales virtudes de la hazaña del Moncada, junto a situar el protagonismo popular en el centro de las acciones.

Con ocho asaltantes muertos en combate y más de 50 asesinados posteriormente por los esbirros batistianos, la acción despertó la conciencia nacional en apoyo y simpatía de los moncadistas. La represión desatada por la dictadura ganó adeptos a la causa revolucionaria.

Las rejas se abrieron a los revolucionarios presos en menos de dos años por presión popular y, pronto, el Movimiento 26 de Julio constituyó la opción principal de los cubanos con su Programa del Moncada, el cual guio las posteriores etapas del proceso hasta su cumplimiento.

Contenido en el alegato de autodefensa de Fidel Castro, “La Historia me Absolverá”, el Programa proclama sus objetivos políticos, económicos y sociales, los más avanzados en esas materias, encaminados a resolver una serie de problemas de prioridad, entre estos los vinculados a la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud del pueblo.

Profundamente martianos, los moncadistas juraron en su Manifiesto, antes de partir al combate, hacer una patria mejor, sueño supremo de José Martí, declarado por Fidel Castro autor intelectual del Moncada.

Ellos se proponían culminar la Revolución Cubana inconclusa, la de Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Martí, Julio Antonio Mella, Antonio Guiteras, Rafael Trejo, Rubén Martínez Villena y Eduardo Chibás.

Por la dignidad y el decoro de los hombres de Cuba, esta Revolución triunfará, afirmaron.

Era necesaria una arremetida final para culminar la obra de nuestros antecesores, y eso fue el 26 de julio, señaló Fidel en 1973.

La expedición del yate Granma, el Ejército Rebelde y los luchadores clandestinos se nutrieron de miles de combatientes inspirados en aquellos jóvenes patriotas que quisieron no dejar morir a José Martí en el año del centenario de su natalicio.

En 25 meses de guerra fueron derrotados más de 80 mil militares profesionales, la huelga nacional coronó el triunfo en enero de 1959 y, tras el cumplimento del Programa del Moncada (1960), comenzó la fase socialista.

Un marco para la conmemoración del 26 de julio

Los cubanos se aprestan a celebrar el 26 de julio el Día de la Rebeldía Nacional, una jornada en la que por décadas han ratificado el compromiso con el proyecto socialista y la Revolución del 1 de enero de 1959.

El Día de la Rebeldía recuerda el 26 de julio de 1953, cuando encabezados por Fidel Castro, un grupo de jóvenes asaltaron en el oriente del país los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, Granma, en acciones consideradas la chispa que activó las luchas por la verdadera y definitiva emancipación.

Como ocurre en cada aniversario cerrado, las actividades centrales por la fecha tendrán lugar en Santiago de Cuba, ciudad fundada en el verano de 1515, que por sus tradiciones e historia ostenta el título de Ciudad Héroe de la República.

Integrantes de la llamada Generación del Centenario, en alusión a los 100 años del natalicio del prócer independentista y héroe nacional cubano, José Martí (1853-1895), los jóvenes revolucionarios tomaron aquella madrugada las armas para derrocar a una dictadura corrupta y sangrienta al servicio de Estados Unidos y sus empresas.

Si bien los objetivos militares no se cumplieron -muchos de los asaltantes murieron en el ataque, otros resultaron asesinados poco después y una parte fue encarcelada- las acciones significaron un logro moral, y dejaron claro que en la isla había personas dispuestas a construir un mejor futuro, al precio de cualquier sacrificio, incluso la vida.

Fidel Castro expresó en una ocasión que el 26 de julio representó “un nuevo camino al pueblo; que marcó el inicio de una nueva concepción de lucha, que en un tiempo no lejano hizo trizas a la dictadura militar y creó las condiciones para el desarrollo de la Revolución”.

La celebración del Día de la Rebeldía Nacional llegará en un momento trascendental para Cuba, marcado por un cambio en la dirección del Estado y del Gobierno, con la llegada a la presidencia -en abril pasado- de Miguel Díaz-Canel, quien juró lealtad al legado de la generación histórica de la Revolución.

También ocurrirá apenas unos días después de que la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) aprobara un proyecto para reformar de manera total la Constitución vigente desde 1976, texto que será objeto de una consulta popular, convocada del 13 de agosto al 15 de noviembre.

El documento refleja cambios profundos en la estructura del Estado, amplia los derechos y recoge varias formas de propiedad, incluyendo la privada, preservando el carácter socialista de la isla y el papel rector del Partido Comunista en su sociedad.

La Cuba actual y sus logros

El Cuartel Moncada, convertido en ciudad escolar con la Revolución, constituye un símbolo de las transformaciones en Cuba, que continúan en curso como parte de la actualización del modelo socio-económico de la isla.

La mayor de las Antillas muestra hoy con orgullo el acceso universal, gratuito y sin discriminación a la salud, la educación y la asistencia social, sectores que reciben gran parte del presupuesto anual.

Particular destaque merece la tasa de mortalidad infantil alcanzada en 2017 de 4,0 por cada mil nacidos vivos, la más baja de la historia del país, que eliminó 14 enfermedades infecciosas y logró que otras nueve no constituyan un problema, al presentar tasas inferiores a 0,1 por 100 mil habitantes.

En materia de educación, en septiembre pasado comenzaron el curso escolar 2017-2018 más de un millón 750 mil estudiantes, mientras la tasa de alfabetización es del 99,8 por ciento en los niños y los adultos con edades de 10 a 49 años.

El presidente Díaz-Canel llamó al pueblo hace unos días a la unidad y a continuar la lucha a favor de una Cuba socialista, próspera y sostenible, inspirado en el ejemplo de cubanos como los que el 26 de julio de 1953 asaltaron el Cuartel Moncada en Santiago de Cuba.

Al intervenir el 22 de julio en la clausura de la primera sesión ordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional, el mandatario instó a enfrentar los múltiples desafíos que tiene el país, entre ellos el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde hace casi 60 años.

“Pero, ¿no fue aún más difícil para los patriotas que hace 150 años se fueron a la manigua, quemando hasta sus hogares para echar fuera al imperio colonizador, y para los que hace 65 años asaltaron una fortaleza casi sin armas y sin experiencia de lucha? ¿Y para aquellos que, derrotados, pero jamás vencidos, salieron de la prisión al exilio, del exilio al Granma, del Granma a la Sierra y de la Sierra y la clandestinidad a la conquista de la esperanza, esa que llevamos 60 años defendiendo?”, sentenció.

Conmemoración en Santiago de Cuba

El Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército, Raúl Castro Ruz, encabezó hoy en el municipio del Segundo Frente la celebración provincial de los 65 años del asalto al Cuartel Moncada.

Junto a miles de lugareños de esa demarcación que es en su totalidad obra de la Revolución, el combatiente fundador de ese mando rebelde comparte esta jornada patriótica signada por la gratitud hacia ese proceso de transformaciones económicas y sociales iniciado tras el triunfo en Enero de 1959.

El 11 de marzo de 1958 fue creado ese enclave insurreccional, cuyas avanzadas premisas de organización y desarrollo devinieron antecedente del actual municipio, enclavado en las montañas de la Sierra Cristal.

El Segundo Frente, desplegado en unos 12 mil kilómetros cuadrados de esas serranías, abarcó territorios de Alto Songo, Mayarí, Sagua de Tánamo, Baracoa, Yateras, Guantánamo y San Luis, con la posterior incorporación de Banes y Antilla, de la actual provincia de Holguín.

Bajo el nombre de Frank País García, joven líder de la lucha clandestina asesinado por tropas del dictador Fulgencio Batista en esta ciudad el 30 de julio de 1957, el funcionamiento del frente fue una significativa contribución a las acciones combativas que condujeron a la victoria revolucionaria en los días finales de 1958.

Este jueves, en el polígono de la antigua fortaleza militar asaltada por Fidel Castro y jóvenes revolucionarios el 26 de julio de 1953, tendrá lugar el acto central conmemorativo de esa gesta heroica, a partir de la cual comenzó la etapa definitiva de las luchas por la liberación en Cuba.