Experta se refirió a nuevo concepto institucional que consideró más inclusivo y menos discriminatorio. También, abordó temas en torno a la paternidad y maternidad.

Lisbet Penín Matos. Cubadebate. Sin dudas uno de los artículos más debatidos durante la recién concluida primera sesión ordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular fue el 68, el cual establece la concepción del matrimonio entre dos personas

El cambio respecto a la constitución vigente radica en que, la aprobada en 1976 recoge el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, la actual propuesta, con una visión revolucionaria, no define sexo, orientación sexual, ni identidad de género.

Al respecto, la prensa conversó con la diputada Dra. Mariela Castro Espín, quien durante el debate dijo que en ese artículo se mezclan los derechos que la constitución propone para garantizar la institución del matrimonio con las responsabilidades de madres y padres.

“Esa es una cuestión técnica, yo quería separarlos porque simplemente a la hora de operacionalizar todo esto en las leyes se facilita que quede bien diferenciado, y además, se reproduce una visión reproductiva o reproductivista del matrimonio”.

Afirmó que hay personas que sin llegar al matrimonio tienen hijos, mientras que otras  se casan y no pueden o no desean tenerlos, de ahí que el matrimonio no persigue solamente el fin reproductivo.

La también directora del CENESEX comentó que el matrimonio tiene varios fines, entre ellos el deseo, el placer de convivir donde se asumen responsabilidades compartidas en el hogar. “Ahí está bien, pero después ese matrimonio asume otro fin, otro proyecto, que es el de la descendencia”.

“Si vamos a ponderar la responsabilidad reproductiva materna-paterna dentro del matrimonio, entonces después cuando operacionalicemos todo esto en las leyes hay que garantizarle las mismas opciones y posibilidades a las parejas heterosexuales, a las parejas del mismo sexo y a las personas que decidan ser madres o padres solos”, explicó.

La diputada Mariela Castro también hizo alusión a que la actual reforma constitucional tiene una visión más inclusiva y calificó de maravilloso el logro de la construcción del matrimonio basada en los derechos humanos.

Comentó que ninguna persona puede ser excluida o discriminada por ninguna razón. Dijo, además, que hoy la sociedad cubana tiene más conocimientos y puede dialogar abiertamente sobre estos temas con la intención de proteger a las parejas que desean unirse, sin exclusión.

A pesar de su proposición, la Asamblea Nacional adoptó que el artículo no sufriera modificaciones, sin embargo quedará enriquecido con las opiniones de la población.

“Eso es un logro revolucionario maravilloso”, manifestó, y continuó “ojalá cuando el documento se someta al análisis del pueblo, la mayoría sea capaz de comprender el paso tan importante que estamos dando en el campo de los derechos humanos, en el reconocimiento de todos los derechos de las personas por su orientación sexual e identidad de género, porque hemos tenido dificultades por reproducir los prejuicios aprendidos”.

Reflexionó al decir que en la población hay personas con sus dogmas, prejuicios y creencias que consideran que las personas homosexuales no están aptas, capacitadas para ser madres y padres.

“Y vuelvo a insistir en lo que dije en la comisión: la maternidad y la paternidad no es un don de la naturaleza, no es un instinto como creen: es un aprendizaje”, a partir de la observación a otras madres y otros padres.

La única diferencia de madres y padres heterosexuales u homosexuales es simplemente su orientación sexual, expresó.

”Incluso hay quienes creen que la homosexualidad es una enfermedad, se pega, van a aprender. No. Si fuese tan sencillo no hubiesen homosexuales, porque serían heterosexuales al igual que los padres que lo engendraron”.

“Es una era en que ya ese pensamiento oscurantista, manipulador y retrógrado se va superando con la ciencia, con el conocimiento científico, inspirado en el espíritu humanista y basado en el interés de avanzar en la agenda de derechos humanos que se ha propuesto el Estado cubano”, concluyó.

Para hacer Cuba, todo el pueblo aporta y contribuye a las trasformaciones sociales y económicas.

Es este un anteproyecto intencionado y atemperado al sentido del momento histórico  con el objetivo de garantizar más derechos, más inclusión, independencia, soberanía e igualdad.