Cómo se financia y el rol del Estado ante un medio de comunicación de carácter público que no cumple sus funciones: informar, entretener ni cultivar o culturizar.

José Luis Córdova

Periodista

Que Ricardo Solari, ex presidente del directorio de TVN, haya pactado en forma poco transparente un contrato con Jaime de Aguirre por 18 millones de pesos mensuales, más bonos por desempeño y cláusulas onerosas para su salida del cargo de director ejecutivo de la estación sería una “irregularidad”, según la contraloría interna del canal público.

Que “Pancho” Orrego, amigo personal del Presidente Piñera y presidente del directorio de TVN haya filtrado esta información a los medios para pedirle la renuncia al destacado ejecutivo -de quien se dice que es una de las personas que más sabe de televisión en Chile- sería una “maniobra política”, según el ex diputado PPD Antonio Leal.

Que la Cámara de Diputados vaya a instalar una comisión investigadora al respecto, mientras el sindicato de trabajadores de TVN demanda un estudio para impedir las remuneraciones exageradas de rostros y altos ejecutivos, parecen ser al menos esfuerzos insuficientes para superar la actual crisis. Leal, Frei y el ex ministro de Minería Máximo Pacheco anuncian una demanda judicial contra Orrego acusándolo de filtrar la información sobre el contrato de De Aguirre.

En estas mismas columnas hemos insistido en la necesidad de definir el rol y el financiamiento de este canal que -aparece como “público” (es decir de todos los chilenos) pero que se tiene que autofinanciar y, por ende, competir en el mercado con “figuras”, “licencias” y producciones de alto costo. A modo de ejemplo, Karen Doggewnweiler gana 20 millones, Mauricio Bustamente 18 millones (en este caso no funciona la desigualdad de género)

Las cifras rojas en los balances se suceden desde hace décadas, con directorios afines a distintos signos políticos, pero siempre binominales (derecha y Concertación), sorteando siempre las diferencias mediante acuerdos políticos. Recientemente el Congreso aprobó una millonaria capitalización que -afortunadamente- no se ha concretado.

Pronto dejan el directorio Leal y el hermano del ex presidente Francisco Frei Ruiz Tagle mientras que acaban de incorporarse Máximo Pacheco y Consuelo Saavedra (en representación de los trabajadores),  además de Anita Holigue, Pilar Vergara y Gonzalo Cordero (todos piñeristas), situación que no debe separarse de la actual pugna por los  puestos de director ejecutivo, del jefe de prensa (Piñera quisiera ahí a Pilar Bernstein) y del jefe de producción, cargos vacantes..

Todo indica que el tema de fondo no es “Agarra Aguirre” sino la necesaria y urgente definición de qué es TVN, cómo se financia y el rol del Estado ante un medio de comunicación de carácter público que no cumple sus funciones: informar, entretener ni cultivar o culturizar.