Actualmente dichos productos están dirigidas erróneamente a adolescentes, adultos jóvenes e incluso a niños, con una publicidad agresiva y de fácil acceso.

Santiago. Las bebidas isotónicas y las bebidas energéticas están destinadas a la administración de suplementos alimenticios para satisfacer en forma rápida y eficaz las deficiencias de vitaminas y minerales causadas por la actividad física o intelectual intensa.

Ambas bebidas fueron creadas para, en el caso de las isotónicas, reponer pérdidas electrolíticas y, en el caso de las energéticas, para disminuir la fatiga física e intelectual, mejorando la recuperación en casos de actividad prolongada y vigorosa. No obstante, su foco son los deportistas, y ante ello, ni las bebidas energéticas ni las isotónicas deben ser consumidas por cualquier persona, menos por niños y adolescentes, puesto que no son inocuas para estos grupos.

De acuerdo a cifras de Euromonitor, en 2016 se vendieron en Chile 37,1 millones de litros de bebidas energéticas, por un total de US$ 278 millones. Para 2022 se proyecta que este segmento alcance los 69,4 millones de litros y ventas por US$ 453 millones.

El objetivo de esta investigación realizada por la Organización de Consumidores y Usuarios (ODECU) con apoyo del Fondo Concursable del SERNAC, fue determinar la composición nutricional de las bebidas energéticas e isotónicas, verificando el cumplimiento de su etiquetado con la normativa vigente. El título del estudio es “BEBIDAS ENERGÉTICAS E ISOTÓNICAS: Composición nutricional de las bebidas energéticas e isotónicas”.

Cabe destacar que ambos tipos de bebidas, según el Reglamento Sanitario de Alimentos que rige en Chile, son consideradas como “alimentos para deportistas”, ya que están formulados para satisfacer requerimientos de individuos sanos, en especial de aquellos que realicen ejercicios físicos intensos y prolongados.

Resultados Bebidas Energéticas

Tras analizar la composición nutricional de las bebidas energéticas, en lo que respecta a los macronutrientes, y en este caso, la energía, las 15 bebidas de la muestra cumplen con lo que señalan en su etiquetado.

Respecto al azúcar, las 15 bebidas cumplieron con lo señalado en su etiquetado. Sin embargo, el consumo de éstas, de acuerdo con la cantidad, entrega una importante carga de azúcar, lo que no es recomendable cuando están siendo consumidas por niños y no con fines deportivos, sino que muchas veces en reemplazo de agua.

En tanto, para los componentes energizantes y estimulantes, como la cafeína, las bebidas Adrenaline y Alacran no cumplen con lo que declaran en su etiquetado, presentando valores por debajo de lo que declaran. Cabe destacar que, mientras más mL se consuman (más unidades) de una bebida energética, mayor será su aporte de estimulantes, lo que lleva a valores que, aunque pueden ser importantes en la recuperación de deportistas, son perjudiciales para los niños que consumen este tipo de bebidas. Para el caso de la Taurina, otro estimulante, las marcas Adrenaline y Monster, en base a los análisis de laboratorio, están por sobre los valores declarados en el etiquetado.

Por otro lado, para los micronutrientes, en el caso del sodio, si bien la mayoría de las marcas analizadas cumplen en cuanto a lo que declaran, en algunas la cantidad de sodio es menor a lo que declaran, y como en este caso hablamos de un micronutriente importante para la actividad deportiva, no estarían cumpliendo con su objetivo alimenticio.

Resultados Bebidas Isotónicas

Para el caso de la medición de energía, todas las marcas analizadas cumplen con lo declarado en el etiquetado. Sin embargo, el problema surge al revisar las cantidades de ingesta y el aporte en calorías.

Por ejemplo, si una persona consume la bebida de marca Arizona que contiene 680 mL, estaría consumiendo 296 kcal. Pero, si un niño que requiere consumir 1500 calorías al día de acuerdo a su actividad física y edad, llega a consumir la bebida de marca Arizona, estaría cubriendo un 20% de sus requerimientos, lo que es alto en relación a una sola ingesta, para que sea aportado por una bebida azucarada, que no presenta mayor aporte de nutrientes importantes en el desarrollo de un niño.

Respecto al azúcar, puesto que todas estas bebidas están declaradas como suplementos para deportistas, al alto contenido de azúcar estaría justificado, ya que también forma parte de la rehidratación de un deportista. El problema surge cuando, al igual que en las bebidas energéticas, son consumidas por niños, adolescentes o por una población que no realiza una actividad física vigorosa que no tiene pérdida de electrolitos y que por ende no necesita reposición de estos.

Conclusiones del estudio

El público objetivo o para el que fueron creadas estas bebidas son deportistas, es por esto que el Reglamento Sanitario los llama como suplementos o alimentos para deportistas.

También queda claro que no es lo mismo una bebida energética que una bebida isotónica. Si bien están dirigida al mismo grupo, o sea deportistas, tienen funciones distintas. En el caso de las bebidas isotónicas, tienen como función rehidratar al individuo luego de un ejercicio vigoroso que cause una pérdida de electrolitos que sea importante reestablecer. En cambio, la bebida energética permite aumentar la energía (a través de estimulantes como cafeína, taurina y azúcar) y disminuir el agotamiento físico o fatiga.

Las bebidas energéticas, como isotónicas, son consumidas por un gran número de población que va desde niños, hasta adultos mayores y ninguno de esos grupos presenta las características de ser un deportista de alto rendimiento o realizar actividades vigorosas y extenuantes que causen algún grado de deshidratación o agotamiento como para justificar su consumo.

Es relevante mencionar que en niños, adolescentes y adultos jóvenes las bebidas energizantes no tienen ningún beneficio terapéutico probado y los efectos farmacológicos de sus componentes conocidos y no conocidos sugieren que estas podrían aumentar el riesgo de efectos adversos severos, relacionados con la toxicidad de sus ingredientes y también con situaciones específicas asociadas, como la ingesta en combinación con el alcohol, con aumento de los reportes de intoxicación con cafeína y problemas de dependencia.

Po lo tanto, lo que se puede apreciar en este estudio son dos puntos claros. Lo primero es que, en el desarrollo del informe, la gran mayoría de las bebidas analizadas cumple con lo que declara en su etiquetado.

El problema surge cuando lo empiezan a consumir otros grupos etarios y con otras necesidades nutricionales, como niños, adolescentes y adultos que no realizan ejercicios vigorosos.

En el caso de los jóvenes que utilizan las bebidas energéticas para prolongar las noches de fiesta, muchos combinan bebidas energéticas con alcohol. Aunque el efecto estimulante de la cafeína y de otros ingredientes presentes en estas bebidas favorece ese propósito, también demora la aparición de síntomas como náuseas, alteraciones en el habla o malestar general, que indican que ya se ha bebido demasiado y, por ende, la persona entonces consume más alcohol, y el riesgo de sufrir una intoxicación alcohólica es mayor.

En cuanto a las bebidas isotónicas, su consumo en niños sólo está contribuyendo a las altas tasas de obesidad y al riesgo de presentar otras enfermedades crónicas no transmisibles, como es la resistencia a la insulina y posteriormente la diabetes.