Declaración, discursos de jefes de Estado.

La Habana. Declaración final del XXIV encuentro del Foro de São Paulo

  1. América Latina y el Caribe viven hoy, 28 años después de haberse fundado el Foro de São Paulo, los efectos de una multifacética ofensiva reaccionaria, conservadora y restauradora neoliberal, fruto de intereses convergentes y de esfuerzos combinados entre las élites mundiales del capitalismo transnacional, del gobierno de los EE.UU. como su núcleo hegemónico, y de las clases dominantes aliadas de nuestra región.
  2. Esta multifacética ofensiva, ha logrado hacer retroceder a las fuerzas de izquierda y progresistas, mediante el derrocamiento de gobiernos, los golpes parlamentarios y judiciales. La derecha imperial y las oligarquías subordinadas han amplificado para ello los errores y las limitaciones de las fuerzas transformadoras, que sufren reveses y a la vez poseen inmensas potencialidades de lucha. Ello explica en un grado fundamental el cambio adverso en la correlación coyuntural de fuerzas imperante.

Examinar el carácter y la profundidad de los errores e insuficiencias, corresponderá de forma soberana a los partidos políticos y a los movimientos sociales de cada país.

  1. El golpe militar y parlamentario contra Zelaya, en Honduras (2009); el golpe parlamentario dado a Lugo, en Paraguay (2012); la derrota electoral de Cristina Kirchner, en Argentina (2015); el Impeachment contra Dilma Rousseff en Brasil (2016), mediante un “golpe parlamentario, judicial y mediático; la victoria de figuras de derecha conservadoras o ultraconservadoras en Chile, Paraguay y Colombia; la condena sin pruebas y prisión de Lula para impedir su candidatura a la presidencia de la Republica del Brasil; las divisiones ostensibles en el campo popular a la hora de encarar las agendas neoliberales restauradas; la descalificación de la política que en importantes países de la región favorecen los planes de la derecha, y el fortalecimiento público de figuras y proyectos de raíz fascista en varios países, constituyen, entre otros muchos, indicadores de la ofensiva neoliberal, que las fuerzas de izquierda están desafiada a revertir a favor de los pueblos.
  2. La actuación de la derecha guarda relación directa, con la naturaleza expansionista y depredadora del capitalismo, y con los intereses del capital financiero que lo dominan.
  3. Los hechos hablan: entre el último Encuentro del Foro de Sao Paulo (Managua/2017) y este de La Habana (2018), a nivel global se ahondaron los efectos negativos de la concentración de la propiedad, el poder y la riqueza en manos de una élite mundial decidida a imponer, a cualquier precio, mejores condiciones para elevar sus tasas de ganancia.
  4. Así lo confirman la destrucción de la naturaleza, con efectos negativos crecientes sobre el clima; las tentativas de privatización de los bienes públicos como el agua, la tierra y el petróleo y su uso predatorio por las trasnacionales; las tentativas de privatización de los fondos públicos; el ataque a los derechos laborales y sociales; el incremento insultante de la inequidad y la desigualdad; la destrucción de fuerzas productivas mediante la guerra para animar las economías llamadas centrales; la multiplicación de los flujos migratorios y del sufrimiento que millones de seres humanos padecen al verse obligados a emigrar, y la ofensiva que desarrollan los intereses transnacionales contra la soberanía nacional de nuestras naciones, a fin de facilitar el libre movimiento de los capitales.
  5. Estas realidades, agravadas por el peligroso desempeño de la Administración Trump, que busca revertir la tendencia declinante de la hegemonía norteamericana, multiplican los riesgos para la paz mundial y el estatus de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. América Latina y el Caribe seguirán siendo prioridad para la política exterior estadounidense, cuyo dominio es de vital importancia en su afán por mantener un insostenible orden mundial unipolar.
  6. Los Estados Unidos y sus aliados necesitan consolidar la percepción de que la historia continental entró en una fase regresiva imparable a favor del capitalismo. Aunque la reacción contra los gobiernos progresistas y de izquierda fue inmediato, debido al descredito y el debilitamiento extremo de los partidos políticos de derecha utilizados para imponer la reestructuración neoliberal, los inhabilito como instrumentos capaces de descarrilar las transformaciones sociales impulsadas, según el caso, por los movimientos políticos del Foro de Sao Paulo. De ahí la necesidad de recurrir a la estrategia desestabilizadora que combina la guerra mediática, jurídica y económica, la injerencia externa y la criminalización del movimiento y la protesta social, entre otros, que sirven a los golpes de nuevo tipo (judicial o parlamentario) o la derrota electoral.

Ante esta reacción del imperialismo y las oligarquías locales contra las fuerzas progresistas, rechazamos la idea del “fin de ciclo” con la misma firmeza y convicción con que en su momento lo hicimos con la del “fin de la historia. Las fuerzas progresistas de América Latina seguiremos luchando por horizontes de un mundo basado en la justicia social.

La Casa Blanca y sus aliados buscan lograr exactamente lo contrario: dividir, cooptar, desmovilizar y generar desánimo. Es razón suficiente para que impongamos con hechos e ideas los verbos de la unidad de la izquierda y el campo popular para organizarse y luchar.

  1. Preservar las experiencias de soberanía, de ampliación de la democracia, de gobierno de carácter popular y con proyecciones antiimperialistas, impulsadas por partidos de izquierda y progresistas; ofrecer apoyo decidido y estimular los esfuerzos emancipatorios y los ideales anticapitalistas de los movimientos sociales y populares que así actúan; trabajar con denuedo por consolidar una paz duradera con justicia social e impulsar esfuerzos que permitan avanzar en la integración soberana de la que Martí llamó Nuestra América, se transforman en imperativos políticos y en pruebas de honor para la izquierda continental.
  2. Como en 1990, cuando emerge como espacio de concertación y construcción colectiva de la plural izquierda latinoamericana y caribeña, frente a una coyuntura internacional marcada por la incertidumbre y la desorientación que generó la desaparición de la URSS y el llamado campo socialista, el Foro de Sao Paulo siguiendo su tradición de reflexión crítica y formulación política se ve de nuevo ante el desafío de examinar con mirada crítica el camino andado, reunificar fuerzas y hacer renovados esfuerzos para seguir construyendo los consensos que exige la ofensiva de la derecha en curso.
  3. Los partidos políticos miembros del Foro de Sao Paulo llegan a este XXIV Encuentro con un acumulado político superior, que a su vez se ve multiplicado por la acción articuladora del Foro y, con plena conciencia de la imposibilidad del capitalismo depredador para ofrecer alternativas a la humanidad, lo que genera la rebeldía popular y potencialidades para la acción transformadora del progresismo y la izquierda, si esta se reorganiza, actúa al lado de los movimientos sociales, prepara cuadros y mejora sus proyectos de cambio, algunos de clara orientación socialista. Existen suficientes ejemplos en la historia latinoamericana y caribeña que prueban que cuando hay unidad, dirección política decidida y capaz, objetivos claros de lucha y moral de combate, y arraigo en las clases populares, se multiplican las opciones para contener cualquier ofensiva contra revolucionaria, conservadora y restauradora neoliberal, incluso más, para vencerla.
  4. Ceder al derrotismo; auspiciar o tolerar los personalismos y sectarismos que emergen y proliferan en épocas de reveses; aceptar o promover la pérdida de confianza en la capacidad política de nuestros pueblos explotados, no solo sería hoy una afrenta a los héroes y mártires de las luchas por la emancipación del continente, sino una concesión gratuita e innecesaria a los EE.UU. y sus aliados internacionales y locales.
  5. Frente al plan del imperialismo por socavar la soberanía de nuestras naciones y tomar control de sus recursos naturales, opongamos con auténtico espíritu internacionalista latinoamericano y caribeño, con firmeza e innegociable sentido de dignidad, el plan emancipador de nuestros nobles pueblos.
  6. Trabajemos por fortalecer las luchas por la justicia y emancipación social, por plena soberanía política e independencia económica, por la soberanía de los pueblos y la paz mundial. ¡Reivindicar las mejores experiencias emancipatorias de los movimientos sociales y populares de la región!

En este contexto, los delegados y delgadas e invitados e invitadas al XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, desde La Habana, Cuba, en representación de América Latina y el Caribe, de Asia y África, de Europa y América del Norte:

  1. Convocamos a fortalecer el movimiento mundial en defensa de la Paz. La realidad impone sumar fuerzas para presionar, por todos los medios posibles.
  2. Advertimos que los representantes del gran capital transnacional – gubernamentales y privados, militares y económicos, mediáticos e ideológicos – están operando con niveles de concertación superiores a los que conocemos. Concluimos, por tanto, que se impone un ejercicio práctico del internacionalismo mutuo entre todas las fuerzas de izquierda de América Latina y el Caribe, Asia, África, Europa y América del Norte.
  3. Observamos con preocupación cómo la derecha imperial opera de forma concertada en el Consejo de Seguridad de la ONU; a favor del sionismo en Medio Oriente; para cercar militarmente a Rusia en Eurasia; para impedir que la República Popular China, en Asia, continúe su avance como potencia económica mundial con propuestas de paz y cooperación; para destruir, en América Latina, los proyecto de justicia social, democráticos y de internacionalismo latinoamericano y caribeño que impulsan nuestras fuerzas políticas; y para fragmentar el Caribe mediante distintas fórmulas, incluidas las coloniales como Puerto Rico.
  4. Ratificamos la vigencia de las siguientes causas y líneas de actuación reivindicadas por el XXIII Encuentro del Foro de Sao Paulo, efectuado en Managua el pasado año:

– Convertir la defensa de la CELAC, mayor acontecimiento unitario de los últimos 200 años, en objetivo político prioritario a promover por todos nuestros partidos, movimientos sociales y populares, desde cada escuela, universidad o espacio de creación intelectual. Sembrar la idea integracionista en la conciencia de nuestros pueblos, ya de por sí será un avance frente a la política divisionista impulsada por los Estados Unidos y sus aliados. Confiamos en el valor de las ideas justas: aseguremos que ellas sean escuchadas por cada uno de los gobiernos de Nuestra América.

– Transformar en objetivo de toda la izquierda y de los sectores patriotas y demócratas de América Latina y el Caribe, la defensa intransigente de los presupuestos de la Proclama de América Latina como Zona de Paz.

– Repudiar el militarismo nacido de las entrañas del Imperialismo, que carece de límites y de escrúpulos, es una necesidad política, ligada a la sobrevivencia de nuestros pueblos. Dar forma concreta a este repudio, en cada acción política cotidiana, es una cuestión de principios que ratificamos.

– Rechazar de forma enérgica, la idea absurda e inadmisible de que esta región del mundo pertenece a las élites de poder de los Estados Unidos o de cualquier país del mundo. Que cada día sea para la Casa Blanca un recuerdo concreto de lo afirmado por la II Declaración de La Habana: “… esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia.

– Concertar en cada espacio internacional que lo permita, por encima de diferencias subalternas de tipo nacional o sectorial, toda acción que debilite los niveles de dominación y hegemonía de los Estados Unidos en nuestros países, es esencial y posible. El Imperio ha optado por priorizar los componentes de la guerra cultural y de símbolos. Rescatemos, como respuesta ofensiva, las tradiciones de libertad de cada uno de nuestros países. Honremos a los que las forjaron. Impidamos que la banalidad cultural del Norte que nos desprecia, se imponga sobre la rica historia de los países que representamos.

– Conocer con rigor cómo está desarrollando la derecha internacional sus planes de desestabilización, contra las experiencias de gobierno y populares de carácter emancipatorio en América Latina y el Caribe, constituye una necesidad de primer orden. Ello será más eficaz si creamos un sólido sistema de intercambio de informaciones y experiencias colectivas. El Foro de Sao Paulo puede jugar en este campo un papel central, en particular haciendo esfuerzos en la formación política.

– Al igual que los delegados al XXIII Encuentro de Managua, por entender que se trata de causas vigentes:

 

– Reafirmamos la importancia del acercamiento y la acción concertada entre la izquierda de Europa y la de América Latina y el Caribe. Nos comprometemos en esta nueva etapa a tornar más sistemático y eficaz la acción antiimperialista unitaria entre ambas regiones. El PIE y el Foro de Sao Paulo están en condiciones de posibilitar este objetivo.

– Denunciamos, esta vez con razones adicionales, el papel injerencista de la OEA, que sigue siendo utilizada por el gobierno de los Estados Unidos como su Ministerio de Colonias. La actuación de su secretaría general, marcada por una despreciable supeditación a los intereses de la Casa Blanca, así lo prueba todos los días. La OEA, junto al Grupo de Lima, constituyen los Caballos de Troya actuales contra la unidad latinoamericana y caribeña. Hagamos todo lo posible para impedir que continúen su avance destructor.

– Condenamos la guerra no convencional y de amplio espectro, aplicada por el imperialismo yanqui y sus aliados europeos, latinoamericanos y caribeños contra la Revolución Bolivariana. Esta se ha convertido para la Casa Blanca en el objetivo estratégico inmediato a derrotar. Sea para nosotros, por tanto, el objetivo mayor de solidaridad en estas circunstancias. Como hace un año atrás, en Managua, el Foro de Sao Paulo se mantiene en estado de alerta y en sesión permanente de solidaridad internacionalista contra la intervención internacional hacia Venezuela.

– Mantenemos intacta la solidaridad con lo(as) argentinas(os) y brasileñas(os), hondureñas(os) y paraguayas(os) que se resisten a aceptar el retroceso al neoliberalismo en sus respectivos países, luego de experiencias de gobierno que, por caminos propios, buscaron el crecimiento económico, la mejor redistribución de la riqueza, la garantía de derechos sociales, la ampliación de la participación popular y la democracia, asegurar la soberanía nacional y fortalecer la integración regional en el ámbito de los BRICS, todo para combatir las desigualdades sociales, regionales y de género, el racismo, o que, simplemente, retaron por su política exterior la lógica hegemonista de la política exterior de los Estados Unidos.

– Reafirmamos nuestra absoluta convicción de apostar por la paz, en concordancia con la Declaración de la CELAC, que en enero de 2014 declaró América Latina como zona de paz. Por eso, respaldamos el pedido de las fuerzas políticas y sociales de Colombia para que el gobierno colombiano cumpla con la implementación de los Acuerdos de la Habana, mantenga abierto el proceso de dialogo con el ELN y de pasos certeros para acabar con el asesinato de ex combatientes y líderes sociales, políticos, ambientales y defensores de DDHH. Denunciamos las acciones de la ultraderecha nacional e internacional para boicotear la Paz. Es evidente que la Casa Blanca, el sionismo internacional y las fuerzas más retrógradas del continente, persisten en lograr que los grupos oligárquicos de Colombia sigan siendo tropa de choque a favor de los intereses transnacionales en América del Sur. Es vital la lucha contra esta estrategia, que ya colocó a uno de los países de la CELAC como miembro de la agresiva OTAN.

– Rechazamos de forma enérgica la política intervencionista de los Estados Unidos en los asuntos internos de la Nicaragua sandinista, país en el que se está implementando la fórmula que viene siendo aplicada por el imperialismo norteamericano a los países que no responden a sus intereses hegemónicos, causando violencia, destrucción y muerte mediante la manipulación y la acción desestabilizadora de los grupos terroristas de la derecha golpista, que boicotean la búsqueda del diálogo, el cual constituye el mejor camino para superar la actual crisis y alcanzar la paz, lo que es indispensable para la continuación del proceso de transformaciones sociales impulsado por el FSLN desde el gobierno presidido por el Comandante Daniel Ortega y que ha reducido de manera notable la pobreza y la desigualdad social en ese hermano país.

– Nos solidarizamos con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y con el gobierno del compañero presidente Salvador Sánchez Cerén, que enfrentan con energía la guerra mediática, la guerra jurídica, el boicot económico y otras formas de desestabilización, y nos comprometemos a acompañarlos como observadores internacionales en la elección presidencial del 3 de febrero de 2018.

– El XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo convoca y alienta a Bolivia y Chile a encontrar, cuidando las sensibilidades de ambos países, una salida al enclaustramiento marítimo boliviano en base al diálogo y el derecho internacional, y que contribuya a una verdadera integración de nuestros pueblos.

– Renovamos el rechazo del Foro de Sao Paulo a la política de la Casa Blanca, que criminaliza a los emigrantes latinoamericanos y caribeños y, de manera particular, a los hermanos centroamericanos. Un mundo sin fronteras y con ciudadanía universal es el norte de nuestra lucha emancipatoria.

– Rechazamos cualquier forma de racismo, intolerancia y discriminación. Impulsamos el ejercicio pleno de los derechos económicos, culturales, sociales y políticos de las mujeres, y la eliminación de la cultura patriarcal.

– Demandamos la retirada de las fuerzas de la MINUSTAH que, siguiendo un mandato del antidemocrático Consejo de Seguridad de la ONU, mantienen ocupado Haití desde hace más de una década.

– Condenamos el narcotráfico, el tráfico de personas y el terrorismo, y denunciamos la doble moral de un sistema que dice combatir al crimen organizado, mientras protege a sus grandes promotores y principales responsables. Defendemos el cultivo legal y el uso tradicional benéfico de la hoja de coca.

– Proclamamos el acceso al agua como derecho humano y los demás bienes comunes (tierra, aire puro, energía etc.,) luchamos contra la depredación del medio ambiente, la amenaza a la biodiversidad y al ecosistema en general.

– Apoyamos las exigencias de los pequeños Estados insulares del Caribe a ser resarcidos por los daños humanos de la esclavitud y a acceder a recursos que permitan su resiliencia frente al cambio climático.

– Demandamos el levantamiento incondicional, total y definitivo del bloqueo económico, financiero y comercial del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, y la indemnización al pueblo cubano por los daños y perjuicios causados por más de medio siglo de agresiones de todo tipo.

– Exigimos la devolución al pueblo de Cuba del territorio ocupado por la ilegal base naval estadounidense en Guantánamo.

– Apoyamos el reclamo histórico de Argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.

– Exigimos la eliminación de todas las bases militares estadounidenses que existen en la región (77en total, que junto a la IV Flota, cubren todo el espacio regional), y de todas las bases militares extranjeras de cualquier país, dondequiera que se encuentren.

– Defendemos los derechos y las culturas de los pueblos originarios y afrodescendientes, y asumimos sus luchas para la restitución y ejercicio pleno de sus derechos históricos.

– Demandamos la descolonización total del Caribe y apoyamos de manera particular la independencia de Puerto Rico, al conmemorarse el 25 de julio de 2017, ciento veinte años de la invasión militar estadounidense contra esta nación caribeña. Asimismo, nos pronunciamos por la eliminación de toda forma de coloniaje y neocoloniaje.

– Respaldamos, en apego a la autodeterminación de los pueblos, la postulación del presidente Evo Morales  para las elecciones de 2019, y rechazamos los planes desestabilizadores impulsados por la derecha de ese país, la OEA y la embajada de Estados Unidos.

– Exigimos la libertad inmediata de Lula, después de una condena y prisión sin pruebas y el derecho a ser candidato presidencial en las elecciones de octubre en Brasil, respetándose la voluntad de la mayoría del pueblo brasilero.

¡Lula Live! ¡Lula Inocente! ¡Lula Presidente!

  1. ¡Como hace un año atrás, ratificamos que América Latina y el Caribe siguen en pie de lucha! Y mantienen la decisión de actuar con optimismo, decisión y mayor sentido unitario.

Frente al plan divisionista de Estados Unidos, nuestro plan de unidad nacional, revolucionaria y socialista

Discurso pronunciado por José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en la clausura del XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, en La Habana.

Complace compartir esta jornada de clausura del XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, que se ha convertido en un espacio de intercambio para la izquierda de América Latina y el Caribe, América del Norte, Europa, Asia, África y Oceanía.

Alienta a nuestro Partido que ustedes, ilustres amigos, concurran a una Cuba que reivindica que Patria es Humanidad y cuyo noble pueblo ha sabido demostrarlo en sus múltiples misiones internacionalistas.

Cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz habló a los delegados del IV Encuentro del Foro de Sao Paulo, en 1993, parece que lo hizo también para evaluar los acontecimientos que hoy vivimos, para identificar los desafíos que hoy nos retan y para subrayar los valores políticos y éticos desde los cuales salir adelante, pasar a la ofensiva y vencer en las actuales circunstancias.

Es inevitable evocar el contenido de sus ideas. América Latina y el Caribe, sus pueblos y las fuerzas de izquierda que con énfasis y por caminos diferentes buscaban alternativas de cambio a favor de los más humildes, vuelven a vivir una coyuntura política, económica, social y espiritual difícil, con más interrogantes que respuestas, con más obstáculos que oportunidades de corto plazo, con más desafíos que vencer que soluciones fáciles de encontrar.

Todo esto es cierto. Pero visto desde la perspectiva fidelista sobre la política, las actuales adversidades de la correlación de fuerzas son exclusivamente formidables incentivos para acopiar energía moral y organizar mejor a nuestros pueblos; para identificar con serenidad y rigor las debilidades y fallas cometidas; para conocer con precisión las fortalezas y limitaciones del enemigo a vencer, y para lograr, finalmente, que nuestros seguidores se empinen sobre los retos que tienen ante sí, se motiven y decidan vencerlos uno a uno.

Entre 1998 y los días que corren se produjeron en América Latina y el Caribe procesos políticos, experiencias de organización social, luchas reivindicativas que generaron más conciencia social en los sectores del pueblo que antes no tenían voz ni nombre, y se acumularon demandas de cambio que están vigentes.

La que José Martí llamó Nuestra América posee hoy niveles de conciencia política superiores a los de los años sesenta, e incluso respecto a los años en que se efectuó en La Habana el IV Encuentro del Foro de Sao Paulo.

Ello explica por qué el imperialismo y todos sus instrumentos de dominación han fortalecido el accionar contrarrevolucionario global, esta vez mediante el empleo más hábil de las ideas, de la cultura y de todos los recursos orientados a mentir y a desvirtuar la realidad en función de las exigencias de las clases dominantes.

Para Fidel la palabra derrota nunca existió. En su concepción de la vida y de la política revolucionaria, solo existían reveses coyunturales. Tal era su confianza en las ideas justas, en las masas populares y en los pueblos cuando estos las asumen y enarbolan.

Esta perspectiva ética para encarar la realidad política del continente, en opinión de los revolucionarios cubanos, está más vigente que nunca.

Si en 1993 la teoría del fin de la Historia era expresión ideológica de la derecha imperial para convencernos de que el capitalismo era la única opción posible para nuestros pueblos, en estos días esa expresión la representa la tesis del llamado fin del ciclo progresista.

Desde nuestro punto de vista, ni hubo, ni habrá fin de la historia mientras haya capitalismo (Aplausos). Ni hubo, ni habrá fin de ciclo alguno de la libertad, mientras el capitalismo genocida que nos tratan de imponer siga cabalgando encima del desempleo, la pobreza, la inequidad social y la violencia, como instrumentos de dominación de las clases que integran el 1 % de la población, que todo lo tiene en materia de riquezas materiales.

Fidel fue claro en este punto, cuando afirmó que mientras haya una injusticia, hay revolución (Aplausos).

Cuando se produce el IV Encuentro, el Grupo de los 7 y Wall Street se ufanaban de las supuestas bondades del neoliberalismo. La aplicación radical de esta doctrina hizo crisis más rápido de lo que esperaban.

Esta crisis contribuyó, dialécticamente, al surgimiento y desarrollo de importantes movimientos sociales y populares que en estos momentos están en la vanguardia de las luchas contra el neoliberalismo, en defensa de la soberanía nacional y la paz con justicia social en sus países y en la región.

En la actualidad asistimos a una tentativa más agresiva de los principales centros de poder que representan al capital transnacional y, sobre todo, a su sector financiero, orientadoa reinstalar las fórmulas neoliberales.

Ahora el intento restaurador nos llega de la mano de una derecha internacional más agresiva, consciente de que las demandas de ganancia del gran capital se producen en un mundo más competitivo, con otros actores globales fortalecidos y decididos a ocupar los espacios que reivindican como propios, y en circunstancias en que su principal centro de poder, Estados Unidos, está operando de forma peligrosa, unilateral e irresponsable, en virtud de que conoce que su poderío global está en declive.

En este contexto, como en 1993 lo hizo Fidel, desde Cuba retomamos la bandera de la integración latinoamericanista y caribeña, esta vez con el objetivo estratégico de lograr la preservación de la Celac y de los demás proyectos integradores inspirados en valores de soberanía y lucha por la autodeterminación de la región, y como causa unitaria que las fuerzas de izquierda deberíamos colocar en calidad de prioridad entre las prioridades.

Impedir que avancen las políticas neoliberales que están siendo aplicadas con radicalidad creciente, es urgente y fundamental. Será necesario para ello crear conciencia en nuestros pueblos sobre los peligros que entrañan dichas políticas, en particular para los sectores sociales más pobres e, incluso, para la llamada clase media que tanto se opuso a gobiernos que se propusieron redistribuir riquezas de un modo más justo.

El imperialismo, mediante todos sus instrumentos de poder gubernamentales y privados, busca dividirnos. Apela a toda su capacidad de presión para imponer sus intereses mediante acuerdos bilaterales de gobierno.

Estimula la fragmentación de las fuerzas de izquierda más consecuentes y les hace una guerra mediática bien diseñada para descalificarlas ante sus seguidores. Aprovecha con habilidad ciertos errores y los magnifica con el objetivo de estigmatizar todo lo que esté asociado a la izquierda. Militariza la región de diversas formas, combina más hábilmente la fuerza de las armas y manipula la opinión pública en función de sus fines retrógrados.

Es el momento de reaccionar unidos. Así lo recogió el IV Encuentro de 1993 y así lo reafirmamos en esta XXIV edición que hoy concluimos.

La dirección de nuestro Partido ha seguido con interés los análisis realizados.

Nos estimula y compromete el que la izquierda latinoamericana y caribeña mostró estar preparada, aún en medio de delicados desafíos internos y externos, para encontrar caminos de diálogo, para concertar posiciones y para proponerse metas mayores.

Conocimos que se realizaron competentes intervenciones. Apreciamos el modo como fueron tratadas las lógicas diferencias de enfoques sobre asuntos de tipo coyuntural. Percibimos un saludable esfuerzo colectivo para unir fuerzas, inteligencia y acción.

Alienta saber que la estrategia de la derecha por dividirnos, no encontró eco en nuestros intercambios, sino solo rechazo.

Felicitamos la idea de compartir esfuerzos sistemáticos que tributen a la elevación de los niveles de cultura general y de cultura política en particular, por parte de la militancia de izquierda. Es en este campo donde mucho se podría hacer para aproximar el quehacer de los partidos políticos con el de los movimientos sociales y populares, en cuyo seno desde hace años se desarrollan valiosas iniciativas de formación de cuadros.

Hemos estudiado con atención diversos análisis de coyuntura y otros con contenidos más estratégicos, elaborados por importantes movimientos populares de nuestra región. Ellos confirman la necesidad de una relación más intensa y de mutuo beneficio con las fuerzas de izquierda integradas en el Foro de Sao Paulo.

Unamos esfuerzos para propiciar la formación de los nuevos líderes que deberán dirigir las batallas futuras. Unamos las experiencias acumuladas, a fin de que los militantes de izquierda tengan plena conciencia de por dónde pasa el camino de la unidad, sea en los partidos políticos o en los movimientos sociales y populares desde los cuales actúan.

Hemos aprendido en estos años que no basta con políticas sociales de amplio beneficio. Es tan importante como esto sembrar conciencia en los beneficiarios sobre por qué organizarse y para qué organizarse, y sobre qué ideas erigir el proyecto alternativo que proclaman.

Fueron estimulantes los debates sostenidos por los jóvenes. Estos mostraron tener conciencia de que deben unir fuerzas, sumar inteligencia, nuevos conocimientos, y estrechar relaciones con las amplias masas juveniles y estudiantiles que les rodean.

El futuro de la izquierda continental demandará, cada vez más, del protagonismo de los más jóvenes. Desde Cuba confiamos en que así sucederá.

Los intercambios en el Encuentro de Mujeres confirmaron el creciente papel político de estas como decisivos factores de cambio en nuestros países Permitió constatar una promisoria reanimación del movimiento y las organizaciones femeninas de la región, con capacidad de convocatoria en ascenso. Sus demandas han alcanzado un nivel que supera las reivindicaciones específicas a favor de la igualdad de género (Aplausos).

Valoramos como fundamental la iniciativa de desarrollar un Encuentro de Parlamentarios. De todos es conocido que desde Estados Unidos se ha hecho un trabajo intensivo cooptando jueces, fiscales y abogados para colocar las estructuras del poder judicial en cada país al servicio de sus espurios intereses de dominación.

El caso que más claramente lo ilustra aparece ligado a la absurda persecución política contra Lula. Ella no solo pretende vengarse de sus conocidas acciones a favor de los más pobres de este país amigo, sino impedir el derecho soberano de estos para llevarlo de nuevo a la presidencia (Aplausos).

Para el gran capital, los Estados nacionales como existen hoy ya son un obstáculo para el incremento de sus tasas de ganancia. Deben ser, por lo menos, debilitados. A la izquierda, por tanto, le corresponde defenderlos y preservar las cuotas de soberanía que aún poseen.

Nuestros parlamentarios podrán desempeñar un papel activo, y hasta clave, en la lucha por evitar que las transnacionales impongan sus intereses a través de gobiernos y poderes judiciales sumisos.

Resultó una decisión acertada desarrollar sendos talleres sobre cómo la cultura y los medios de comunicación se entrelazan e integran un poderoso arsenal de recursos de la derecha para socavar gobiernos de izquierda, despolitizar a vastos sectores de la población, alejar de la política a los jóvenes y otras metas útiles al plan imperial para dominarnos.

Nuestros enemigos conocen perfectamente que las ideas justas son invencibles. Aprendieron la lección: están operando con todos sus recursos financieros y materiales sobre la subjetividad de nuestros pueblos, pero con planes para enajenar, mentir, desmovilizar, confundir y, en resumen, facilitar márgenes de explotación mayores, y más seguros para el capital.

Estamos obligados a dar más atención a los modestos medios de comunicación que poseemos, y a conceder más peso a la formación cultural y política de nuestros militantes y seguidores. Las batallas por venir tendrán en las ideas y la cultura componentes decisivos. Recordando de nuevo a Martí, opongamos en este terreno plan contra plan.

De manera coherente con la visión expuesta en el Documento Base de este Encuentro, reafirmada de modo preciso en el discurso inaugural, nuestro Partido se atiene al más estricto respeto a las experiencias nacionales de sus compañeros de lucha. Jamás escatimará su solidaridad internacionalista con aquellos que sigan dispuestos a mejorar y a profundizar el camino emprendido en pro del bienestar de sus pueblos, desde el gobierno o desde las luchas populares.

La Venezuela bolivariana y su dirección, encabezada por el presidente Nicolás Maduro Moros, podrá contar con la incondicional solidaridad de nuestro Partido (Aplausos), en su empeño de impedir que Estados Unidos se reapropien de los recursos naturales y la soberanía del país cuyo fundador, Simón Bolívar, fue paladín de la unidad continental que seguimos reivindicando (Aplausos).

Respecto a Nicaragua, la posición cubana también es categórica: en la medida en que Estados Unidos trata de manipular asuntos internos que solo los nicaragüenses deben resolver sin injerencia externa alguna, nuestro Partido ha dado, da y dará toda la solidaridad que demande el Frente Sandinista de Liberación Nacional para posibilitar el retorno de la paz al país (Aplausos y exclamaciones).

La actual administración norteamericana y sus asesores no tienen la menor preocupación por la democracia, ni por los derechos humanos, en ninguno de los países de la región.

Sí están preocupados, en cambio, porque seamos un espacio geopolítico seguro para apoyar el discutible intento de recuperar el poder global relativo de Estados Unidos.

Para la recuperación de tal poder, la Casa Blanca reactiva sus acciones por fragmentar el Caribe y por quebrar los meritorios esfuerzos de Caricom; refuerza su control colonial sobre Puerto Rico, cuya causa independentista es punto de honor para nuestro Partido (Aplausos); militariza la subregión y pone en riesgo la paz en ella.

Compañeras y compañeros:

Este evento, consagrado a debatir los mejores caminos para construir la unidad que necesitamos en América Latina y el Caribe, y para impedir que Estados Unidos haga uso y abuso de la Doctrina Monroe en pleno siglo XXI, lo efectuamos en un momento especial para nuestro país.

Estamos conmemorando los 90 años del natalicio del Che, símbolo del revolucionario cuya ética es paradigma del hombre que pretendemos formar para garantizar el futuro del socialismo en Cuba.

Nos separan pocos días del 65 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, que el Che calificó como rebelión contra las oligarquías y los dogmas. Eso fue exactamente el Moncada.

Trabajamos por dotar al país de una Carta Magna que asegure la construcción de un socialismo que sea profundamente democrático, próspero y sostenible.

 

En menos de seis meses estaremos celebrando los 60 años del Triunfo de la Revolución (Aplausos).

Para nuestro Partido, preservar la unidad revolucionaria de nuestro pueblo, sigue estando por encima de cualquier otra exigencia política coyuntural.

Constituye una prioridad absoluta de Washington y de su estrategia subversiva contra Cuba, promover la división en nuestra sociedad y, de manera particular, en las filas revolucionarias.

Esta estrategia tiene entre sus objetivos esenciales el debilitar la autoridad del Partido como fuerza dirigente superior del Estado y la sociedad, y erosionar el papel unitario que ha desempeñado desde su creación.

Frente al plan divisionista de Estados Unidos, impondremos nuestro plan de unidad nacional, revolucionaria y socialista (Aplausos).

Tenemos el compromiso con nuestra historia y con la que simbolizan Bolívar, O’Higgins, Sucre, San Martín, Morazán, Sandino, Betances y Toussaint-Louverture, entre tantos luchadores por la dignidad del continente, de preservar la unidad lograda en Cuba y trabajar, sin descanso, para contribuir a la que necesita Nuestra América.

Cuba y nuestro Partido se ponen a disposición de toda lucha por la verdadera unidad soberana de América Latina y el Caribe, y a favor de cualquier causa justa que beneficie a nuestros pueblos.

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

La izquierda se enfrenta al reto de salvar lo conquistado

Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la plenaria especial sobre el pensamiento de Fidel, durante el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo, efectuado en el Palacio de Convenciones, La Habana.

Ante todo, reciban en nombre del Partido Comunista de Cuba, del Gobierno y el pueblo cubanos, nuestro fraterno y solidario saludo.

En julio de 1990, cuando muchos celebraban la caída o el fin del socialismo real y otros perdían la esperanza, como resultado de la ofensiva imperialista, neoliberal y hegemónica, surgió el Foro de Sao Paulo para unir y articular las fuerzas de izquierda, analizar los procesos que transcurrían y encontrar las vías de la defensa del socialismo en una nueva etapa histórica.

Hoy, en julio del 2018, 28 años después, ante la embestida de restauración capitalista y neoliberal que nos trata de imponer el imperio, una vez más nos convoca el Foro de Sao Paulo, que perdura, existe, está presente, con su papel indispensable como un protagonista político esencial en la región y un espacio para la concertación de experiencias y la construcción de alternativas políticas.

Y fíjense si el Foro vive, que aquí tenemos datos que son muy significativos: han participado en este encuentro 625 participantes de más de 51 países, más de 60 son parlamentarios; han participado 168 organizaciones; hay más de 120 delegados de las principales articulaciones de movimientos sociales del continente, y por primera vez el Foro de Sao Paulo se abre como un espacio de diálogo entre partidos y movimientos sociales, compromiso que debe mantenerse y las coordinaciones necesarias para darle seguimiento.

Por razones fundacionales, históricas y de sentimientos, recordamos y rendimos homenaje a Fidel y a Chávez (Aplausos).

También extrañamos la presencia de Lula, de Néstor y Cristina, de Correa, de Daniel y de Mujica (Aplausos).

Compañeras y compañeros:

Vivimos en una coyuntura internacional caracterizada por crecientes amenazas a la paz y la seguridad internacionales, guerras de intervención, peligros para la sobrevivencia de la especie humana y un orden económico internacional injusto y excluyente.

El mundo es devorado por el insaciable afán de lucro y por una criminal y frenética carrera armamentista. El planeta sobrevive asediado de incertidumbres y por el cambio climático que tiene como origen principal los patrones de producción y consumo insostenibles vinculados al desarrollo capitalista.

En este estado de crisis, el capitalismo globalizado trata de expandirse y ampliar su capacidad de enriquecimiento y apela a todas las acciones posibles para imponernos una plataforma colonizadora.

Los procesos que acontecen en América Latina son evidente expresión del renacimiento de estos planes. Intereses políticos y económicos tratan de impedir el ejercicio de la libre autodeterminación de los pueblos de la región; se acude nuevamente a la perversa Doctrina Monroe; injustas medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos y algunos de sus aliados se unen a la escandalosa injerencia de la OEA; la manipulación de los consorcios mediáticos, la prensa privada, las redes sociales como parte de la guerra no convencional, crean estados de opinión que provocan confusión y desaliento.

La historia nos enseña que cuando un proyecto revolucionario o social, justo y más humano se pone en marcha, a las lógicas y enormes dificultades que los cambios sociales generan se les suman de inmediato brutales presiones económicas, diplomáticas y hasta militares, respaldadas por intensas campañas mediáticas de desprestigio y difamación para castigar la osadía revolucionaria con la mayor suma de actos de agresión posible, incluida la amenaza permanente de invasión.

Tal es el precio que han pagado nuestros pueblos por desafiar las reglas del orden imperial.

El actual gobierno de Estados Unidos, liderado por una línea discursiva y de acción muy agresiva en política exterior, muestra una tendencia beligerante y un desdén absoluto por las instituciones internacionales, aboga por el predominio de la fuerza por encima de la negociación, defiende a ultranza el hegemonismo, amenaza y castiga con sanciones a las naciones que no apoyan sus propuestas y se opone sistemáticamente a los acuerdos internacionales que tratan de atenuar problemas acuciantes para la humanidad.

Nuevamente la izquierda latinoamericana y caribeña se reúne para reflexionar sobre los problemas más apremiantes que enfrentamos y para diseñar estrategias de lucha frente a la agresión imperialista y sus aliados oligárquicos. Lo hacemos en un momento donde la ofensiva contra los procesos de cambio en la región aplica métodos de la guerra no convencional, lo que se pone de manifiesto en las acciones, que aquí condenamos enérgicamente, contra la Venezuela chavista, la Nicaragua sandinista, el Brasil de Lula y la Revolución democrática y popular de Bolivia encabezada por el hermano Evo Morales (que aquí condenamos enérgicamente) (Aplausos).

Se trata también de provocar rupturas mediante la acción de grupos o alianzas de la derecha en las revoluciones y en los mecanismos de integración regional como el ALBA-TCP, que en pocos años conquistara contundentes logros en materia económica y social, y en la Celac, en la cual la unidad dentro de la diversidad nos permitió aprobar la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz y se asumió el compromiso de desarrollar mecanismos de integración y colaboración política, económica y de solidaridad.

La izquierda se enfrenta al reto de salvar lo conquistado, de detener al neoliberalismo que se nos viene encima para tratar de borrar las conquistas alcanzadas por nuestros pueblos.

Entraña entonces enorme significación que dediquemos una plenaria especial en este Foro a debatir sobre el pensamiento del líder histórico de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien fuera artífice, junto a Lula, hoy en injusta prisión, de la creación del Foro de Sao Paulo (Aplausos).

Como mejor discípulo de José Martí, Fidel aprendió e integró a su conducta cotidiana la máxima de que el mejor modo de decir, es hacer, y así sobrevivió a su obra, pensó, organizó la Revolución, la encabezó, luchó, triunfó, le entregó la dignidad al país, forjó una obra emancipadora, estableció una esperanza para la humanidad, enfrentó resueltamente y de manera invicta al imperialismo y creció con su pueblo y su Revolución.

Esas son razones que explican por qué todos en esta sala hemos seguido con especial atención el testimonio y las ideas expuestas sobre el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz por cada uno de ustedes, amigos sinceros de Cuba. Agradezco a todos por el esfuerzo que han hecho para acompañarnos en este homenaje.

Fidel brillantemente conceptualizó la obra en el contenido expresado sobre la Revolución, ante nuestro pueblo, en ocasión de la celebración del Primero de Mayo, hace 18 años atrás. El pueblo cubano asumió y juró defender esa definición hasta las últimas consecuencias al rendirle tributo póstumo.

 

Fidel fue portador coherente de lo que representan la dignidad y el apego a la verdad; el desinterés y el humanismo; la modestia y el altruismo; el sentido de la igualdad y la disposición al sacrificio; la audacia y el heroísmo; el patriotismo y el internacionalismo como valores morales y políticos no solo fundamentales, sino definitorios de la conducta de quien pretenda, con libertad plena, aspirar a la condición de revolucionario en el sentido guevariano que lo entendemos nosotros, es decir, como un escalón superior de la especie humana.

Al explicarnos lo que es Revolución, o sea, «libertad plena», nos legó una síntesis de la experiencia histórica cubana en pos de lograr, a la vez, independencia, soberanía nacional y plena capacidad de autodeterminación como pueblo libre.

Trazó las coordenadas éticas y políticas que deberán presidir el complejo proceso de construcción del socialismo, justo a 90 millas del más brutal imperio de la historia, que persiste obstinadamente en barrernos del mapa político como país socialista.

Demostró con hechos convincentes que el «sentido del momento histórico» a la hora de tomar las más difíciles decisiones de política interna o externa, debe ir acompañado de la capacidad de «cambiar todo lo que deba ser cambiado», en aras de perfeccionar la obra emancipadora de la Revolución.

Nos alertó que una verdadera Revolución debe estar en capacidad de enfrentar, con esfuerzos propios, «poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional». Para Fidel esto sería imposible sin la participación protagónica, organizada y consciente del pueblo. Para él, como para José Martí, solo perdura la obra que un pueblo defiende y aprecia como propia. Creemos firmemente que así es; de otro modo, no estaríamos aquí.

Al fundamentar que Revolución es no mentir jamás, ni violar principios éticos, aportó una de las claves que explican por qué la generación fundadora de nuestra experiencia revolucionaria, 60 años después, posee toda la autoridad moral y política que se necesita para enfrentar los nuevos desafíos del desarrollo interno, así como las adversidades del escenario internacional que ustedes conocen perfectamente. Ella es estímulo moral y guía política segura para los que nacimos con la Revolución y ahora nos corresponde llevarla adelante.

El apego a la verdad y la ejemplaridad política y moral, preservado con rigor por la máxima dirección de la Revolución con Fidel y Raúl al frente, ayuda a comprender otra de las claves que explican por qué seguimos adelante: ambas características del proceso revolucionario cubano devinieron en fuentes de legitimación de sus líderes y dirigentes, pero también en exigencias que el Partido demanda a sus integrantes y que el pueblo nos exige a todos con absoluto derecho.

Fidel nos recordó con especial énfasis que Revolución es unidad. Ella, en efecto, ha sido y es una de las claves para entender por qué hemos podido encarar con éxito agresiones externas de todo tipo, y también resolver, en estrecha relación entre el pueblo y la máxima dirección del país, los más sensibles problemas relacionados con la edificación del socialismo.

 

Revolución, aprendimos de Fidel, «es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo y nuestro internacionalismo».

Esta formulación nos remite directamente a la política externa de la Revolución Cubana, a los valores y principios que la han regido y rigen.

Abordar la política exterior de la Revolución Cubana es reconocer, en primer lugar, el papel desempeñado por el Comandante en Jefe Fidel Castro como su inspirador, arquitecto, conductor y ejecutor principal. En segundo lugar, supone rendir homenaje al pueblo cubano como actor decisivo en los éxitos que ella ha cosechado, no solo participando voluntaria y heroicamente en infinidad de misiones internacionalistas, civiles y militares, sino en la consolidación de la política interna revolucionaria.

Fidel siempre concibió las decisiones políticas desde posiciones de principio y a partir de valores morales no negociables, a la vez que evaluó con objetividad impecable la correlación de fuerzas y las exigencias políticas de cada circunstancia, tanto en el marco interno como en la cambiante arena internacional.

Preservar y consolidar esta proyección de nuestra política externa es misión fundamental del Partido, sobre todo cuando llegó el momento en que, como advirtiera el General de Ejército Raúl Castro, «…solo el Partido puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en el único Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, el compañero Fidel Castro».

La solidaridad y la cultura solidaria a ella asociada adquirieron en el marco de las luchas revolucionarias una dimensión adicional: la del internacionalismo, definido por Fidel como «la mejor esencia del socialismo». Esto lo confirmaron ejemplarmente el Che y cientos de miles de anónimos internacionalistas en la defensa de la libertad de muchos pueblos del llamado Tercer Mundo, y colaboradores en las zonas más pobres y necesitadas del planeta, así como los maestros y profesores que forman a profesionales del Tercer Mundo, los técnicos y constructores y miles de especialistas que han ayudado a salvar vidas o a mejorarlas en cientos de países.

Esta cultura de la solidaridad, nos hizo a los cubanos seres humanos más plenos.

El antimperialismo, el internacionalismo y la defensa intransigente de la unidad con los países del Tercer Mundo y con toda causa justa, proyectaron a la Revolución Cubana ante el mundo con una identidad propia desde 1959. Esta identidad se fortalecerá cada día más. No tengan la menor duda de ello.

Desde los primeros días de 1959, la historia recoge los intentos y esfuerzos de Washington por aislarnos del mundo y, sobre todo, de nuestro entorno natural, América Latina y el Caribe, y también las victorias cubanas ante esta estrategia imperial.

La solidaridad brindada a los movimientos de liberación nacional de África, Asia y América Latina fue expresión del cumplimiento estricto del internacionalismo de la Revolución. Tal solidaridad se ejerce cuando más agredida y aislada estaba Cuba en el plano diplomático latinoamericano, fruto de las presiones de Washington. En los años 70, el apoyo militar masivo a Angola se da a un gobierno hermano que lo demandó de forma soberana. Fue, en consecuencia, un acto leal de internacionalismo con el agredido.

Estimadas compañeras y compañeros:

El contexto político y social de la región merece la coordinación urgente de todas las fuerzas progresistas de izquierda, para la construcción de una plataforma antihegemónica. La unidad de los partidos de izquierda y los movimientos políticos parece ser hoy la única salida.

La gran unidad continental de la izquierda y los movimientos progresistas sobre la base del respeto a las experiencias nacionales y sus protagonistas, debe ser un objetivo cardinal.

El ascenso de la derecha, incapaz hasta el momento de dar una salida digna y justa a los problemas sociales de nuestra Patria Grande, hace necesario volver al ideal integracionista del Comandante en Jefe y reconducir la lucha desde la unidad y la integración de las fuerzas políticas y los movimientos sociales, para concretar un plan de acciones construido entre todos y realizable. Ese es el mejor homenaje a Fidel.

Es la hora de pasar a la ofensiva consciente y organizada. Tenemos el deber de defender a Nuestra América. Hoy es necesaria la unidad para lograr una visión de conjunto de los problemas que enfrentamos y sus posibles soluciones mediante el debate del Consenso de Nuestra América y de Nuestra América en pie de lucha.

Para lograr la unidad de las fuerzas revolucionarias, y su incorporación a un programa que trascienda lo electoral y defina en cada uno de nuestros países los pasos para la toma del poder y la construcción de nuevas sociedades soberanas, con el mayor grado de justicia social posible, antimperialistas y solidarias; la concreción de un frente cultural y comunicacional antihegemónico que sume los esfuerzos de los gobiernos progresistas, de los partidos de izquierda y de los movimientos sociales.

Apoyar incondicionalmente y ofrecer firme respaldo a la Revolución, al gobierno bolivariano y chavista a la unión cívico-militar del pueblo venezolano y a su gobierno legítimo y democrático, bajo la conducción del compañero Nicolás Maduro Moro, que resiste el proceso desestabilizador y mantiene la iniciativa política y avanza en la defensa de las conquistas populares (Aplausos).

Fortalecer la convicción de que luchar por Venezuela es luchar por la integración de la región, por el respeto a la soberanía y la independencia de Nuestra América (Aplausos). La unidad es también necesaria para exigir el cese de la injerencia de la OEA en los asuntos internos de los países latinoamericanos; para condenar las amenazas que desde el exterior enfrenta el gobierno sandinista y solidarizarnos con el pueblo nicaragüense (Aplausos).

Reconocer y apoyar al Movimiento al Socialismo bajo la conducción del presidente Evo Morales (Aplausos), el cual avanza en la recuperación de las riquezas naturales y en función del mejoramiento de las condiciones de vida de la población, y constituye un pilar para la izquierda latinoamericana, la defensa de las culturas originarias y de los movimientos indígenas y populares (Aplausos).

Expresar nuestra solidaridad con el hermano pueblo brasileño que enfrenta el golpe parlamentario-judicial y el desmontaje de las conquistas sociales alcanzadas con los gobiernos del Partido de los Trabajadores. Llegue un mensaje fraterno a los compañeros Lula y Dilma frente al intento de inhabilitarlos judicialmente. ¡Lula debe ser liberado! (Aplausos y exclamaciones de: «¡Lula libre!» y «¡Viva el Presidente!»).

Unidad para ratificar nuestro apoyo al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional de El Salvador y a su presidente Salvador Sánchez Cerén (Aplausos), quienes enfrentan la ofensiva desestabilizadora del imperio y sus aliados locales, que pretenden impedir el avance del proceso de cambios a favor del pueblo.

Unidad para apoyar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz de Colombia, de La Habana, y las conversaciones entre el Gobierno colombiano y el ELN (Aplausos), conscientes de que solo la vía del diálogo y el respeto mutuo podrán garantizar la paz con justicia social, y contribuir al bienestar del pueblo colombiano (Aplausos).

Apoyar la justa causa del hermano pueblo puertorriqueño por su independencia y el cese de toda expresión del colonialismo en nuestro continente, causa bien representada aquí en este Foro por el luchador Oscar López Rivera (Aplausos y exclamaciones de: «¡Viva Puerto Rico libre!»).

Apoyar la histórica victoria del presidente López Obrador en la hermana tierra mexicana (Aplausos y exclamaciones).

Reclamar la devolución a Argentina de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur (Aplausos).

Ratificar la importancia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, de Unasur y de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, como expresiones de la voluntad de unidad e integración latinoamericana y caribeña (Aplausos).

Reafirmar la importancia para la lucha de nuestros pueblos de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, en la cual se ratifica el derecho inalienable a escoger su sistema político, económico, social y cultural (Aplausos).

Ofrecer solidaridad a los pueblos de Palestina, Siria y de la República Saharaui (Aplausos).

Aprender a emplear más y mejor las posibilidades de la tecnología para inundar de verdades los infinitos espacios del planeta internet donde hoy reina la mentira. Nos corresponde ser más creativos en la difusión de nuestras verdades para enfrentar a nuestros adversarios, quienes han sido hábiles para mentir, tergiversar y silenciar la obra revolucionaria (Aplausos).

Reiterar el apoyo incondicional a la lucha por la justicia social y el bienestar de los seres humanos sin distinción, en cualquier parte del mundo, y nuestra voluntad de compartir lo que tenemos. Ese es el espíritu revolucionario que nos legó el ejemplo imperecedero de José Martí, el Che Guevara y Fidel, continuado por el compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz (Aplausos).

Unidad también para reclamar el levantamiento del criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba (Aplausos), principal obstáculo para nuestro desarrollo económico, y demandar la devolución del territorio ilegalmente ocupado, contra la voluntad del pueblo cubano, por la Base Naval norteamericana en la oriental provincia de Guantánamo (Aplausos).

Compañeras y compañeros:

Un balance crítico de la realidad latinoamericana y caribeña nos permite afirmar que pese a todos los esfuerzos del imperialismo yanqui, se mantiene la llama de la rebeldía en la Patria Grande, de Bolívar y de Martí (Aplausos).

Este encuentro ha ratificado la permanente presencia del legado de Fidel, Chávez y el Che en nuestras luchas (Aplausos).

Los homenajes tributados al Comandante en Jefe y al Guerrillero Heroico fortalecen nuestro compromiso con la construcción de un mundo mejor.

En Cuba no hay ni habrá giros capitalistas, ni concesiones de ningún tipo a los que, de mil modos diferentes, buscan alejarnos de las históricas posiciones internacionalistas de la Revolución. Subrayo esto y pido que se entienda como un juramento solemne ante Fidel (Aplausos).

Deseo concluir con estas ideas y convicciones, que les comparto pensando en Fidel, en el Che y en Raúl, conductores de la política internacionalista, antimperialista y unitaria de la Revolución Cubana.

Solo esperen de nosotros esfuerzos y decisiones al amparo de luchar, unir, sumar, multiplicar, organizar, combatir y triunfar. ¡Jamás habrá espacio para dividir ni flaquear!

La Cuba revolucionaria y socialista, fidelista y martiana, no cederá en sus posiciones antimperialistas (Aplausos).

La Revolución Cubana mantendrá en alto sus principios de solidaridad e internacionalismo.

Hoy todos somos Fidel y nuestras consignas para siempre serán:

¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

¡Hasta la Victoria Siempre!

América Latina y el Caribe han sacado, de lo más hermoso de su estirpe, la fuerza para encontrarse y reencontrarse

Texto íntegro del discurso pronunciado por el presidente de Venezuela Nicolás Maduro Moros, en la plenaria especial sobre el pensamiento de Fidel, durante el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo.

Queridos camaradas de América Latina, el Caribe, del Asia, del mundo árabe, de Europa, de los distintos lugares de donde han venido invitados especiales al Foro de Sao Paulo:

¡Cuánta historia hay aquí presente!, ¿verdad?  ¡Cuántas luchas!  ¡Cuántas décadas!  Cuánta suma de sacrificios y de heroísmo de nuestros pueblos.

He estado siguiendo muy de cerca y muy pendiente esta edición del Foro de Sao Paulo en La Habana, a través de Telesur en español y en inglés, hemos logrado hacer un seguimiento cercano de las deliberaciones, de las opiniones, del enriquecedor debate de ideas, de experiencias de cada partido político, de cada fuerza política presente, que durante este Foro ha logrado revitalizar, sin lugar a dudas, así lo creo, esta idea maravillosa que fue fundada en la última década, en la década de los noventa del siglo pasado, por ese genio visionario de la humanidad, el Comandante Fidel Castro Ruz y nuestro gran compañero Luiz Inácio Lula da Silva (Aplausos).

Hay que ver el tiempo transcurrido, cuando como siempre decía nuestro comandante Hugo Chávez —quiero saludar al compañero Adán Chávez Frías, hermano de nuestro Comandante y jefe de la delegación del Gran Polo Patriótico de Venezuela que reúne a todos los partidos políticos y movimientos sociales de la Revolución Bolivariana, Gran Polo Patriótico—:  Cuando se apagaron todas las luces en el mundo; cuando cayó la Unión Soviética y se desmembró en veinte pedazos el poder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; cuando se desmoronó y cayó en manos del capitalismo salvaje más neoliberal el antiguo bloque de países socialistas de la Europa del Este; cuando parecía que se imponía el mundo unipolar y el Consenso de Washington, llamado así, y el fin de la historia en América Latina, había una luz y se levantaba una bandera. Y debemos sentirnos orgullosos los miembros de este Foro de diversidad, de debate, de lucha, de trabajo y de poder político, que es el Foro de Sao Paulo, porque precisamente fue en el año 1990, cuando se apagaban las luces en el mundo, que desde Cuba, desde Brasil y desde América Latina y el Caribe, se levantó la necesidad de construir un espacio de unión, de lucha.  Y como decía ahora Evo, un espacio que si tiene alguna fortaleza es su diversidad.

Aquí no hay posiciones hegemónicas, ni las ha habido; ha habido grandes liderazgos, y así será la historia de este movimiento y de esta fuerza hermosa que es el Foro de Sao Paulo, que en su diversidad ha logrado recoger y beber de la cuna fundacional de la revolución latinoamericana, caribeña del siglo XX que es Cuba, y logró tomar de Fidel, su líder, toda su fuerza regeneradora, renovadora.

A propósito de este Foro de Sao Paulo hemos podido revisar los conceptos de Fidel: año 1993, en medio del Período Especial, el Foro de Sao Paulo sesiona en La Habana y Fidel les habla a los líderes de la izquierda, de la izquierda sobreviviente de aquella época, de los movimientos progresistas, populares, revolucionarios sobrevivientes de aquella época.  Caída Nicaragua, firmados los Acuerdos de Paz en Centroamérica y Fidel, con una visión premonitoria; los llama a prepararse para la unión de América Latina y el Caribe, los llama a gestar una visión unitaria de nuestro continente, como un bloque de fuerzas; los llama a luchar, a no entregarse en medio de las dificultades más grandes.

Cuando uno revisa la historia de nuestros pueblos, pero si solo nos tocara revisar, compañeros, hermanos y hermanas, si solo nos tocara revisar la historia de estos 28 años de existencia del Foro de Sao Paulo, veríamos la grandeza, como lo expresaba el camarada presidente, jefe indio del sur, Evo Morales, veríamos la grandeza de lo que ha sido el esfuerzo de las fuerzas revolucionarias de América Latina y el Caribe, para revertir una de las situaciones más difíciles de dominio y hegemonía absoluta del imperialismo norteamericano sobre nuestra región, a través del modelo neoliberal.  Y cómo pasamos de una década del noventa, de hegemonía y de dominio, a una primera década del siglo XXI latinoamericano, caribeño, de despertar, de resurrección de los pueblos (Aplausos).

Yo no creo en eso que llaman fin de ciclo, no creo en eso; lo creo es en la lucha, nosotros, de Venezuela creemos en el combate permanente (Aplausos).  No es tiempo de lamentarse de las heridas, no es tiempo de vanagloriarse de las consecuencias naturales de los combates, avance-retroceso, así son los combates.  Aquí están los compañeros de Siria, que bien lo pueden decir, que han tenido que enfrentar una guerra intervencionista, terrorista, y ahí está de pie el pueblo de Siria y la República Árabe Siria.  ¡Honor y gloria al pueblo árabe sirio! (Aplausos prolongados.)

América Latina y el Caribe han sacado, de lo más hermoso de su estirpe, la fuerza para encontrarse y reencontrarse, en un permanente proceso de renovación y resurrección política, ideológica.

Yo estaba conversando con el compañero Morales antes de venir, tuvimos una bilateral entre Evo y yo, como de una hora y media, ¿verdad, Evo?, conversando y pasando revista de todo, de todos los temas del Foro de Sao Paulo, de la importancia de estas instancias, de cómo estas instancias fueron las instancias donde se sembró lo que después dio como surgimiento a Petrocaribe, al ALBA, a Unasur y a Celac.  Si en algún lugar se preparó el terreno para el surgimiento de la nueva integración, de la nueva etapa de la vida de América Latina hermosa y brillante que hemos vivido, fue aquí en el Foro de Sao Paulo, aquí nacieron las ideas que después se fructificaron en el surgimiento de Petrocaribe, el ALBA, Unasur, Celac (Aplausos).

Así que hay que ver de dónde venimos, y nuestras fuerzas políticas, nuestros liderazgos, nuestros grandes líderes, Fidel, Chávez, Néstor Kirchner, Evo, Correa, Cristina, Lula (Aplausos); nuestros grandes líderes en América Latina y el Caribe vienen de la lucha por la esperanza, vienen de la lucha contra las dificultades y los obstáculos, vienen de la nada.  Así que no le abramos camino a ninguna tesis peregrina que pretenda desmoralizar la lucha de nuestros pueblos en este año 2018 que, por dura que sea, hoy estamos en mejores condiciones que nunca antes para avanzar en la liberación, en la unión y en la independencia de este continente, sin lugar a dudas (Aplausos), ahora que tenemos una fuerza imperial allí, ni que el imperialismo hubiera desaparecido, un poco la tesis de los años noventa; no, no hay imperialismo ya en el mundo, los Estados Unidos es el gran padre protector de todos.

Mientras haya imperialismo habrá lucha, mientras haya imperialismo en los Estados Unidos, aunque esté en decadencia con el poder que tiene, habrá conspiración, habrá intriga.  Si lo sabremos nosotros que hemos enfrentado todas las formas de guerra no convencional contra la Revolución Bolivariana, que estamos en la primera línea en el combate y recibimos los golpes directos, las amenazas, las agresiones permanentes; pero tampoco nos dejamos ni nos quejamos, ¡ni nos dejamos ni nos quejamos!, porque aquí de lo que se trata es de plantarse en las causas justas que defendemos y abrirle camino a la expansión de las fuerzas políticas revolucionarias, sociales, morales, espirituales de nuestros pueblos, en la riqueza de la diversidad que significan nuestros países y que este Foro de Sao Paulo ha expresado de manera maravillosa durante 28 años en sus distintas etapas.

Así que pudiéramos tomar y parafrasear al Libertador:  Nosotros, los partidos políticos, los movimientos sociales, los liderazgos del Foro de Sao Paulo en 28 años expresamos las luchas de nuestros pueblos, y nosotros somos hijos de los obstáculos, hijos de la lucha, hijos de las dificultades, y a partir de las dificultades hemos podido construir este hermoso proyecto que hoy se vislumbra en América Latina y el Caribe (Aplausos).

Venezuela ha enfrentado, como lo conocen bien ustedes, una guerra de carácter no convencional, una guerra de desgaste, con objetivos muy claros por parte del poder estadounidense.  No pudiéramos echarle la culpa a Trump, es una política de un imperio que considera nuestra región su patio trasero y que le ha ubicado un papel geopolítico y geoeconómico a Venezuela para los intereses de ellos.  Lo dice en sus documentos, en sus discursos, lo decían desde el Comandante Chávez, hace 20 años, hay que recordar, ¡hace veinte años!  El próximo 6 de diciembre de este año se conmemoran los 20 años de la primera victoria electoral presidencial del Comandante Hugo Chávez en las elecciones de 1998 (Aplausos), y ya para entonces decían los informes y los discursos de funcionarios estadounidenses en tiempos de la administración Clinton:  “Hugo Chávez no trabaja para nuestros intereses en Venezuela” (Risas).  Ya lo decían.  ¿Y quién dijo que uno tiene que trabajar para los intereses de los Estados Unidos?  Uno tiene que trabajar para los intereses del pueblo y, sobre todo, de América Latina y el Caribe, en la visión de Bolívar, en la visión de los libertadores.

Ya para entonces ellos identificaban al Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, que había logrado hilvanar una estrategia pacífica, constitucional, electoral, para llegar al poder político y para hacer una revolución de carácter bolivariano para entonces, democrática, nacionalista, popular, ya ubicaban al Movimiento Bolivariano y al Comandante Chávez como un elemento que no colaboraba con los intereses de Estados Unidos, y trataron de influir.  Por un lado, trataron de halagar a Chávez, y rodearlo:  Qué bien habla Chávez, qué gran líder Chávez, y lo rodearon, lo rodearon de presidentes de derecha que lo tocaban para ver si lo aflojaban, como aflojan a veces a algunos.  Se han visto casos, ¿verdad?, como dice Walter Martínez, hay casos en pleno desarrollo por ahí, de gente que ganó con votos de izquierda y termina gobernando para las oligarquías y para el imperialismo de manera descarada (Aplausos).  Y con el Comandante Chávez y los primeros años de la Revolución Bolivariana operaron en dos direcciones, por un lado, el halago, el ofrecimiento, decirle:

 

Chávez, este es otro mundo, ¿para qué te vas a acercar a Cuba, Chávez?  ¿Para qué vas a ser amigo de Fidel?  Ya eso pasó.

En la primera visita que hizo como presidente electo el Comandante Hugo Chávez a Cuba, recibió la llamada de un Subsecretario de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, primero para pedirle, antes de llegar a Cuba, que no visitara a Cuba, y, segundo, para pedirle explicaciones a un presidente electo soberano de por qué visitaba Cuba.  Y Chávez los mandó largo al carajo a los gringos desde entonces (Aplausos).  Y por otro lado la conspiración; halago y, por otro lado, conspirar, presionar, amenazar, las amenazas públicas del jefe de la  CIA, del Secretario de Estado, las amenazas privadas con la embajadora estadounidense en Venezuela, la conspiración permanente de los medios de comunicación, la campaña permanente para demonizar, para estimular el odio y el miedo contra el liderazgo renovador que surgía, y la conspiración para tratar de fracturar a las fuerzas armadas, que remató definitivamente —como todos recuerdan— en el golpe de Estado mediático que dieron contra el comandante Chávez en el año 2002, el 12 y 13 de abril de ese año.

Venezuela ha enfrentado desde entonces y para entonces la agresión imperial.  Tendría que no existir el imperio norteamericano para que la Revolución Bolivariana hubiera tenido un lecho de rosas.

Compañeros, los que aspiren dignidad, los que aspiren justicia social, los que aspiren igualdad, los que aspiren felicidad para los pueblos y los que aspiren independencia en América Latina, no pueden creer que será un lecho de rosas; será un combate y una lucha permanente por abrirle espacio, por abrirle camino a la idea de redención, de justicia, de felicidad de los pueblos (Aplausos).

Es la historia real.  Si aspiras a la felicidad de tu pueblo, tienes que aspirar a la independencia política y económica.  No importa como se llamen —decía el Comandante Fidel Castro cuando recibió al Comandante Hugo Chávez el 14 de diciembre del año 1994— los proyectos hacia el futuro si lo quieren llamar bolivarianismo, estoy de acuerdo; si lo quieren llamar cristianismo, también estoy de acuerdo; si lo quieren llamar socialismo, estoy de acuerdo, al proyecto de redención, de justicia, de democracia, de dignidad, de derecho de los pueblos.  No importa cómo lo llamemos, no importa la diversidad de circunstancias de nuestros países de toda América Latina y el Caribe, al principio o al fin le verán la cara, compañeros, como se la hemos visto nosotros al monstruo del imperio norteamericano y a los intereses de las oligarquías locales.

Nos ha tocado a nosotros en esta etapa, después de la partida física del Comandante Hugo Chávez, líder fundador, líder máximo de nuestra revolución, nos ha tocado verle la cara a todas las formas de la guerra de carácter no convencional.

Ahora a Nicaragua le están aplicando el método que nos aplicaron a nosotros en el año 2014, las guarimbas. Y el año pasado, ¿no recuerdan ustedes exactamente hace un año?, Venezuela soportó 120 días continuos de agresión callejera, de grupos, pagados por la embajada de los Estados Unidos, de grupos violentos y la campaña mediática mundial multiplicada para presentar una Venezuela en caos, a las puertas de la guerra civil, y un gobierno dictatorial reprimiendo a un pueblo que protestaba, el guión perfecto.  Hoy se lo están aplicando a la Nicaragua cristiana, a la Nicaragua sandinista.

Todo nuestro amor, todo nuestro apoyo incondicional al comandante presidente Daniel Ortega Saavedra, a la compañera Rosario Murillo, al Frente Sandinista de Liberación Nacional y al pueblo de Nicaragua que vencerá a la violencia.  Vencerán al terrorismo y triunfará la paz, estamos seguros de que triunfará la paz (Aplausos y exclamaciones de:  “¡Sandino vive, la lucha sigue!  Nosotros iremos hasta la victoria, la libertad o hasta la muerte, y si morimos, no importa, nuestra causa seguirá viviendo, otros nos seguirán!”)

¡Venceremos!  Todas las modalidades.  Las guarimbas las derrotamos convocando al poder del pueblo, al poder constituyente, y Venezuela logró hilvanar en el transcurso del último año un ciclo ascendente de acumulación de fuerzas y de victorias electorales realmente sorprendentes.  Nosotros, en el transcurso de 10 meses logramos voltear la situación de defensiva en que nos habían colocado, y con las elecciones constituyentes y su victoria y la instalación del poder constituyente plenipotenciario, con las victorias en 19 gobernaciones de 23 del país, con la victoria municipal en 308 municipios, de 335 municipios del país, y con la tremenda victoria electoral en la presidencia de la República el pasado 20 de mayo, Venezuela ha consolidado la paz, el camino democrático y ha retomado las condiciones políticas para una recuperación global de nuestra sociedad de las heridas de guerra que hemos sufrido, en el transcurso de estos años complejos, enfrentando al más poderoso imperio que haya existido sobre la tierra.  ¡Bastante sabe Cuba, bastante sabe Cuba de este combate!

En el transcurso del último año, Venezuela ha sido sometida a amenazas de invasión militar.  Cuando hicimos la denuncia de los planes hace un año, ¿cómo se pudieran calificar esos planes, además de criminales, de los planes enloquecidos de la administración estadounidense, de pretender una invasión, una ocupación militar de Venezuela?, fuimos desmentidos por la propia administración.  Ahora es público la revelación de altos exfuncionarios del gobierno de Donald Trump, donde han declarado recientemente y se ha filtrado a través de los cables internacionales y la prensa de Estados Unidos, que fue el propio Donald Trump quien propuso un plan de ocupación militar de Venezuela.

Yo les digo:  Venezuela quiere paz.  Queremos paz con igualdad, queremos paz con justicia, queremos paz con democracia, queremos paz con independencia nacional, pero lo digo, somos los hijos de Bolívar, somos los hijos de Chávez, y no tememos a ninguna amenaza sea la que sea que se haga contra nosotros desde el imperio norteamericano.  Ni la hemos temido, ni tememos enfrentar ninguna amenaza (Aplausos).

Queremos paz, y paz hemos tenido y paz vamos a seguir teniendo, porque es la misma conciencia latinoamericana, caribeña, la fuerte conciencia de paz la que permite neutralizar, disipar las amenazas de este tipo, antes incluso de que se hayan activado, ¡antes incluso de que se hayan activado!  Una amenaza de estas características seguro que hace 100 años la hubieran concretado sin haberla ni consultado; una amenaza de ocupación militar y de invasión —como dice la nota de prensa—, inspirada en la invasión a nuestra hermana Panamá, inspirada en la invasión y ocupación de nuestra hermana Granada en los años ochenta, seguro que hace 30, 50 años se hubiera ejecutado y hubiera provocado una tragedia, porque el pueblo de Venezuela jamás se va a entregar al imperialismo norteamericano, bajo ninguna circunstancia (Aplausos).

Pero la propia amenaza resulta sobredimensionada, resulta fuera de contexto, a pesar de la campaña que hay contra Venezuela, porque no son pocas las cosas que se dicen de Venezuela en todos los países del mundo; no son pocas las cosas que se dicen de Venezuela en la prensa norteamericana.  La campaña que se ha hecho contra nosotros durante 20 años, pero, sobre todo, en los últimos cinco años, justificaría cualquier acción aventurera de los sectores de extrema derecha, de lo que nosotros llamamos el Club Klux-Klan que gobierna Washington.  Estaría justificada plenamente, porque ellos han posicionado los medios de comunicación del mundo, como lo dicen —el mundo al revés que decía Galeano—:  “Venezuela, una dictadura”, “la crisis humanitaria”, y todas las justificaciones de una ocupación, una invasión; pero, sin lugar a dudas, pueden más la razón moral de la causa de Venezuela y la razón moral de apoyo de los pueblos de América Latina que jamás aceptarían en calma una agresión contra nuestro país.

Por eso yo, desde el Foro de Sao Paulo, junto a la presencia de tan importantes movimientos, partidos y líderes políticos de América Latina, les digo:  Venezuela ha sabido defender su paz y su independencia y en Venezuela va a seguir triunfando la paz con justicia, la paz con patria, la paz con independencia y el proyecto bolivariano seguirá su curso y su desarrollo (Aplausos).

Son dos objetivos vitales, centrales, de la geopolítica imperialista contra la Revolución Bolivariana:  el primero de todos, de raíz, la riqueza petrolera de Venezuela.  No es por casualidad que son los países con las mayores reservas petroleras del mundo los objetivos de la estrategia imperialista desde siempre:  Irak, Libia, Irán, Venezuela.  La riqueza petrolera de Venezuela, como saben ustedes, Venezuela tiene la reserva petrolera, certificada internacionalmente, más grande del planeta Tierra; Venezuela tiene petróleo para 200 años.  Cuando ya se acabe el petróleo en las grandes regiones que hoy son las primeras productoras del planeta, todavía quedarán 100 años o más de petróleo allí mismo, ¿a cuántos metros, Alí Rodríguez?, a 30 metros de superficie.

Pero, además, deben saber ustedes que en el transcurso de estos años Venezuela ha certificado —lo que va a ser muy pronto, desde el punto de vista público— la reserva de oro más grande del planeta, una de las reservas de diamante más grandes del planeta y lo que va a ser la cuarta reserva de gas más grande del planeta Tierra.

Primer objetivo:  apoderarse de la riqueza que ellos administraron durante 90 años, de 1908 a 1998, la riqueza de los recursos naturales de nuestra patria.  El petróleo de Venezuela está a día y medio de las costas de Miami, ya eso sería causa definitiva para tener a nuestro país, a nuestra región en el ojo imperial de la dominación, del hegemonismo, del control; ya sería suficiente, porque, además, esa riqueza les perteneció a ellos durante 90 años, sin discusión, hasta que llegó la revolución del Comandante Hugo Chávez.

Pero la otra razón tiene tanto peso como esa, y es una razón que en el Foro de Sao Paulo quizás sea el escenario donde más se entienda; la otra razón es de carácter político, la otra razón es de carácter geopolítico, moral; la otra razón es, quizás, la reserva no material, pero sí la reserva espiritual, cultural más grande que pueda tener un pueblo, y es el proyecto revolucionario y el proyecto bolivariano (Aplausos).  El imperio se plantea desde el inicio de la Revolución Bolivariana, y ha incrementado sus acciones, para neutralizar los impactos transformadores del liderazgo revolucionario de Chávez, del liderazgo revolucionario del proyecto bolivariano, de los logros del socialismo bolivariano y para tratar de extirpar de raíz y acabar por siempre el proyecto que no pudieron ahogar en 200 años, el proyecto de Bolívar, nuestro proyecto revolucionario.  Son las dos razones:  la riqueza material: petrolera, aurífera y la riqueza espiritual, que es la que nos tiene aquí de pie, que es la que nos inspira, que es la que nos lleva adelante, que es la riqueza revolucionaria del proyecto bolivariano fundado por nuestro amado Comandante Hugo Chávez Frías.  Son las dos razones.

Venezuela resiste en medio de dificultades.  Nunca habíamos sometido a una persecución, conocida solo por Cuba, la persecución económica, financiera, con sanciones, persecución de cuentas.  Venezuela es ahorita víctima de una agresión económica desconocida por nuestro país, que siempre vimos en Cuba, el bloqueo, el embargo y la persecución económica y financiera contra Cuba.  Hoy ese embargo, esa persecución contra las cuentas de la república, que ha llegado incluso hasta el sector privado, que parece increíble, la derecha promueve abierta y públicamente la persecución económica y financiera contra nuestro país, pero los mismos sectores del sector privado han sido víctimas de la persecución mundial contra finanzas, recursos y cuentas de la República Bolivariana de Venezuela.

Grandes cambios, sin lugar a dudas, ameritan en nuestra patria.  Yo he dicho, luego de la victoria electoral del 20 de mayo, que Venezuela entra en una nueva etapa.  He dicho que la Revolución Bolivariana, socialista, fundada por nuestro Comandante Chávez, va a un nuevo comienzo.  Y tengan la seguridad ustedes, compañeros del Foro de Sao Paulo, que esta revolución, fundada en las ideas de Bolívar, que esta revolución fundada en el espíritu creador, magnífico de nuestro Comandante Chávez; que esta revolución que nos hemos echado encima y que hemos defendido junto al pueblo, con el voto popular, con la soberanía popular, con la libertad del pueblo, esta revolución va a saber remontar los obstáculos, las dificultades que tenemos y va a seguir su camino hacia la construcción de una región potencia (Aplausos).

Hemos vivido la belleza y la gloria de estos años.  Hemos disfrutado la presencia de gigantes como Fidel, como Chávez, como Kirchner.  Vemos con dolor, pero no con resignación, el martirio de Lula, la persecución a Lula.  ¿Quién iba a pensar hace unos cinco, ocho años atrás, en el esplendor de su liderazgo, que un día la oligarquía se iba a vengar de Lula, lo iba a perseguir y lo iba a esconder en unas mazmorras para impedirle el ejercicio de su libertad y de sus derechos políticos?  Porque saben que Lula libre le gana las elecciones presidenciales a la derecha brasileña (Aplausos).  ¡Toda nuestra solidaridad con Lula!  ¡Toda nuestra hermandad con el hermano Lula! (Aplausos y exclamaciones de:  “¡Lula libre!”)

Veo aquí a muchos intelectuales, camaradas.  Les doy las gracias a todos los intelectuales hermanos que están aquí, líderes, por toda la solidaridad y la comprensión que han tenido.  No es fácil ser amigo de Venezuela, hay que ser valientes y hay que tener un corazón grande para no desdecir de nuestro amor y nuestra amistad, para no escondernos.  Hay que ser valientes.  Es fácil pronunciarse contra Venezuela, decir cualquier cosa.  Hay quienes lo han hecho, creyendo que ganaban votos y han perdido elecciones. Todo el que se ha pronunciado contra el chavismo, contra la Venezuela Bolivariana, ¿resultado?  Se seca.  Hay una izquierda que han querido convertir en la izquierda antichavista exitosa.  Mucho éxito en su derrota, pues, le decíamos desde Venezuela; pero aquellos que han sido valientes y han mantenido principios de no intervención, ahí están victoriosos.  A buen entendedor, pocas palabras (Aplausos).  Aunque en política no hay verdades irrefutables o eternas, ni puede haber dos más, porque como buenos marxistas que somos, creemos en la dialéctica del pensamiento y de la realidad, y en los cambios permanentes.

Yo creo, de verdad, a esta altura del juego, compañeros, y así lo planteo, se ha propuesto a Venezuela como sede del próximo foro, Adán, ¿para cuándo?  (Le dicen que para julio).

Bueno, pero hay un conjunto de eventos.  Yo estoy de acuerdo con lo que dice Evo, nosotros cada tres meses tenemos que vernos, cada año el evento especial, anual, pero cada tres meses eventos permanentes de coordinación, de actualización, de compartir las experiencias (Aplausos).

Yo creo de verdad, queridos compañeros —me perdonan el abuso, pero tengo mucha emoción… (Le dicen algo).  Vaquero está firme, Vaquero es un ejemplo.  Así es la vida.

Yo de verdad tengo una conclusión, compañeros pensadores, escritores, pensadoras, escritoras, intelectuales e intelectuales (Risas), el tema del género hay que respetarlo (Aplausos), la igualdad.

Yo de verdad a esta altura tengo una idea, pues, yo de verdad creo que la derecha latinoamericana en sus distintas expresiones no tienen un proyecto democrático, a pesar de que las viejas dictaduras del siglo XX quedaron atrás, las mismas oligarquías vienen ahora con una fuerza de venganza a cobrarse a los proyectos populares, con una saña que no se veía, lo que hacen con Lula, lo que hacen con Cristina, bueno, lo que hacen con nosotros, pues.  Nosotros no tenemos una derecha democrática, lo puedo decir con testimonio, pruebas para el juicio de la historia,  Venezuela no tiene un solo partido de la derecha, ni la centroderecha con un proyecto democrático, de tolerancia, de respeto a la Constitución, de convivencia, y Venezuela ahorita es el máximo ejemplo de cómo una agresión de la intolerancia, el odio político se gesta desde lo que llaman el Grupo de Lima, que cada vez son menos, el “Cartel de Lima” lo llaman por allá, el “Cartel de Lima”.  Ahí tenemos a la derecha bogotana, colombiana, con la cual nosotros convivimos durante un tiempo en un proceso de coexistencia.

El Comandante Chávez estuvo, pudiéramos decir, ocho años del gobierno de Álvaro Uribe Vélez, y logró durante buena parte, casi siete años, siete años y medio relaciones de cooperación, incluso, hasta los sucesos del año 2008 del ataque infame a Ecuador, y luego los sucesos de hace ocho años, en este tiempo, en el 2010, donde él pretendió un falso positivo para atacar territorio venezolano y armar un conflicto armado en esta misma época.

Luego nosotros ayudamos a Juan Manuel Santos a hacer la paz —lo voy a decir—, con modestia, con humildad, pero tengo que decirlo, sin la participación del gobierno revolucionario del Comandante Chávez, sin la participación del gobierno revolucionario de Nicolás Maduro hubiera sido imposible lograr las negociaciones y los acuerdos de paz entre el gobierno de Colombia y las guerrillas de las Fuerzas Armadas de Colombia FARC-EP (Aplausos).  Lo sabe Colombia.

Yo guardo secretos bien documentados sobre esos procesos, procesos burlados, acuerdo ya mancillado, y a pesar de todo, compañeros, cuál es la respuesta de Santos cuando llega Trump, o antes de llegar Trump:  agredir, arponear, atacar, traicionar la palabra empeñada de respeto a Venezuela y a la Revolución Bolivariana, la palabra empeñada ante Chávez y ante mí, de Juan Manuel Santos de respetarnos, de convivir, de coexistir con modelos diferentes.  Colombia con su capitalismo y nosotros con nuestros intentos de construcción del socialismo.

Y ahora la oligarquía colombiana se prepara como lo hemos denunciado para un conjunto de llamados falsos positivos, provocaciones, montajes, para ver si generan un conflicto armado en los 2 200 kilómetros de frontera binacional entre nuestra amada y hermana Colombia y la República Bolivariana de Venezuela.  Y si pongo como ejemplo a Colombia, puedo poner a cualquier sector de la derecha gobernante, la derecha argentina de Macri, la derecha pinochetista de Chile gobernando con Piñera, etcétera.  Lo que se ha hecho contra Venezuela y se pretende hacer contra Nicaragua ahora, solo se había hecho contra Cuba en la época de dictaduras militares, en las décadas de los 60 y 70; el consenso intervencionista de un grupo minoritario de gobiernos de derecha.

Yo me atrevo a proponer el análisis —a los debates, a los foros—, la formulación de estrategias y de ideas para la acción, como nos corresponde a nosotros, políticos y revolucionarios, ir al debate, ir a la reflexión, ir al estudio y luego trazar estrategias de poder —como dice Evo—, el poder político, compañeros, la conquista del poder, la construcción del poder, la mantención del poder político para los pueblos.

Yo me atrevo a proponer dentro de la formulación de estas políticas, esa visión hacia los años que están por venir, que una de las tareas que nosotros tenemos es enfrentar esa derecha intolerante, fascistoide, que persigue a los pueblos y que solo quiere el poder para acabar de raíz los proyectos liberadores de nuestros pueblos.  Hay que quitarse el velo.

Cuando fuimos mayoría en América Latina y el Caribe jamás se nos ocurrió perseguir a un gobierno por ser de derecha, y fundamos Unasur con Uribe —deben saber nuestros hermanos colombianos presentes.  El Acta de nacimiento de Unasur fue firmado de puño y letra por Álvaro Uribe Vélez, presidente actual de Colombia.  ¿Va a presidir Colombia ahora, no?  Va a presidir por twitter.  Uribe dirige Colombia ahora por twitter.  El señor, no sé el nombre de verdad, no me he aprendido el nombre del presidente electo de Colombia.  ¿Cómo es que se llama? (Le dicen Duque).  No me aprendo el nombre, me lo aprenderé (Aplausos).  El señor presidente electo dirigido por el twitter del señor Álvaro Uribe Vélez, ¿o quién va a gobernar, el twitter de Álvaro Uribe Vélez, verdad?  Veremos, pues.  Álvaro Uribe Vélez.  Aquí está el excanciller de Argentina, Jorge Taiana, aquí está el excanciller de Bolivia, firmante del Acta de Unasur.  Álvaro Uribe Vélez estampó su firmota así (Señala), a un lado Chávez, a otro lado Lula.

Nunca se persiguió a la derecha por ser derecha, sino se le trató de integrar en la visión que Fidel explicaba en esta misma tarima, en el año 1993, en una visión grande de la unión latinoamericana en la diversidad, en un solo bloque América Latina y el Caribe.  Así que yo me atrevo a proponer nuevas formas de acción, de denuncia.  Así como se denunció durante décadas la existencia de una derecha fascista que imponía golpes de Estado y dictaduras militares en toda América Latina, y logramos revertirlo, derrotarlo y surgir como de las cenizas los movimientos revolucionarios, así nosotros debemos enfrentar, denunciar, disminuir, aislar y derrotar a la actual derecha latinoamericana que ha pretendido acabar los procesos integracionistas de la Unasur, de la Celac y los procesos de liberación del continente (Aplausos).

¡Qué pensar lo que éramos en el año 1990-1993, y lo que hemos sido en esta primera etapa!  No ha terminado la segunda década del siglo XXI y aquí estamos, mira, en combate, en lucha.  Hay que reivindicar la fortaleza de lo que ha significado y significa el Foro de Sao Paulo, y en la diversidad de lo que somos, compañeros y compañeras, sigamos manteniendo las banderas de la unión de América Latina y el Caribe.  Venezuela está de pie, Venezuela está victoriosa y Venezuela está a la orden y al servicio de todas las fuerzas que quieran liberación, independencia, unión.  Estamos a la orden, como le decía a Evo, de rescatar el proyecto de Unasur, de fortalecer y profundizar en los proyectos sociales y energéticos del ALBA y Petrocaribe, de potenciar, mantener y acrecentar, ahora con la llegada de un nuevo presidente en México, el hermoso proyecto de unión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, punto de encuentro de todas las fuerzas políticas (Aplausos).

Ha valido la pena toda la lucha.  Yo estuve escuchando hoy a Eusebio, a Dilma, al compañero Yan Chung, de Shanghái; a Mel Zelaya, a Kenny Anthony, entre otros compañeros, que estuvieron hablando de Fidel.  ¡Qué gigante!, ¿verdad?  Qué orgullo ser latinoamericanos y caribeños y decir:  Somos herederos de las glorias de los padres libertadores, Bolívar y Martí, pero también llevamos aquí, en el corazón, el testimonio vivo y directo de hombres como Fidel Castro Ruz. ¡Qué grande! (Aplausos.)

Tuve una fortuna de la historia en estos años, junto al Comandante Chávez, cuando me nombró Canciller y luego, con sus tratamientos de su enfermedad aquí en La Habana, y luego en esta etapa como Presidente, de compartir largas horas de conversación con el Comandante Fidel Castro y escuchar sus experiencias, sus orientaciones, su visión estratégica, y él siempre me decía:  Maduro, siempre, hasta en las peores circunstancias, cuando tú crees que no hay esperanzas, hay que luchar, hay que luchar y hay que luchar, y si es necesario, morir luchando (Aplausos).  Yo digo:  ¡Si es necesario, Fidel, seguir viviendo luchando, seguir viviendo en la lucha!

¡Gracias al Foro de Sao Paulo por toda la solidaridad!

¡Que viva el Foro de Sao Paulo! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva la unión de América Latina y el Caribe! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva la Revolución Bolivariana! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Cuba! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Fidel! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva Chávez! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Hasta la victoria siempre, hermanos!

El mejor homenaje a Fidel es la unidad de los pueblos de América Latina

Texto íntegro del discurso pronunciado por el presidente boliviano Evo Morales Ayma, en la plenaria especial sobre el pensamiento de Fidel, durante el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo.

Al momento de entrar estaba recordando el año 1991 —he sido invitado a estos grandes encuentros organizados por Fidel, por todo el equipo de trabajo de Cuba, encuentros llamados por la autodeterminación, encuentros de solidaridad con Cuba, encuentros para reflexionar, para debatir los procesos de liberación de América Latina y el Caribe— que estaba por ahí sentadito, Fidel entra y quería saludarlo y era imposible llegar todavía, pero era enorme la alegría de ver a Fidel, ver el debate.  Y les digo, viendo algunas juventudes presentes acá, que cuando uno se lo propone es posible estar más arriba al servicio de los pueblos del mundo.

Ya en el 2002 o 2003 nuevamente fui invitado a estos encuentros y ya estaba acá con Fidel, me sorprendió eso, un paso importante, todavía no estaba de Presidente; Fidel empezó a hablar acá como seis o siete horas, y yo miraba, algunos se dormían, despertaban, se dormían, pero nunca abandonaban (Risas).  Era interesante ver y escuchar a Fidel.  Terminó casi a las 0:00 horas, y Fidel me lleva:  “Evo, vamos a cenar.”  Nos quedamos a cenar acá, empezó la cena hablando y hasta las 5:00 o 6:00 de la mañana, seguíamos hablando.  No podía entender, estaba escuchando sus reflexiones, pero, ¿qué quería escuchar de Fidel?  ¿A qué hora me hablará de cómo se hace la Revolución?  ¿A qué hora me dirá dónde se compran las armas y las balas?  (Risas.) Solo me hablaba de salud y educación, salud y educación.  Como seis o siete horas en vano esperé cómo se hace la revolución.  Finalmente dije:  “Hermano Fidel, ¿cómo se hace la revolución?”  Le pregunté:  “¿Dónde se compran las armas, en México?”  Y Fidel me responde:  “Evo, ahora la revolución no es con armas, ahora la revolución no es con balas, hay que hacer lo que está haciendo Hugo Chávez, con el pueblo se hace la revolución.”  Esa fue la recomendación de Fidel (Aplausos).

Hermanas y hermanos del Foro:

Es el mejor momento para hacer profundas reflexiones de nuestras luchas, y sí convencidos de que la madre de las revoluciones, la madre de las liberaciones es Cuba (Aplausos).  Lo decimos bastante, pero está la firmeza de Fidel, que ha sido tan importante.

Después de ser por primera vez candidato a la presidencia, nuevamente estaba por acá y tenía reuniones con algunos ministros, con varias autoridades, con la Asamblea, y yo preguntaba:  Si un día llegáramos al gobierno en Bolivia, ¿qué debemos hacer?”  Pero, sobre todo, decía:  “¿Cómo enfrentar un bloqueo económico?”  Y todos los ministros con quienes conversé, algunos dirigentes, me decían:  “Evo, hay que tener mucho cuidado con el imperio norteamericano, el bloqueo afecta bastante.”  ¿Recomendaciones?  Finalmente tenía que hablar con Fidel, y a Fidel las preguntas eran las mismas:  “¿Si ganamos las elecciones, las próximas elecciones…?”  Creo que era en el 2003 o 2004, porque la primera candidatura mía fue en el 2002, esas elecciones las ganamos, lamentablemente nos las robaron, y a partir de ese momento estaba convencido de que íbamos a ganar democráticamente en Bolivia.  Y Fidel qué me decía —siempre lo recuerdo—, con mucha firmeza:  “Evo, no hay que tener miedo al imperio norteamericano” (Aplausos).  A mí me sorprendió eso.  “Perdone que le diga que algunos ministros dicen que hay que tener cuidado, con calma.”  “Esa es la recomendación de los ministros, de algunos ministros, no la del Canciller cubano.”  “¿Pero qué me recomienda, qué me sugiere, qué comenta?”  Dice:  “Evo, no vas a estar solo si ganas las elecciones, aquí está Cuba, ahí está Venezuela, ahí está Lula” —Lula estaba de presidente—, ahí está Kirchner.”  ¡Imagínense el optimismo de Fidel!  Pero además de eso me dice:  “Evo, Bolivia no es Cuba, pues, Bolivia tiene tantos recursos naturales, por lo tanto no hay que tener miedo al imperio norteamericano.”

A mí me ha sorprendido ese comentario que tenía Fidel sobre Bolivia, y de verdad, con mucha razón, con mucha sabiduría Fidel me lo decía.  Después que nacionalizamos los hidrocarburos, ahora estamos mejor que antes en Bolivia, por lo tanto era importante recuperar ese recurso natural (Aplausos).

Hermanas y hermanos:

Este es un evento que informa sobre el pensamiento de Fidel, pero algo que nunca podremos olvidar y nunca va a olvidar el mundo, aunque sean derechas proimperialistas, procapitalistas, Fidel, para mí y para el mundo, estoy convencido, es el primer hombre y tal vez el único hombre solidario con los pueblos del mundo en los temas de salud y educación (Aplausos).

En cada país enfrentamos agresiones, provocaciones de carácter político, de carácter social hasta militar.  Y cuando Hugo Chávez estaba enfrentando un paro de los petroleros, por semanas o por meses, yo escuchaba en la prensa:  Fidel está enviando alimento en embarcaciones.  Un país bloqueado injustamente por el imperio norteamericano.  Y ahí preguntaba: ¿Cómo es eso de solidaridad?  Y también se me graba en la mente lo que me decía Fidel:  Evo, hay que compartir lo poco que tenemos y no la sobra.  Esa es la verdadera solidaridad, son enseñanzas del hermano Fidel (Aplausos).

Escuchando la breve intervención del hermano Salvador, claro, en momentos avanzamos bastante; ni se imaginan ahora cómo nos hacen falta Fidel, Hugo Chávez, Kirchner, Lula.  Hemos dado pasos importantes, pero no estamos como antes.

Antes, ¿quién era hace 50 años?, solo Fidel, solo Cuba.  Ahora yo siento que hay mucha conciencia en los movimientos sociales.  A veces, lamentablemente, nos equivocamos, pero también lo que estamos aprendiendo es lo siguiente:  En principios no se claudica, no se cede el poder, el poder de los pueblos al imperio norteamericano o a cualquier imperio.

No quiero comentar lo que pasó en algunos países, pero donde vuelve la derecha, pueden ver ustedes de muy cerca algunos países de Suramérica, cómo está la situación social, económica, cómo están volviendo las trasnacionales.  Y no puedo creer, hermanas y hermanos, no conozco las conclusiones de este evento, que algún país suramericano quiera ser socio de la OTAN.  Estoy convencido de que la OTAN es sinónimo de guerra; la OTAN es sinónimo de intervenciones; la OTAN es sinónimo de saqueo de nuestros recursos naturales.

Algo que nos ha unido en Bolivia es luchar, luchar para recuperar nuestros recursos naturales.

No se puede entender cómo en este tiempo el sistema capitalista sobrevive de la guerra; la guerra es el mejor negocio para ellos.

Esta mañana brevemente comentaba con algunos jóvenes.  Saben, hermanas y hermanos, he visto de cerca las intervenciones de la OTAN y otras fuerzas represivas e interventoras del capitalismo, no los paga el capitalismo, no los paga Estados Unidos o los países que conforman la OTAN; nuestros países pagan mediante el saqueo a nuestros recursos naturales.  Para ellos no es nada una intervención militar, esa intervención garantiza el saqueo a nuestros recursos naturales desde las transnacionales sean mineras, petroleras, de medicamentos.

Hermanas y hermanas del Foro, habrá agresiones del imperio, provocaciones, lo más importante es estar unidos; el mejor homenaje a Fidel es la unidad de los pueblos de América Latina (Aplausos); el mejor homenaje a Fidel: nunca claudicar, ni dudar de nuestros principios revolucionarios (Aplausos).

Y los jóvenes, fundamentalmente, deben identificar a los enemigos internos y externos.  El enemigo enemigo en estos tiempos es el Presidente de Estados Unidos: enemigo de la vida, enemigo de la humanidad, enemigo del planeta Tierra.  Momentáneamente a mí me ha sorprendido cuando hablaba de, por ejemplo, proteccionismo.  Yo dije:  claro, protegemos nuestra economía, nuestros productos.  ¿Qué está pasando entonces?  Ahora nos damos cuenta de que él no protege a los pobres, a los pequeños y medianos empresarios, sino que protege, habla del proteccionismo para las transnacionales y de esta manera seguir explotando a los obreros en Estados Unidos.  Esa es su política.  Tal vez será bueno para su pueblo, especialmente para las empresas privadas o transnacionales de Estados Unidos.

Pero también, si quisiéramos revisar toda la América Latina, por lo menos revisar Suramérica, donde los presidentes son empresarios privados, trabajan para los empresarios privados, para ellos, para sus empresas y para sus empresas, nunca para los pobres, nunca para la gente abandonada.

Y otro debate que podemos abrir es para identificar dónde y cómo.  Pero hermanas y hermanos, decirles en esta pequeña intervención que nunca podemos sentirnos solos, será un paso atrás en algunos países.  Recuerden lo que les digo:  Pronto vamos a recuperar a muchos países de América Latina y especialmente en Suramérica, para nuevamente seguir con nuestro proceso de liberación (Aplausos).

Estaba escuchando por los medios de comunicación, por aquí, por allá, insultos, amenazas. ¿La derecha qué tiene?  Por lo menos en Bolivia el único programa de la derecha es la mentira, ofensas, amenazas, no tienen programa.  Algunos derechosos que escriben en periódicos, libros, ¿qué dicen?  “Si ganamos las elecciones, tenemos que hacer lo que Evo está haciendo”, ellos lo dicen.  Porque volver al pasado en Bolivia, volver al neoliberalismo, volver nuevamente a las privatizaciones, o entrega de nuestros recursos naturales a las transnacionales, no es la esperanza para Bolivia, y siento que igual para toda Suramérica o América Latina.

Hermanas y hermanos, ha habido errores, hay que reconocerlos en Suramérica; pero también hay mucha fortaleza para continuar esta dura lucha para liberar a nuestros países.

Sabe el hermano Maduro, sabe Venezuela, sabe el mundo cuántas veces Trump ha planificado una intervención a Venezuela; pero sabe también que ha habido rebelión armada.  ¿Otra vez tener un enfrentamiento armado?  Porque en el momento en que fundamos la CELAC decidimos que esta región debe ser una región de paz.  Todos luchamos, trabajamos para que haya paz; pero a la paz hay que incorporarle la justicia social.  Solo se puede garantizar la paz con justicia social, con igualdad, con equidad (Aplausos), si no no se garantiza la paz.  Claro, la diferencia con el imperio norteamericano es que ellos también hablan de paz, pero con intervenciones militares.  ¿Cómo con una intervención militar puede haber paz?

Hermanas y hermanos, esperamos las conclusiones del debate de este Foro, siempre quedan líneas, porque cuando hay eventos, encuentros en Cuba en este Palacio de Convenciones, nuestra escuadra será la línea política. América Latina y el mundo esperan porque saben que están reunidos acá los movimientos sociales y también los partidos de izquierda.

Hermano Miguel, hermano Maduro, hermano Salvador, hay que repetir estos eventos si es posible cada tres o cuatro meses con las nuevas generaciones.  ¿De aquí cuántos salieron presidentes, ministros?  Entre ellos yo, sentadito ahí, ahora acá un poquito dirigiéndoles la palabra.  ¿Cuántos de ustedes en poco tiempo estarán en la mesa (Señala) sentados también recordando estos tiempos?  Bueno, son malos momentos, pero compromiso con nuestros pueblos es que nunca los vamos a abandonar.  Esa es la otra responsabilidad que tenemos como pueblo.

Hermanas y hermanos, no quiero perjudicar la intervención del compañero Maduro, porque tiene que hablar como Fidel, cuatro, cinco, seis, ocho horas (Risas), y compañeros, muchas gracias.

La delegación me informó que habían aprobado mar para Bolivia.  Muchas gracias, hermanas y hermanos del Foro, es un tema pendiente que tenemos todavía (Aplausos y exclamaciones).

Solo quiero agradecer a este gran evento; para terminar ayúdenme a decir:

¡Que viva el hermano Fidel!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva nuestro Foro! (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que vivan nuestros movimientos sociales!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

¡Que viva la unidad de los partidos de izquierda!  (Exclamaciones de:  “¡Viva!”)

Muchas gracias (Aplausos y exclamaciones).

En esta desafiante coyuntura que impera en América Latina, el pensamiento y el ejemplo del compañero Fidel Castro es más vigente y necesario

Texto íntegro del discurso pronunciado por Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador, en la plenaria especial sobre el pensamiento de Fidel, durante el XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo.

Celebramos esta reunión del Foro de Sao Paulo en un momento crucial para el destino de nuestros pueblos y sus esperanzas de una vida mejor, de progreso, en paz y sin la pobreza y el hambre que afectan a millones de nuestros hermanos en América Latina y el Caribe.

Es una gran oportunidad para fortalecer la confianza y el optimismo en nuestras capacidades de lucha, para sacar las experiencias necesarias y unirnos más para transformar para bien la situación de nuestros pueblos y enfrentar con éxito a las poderosas fuerzas que tratan de perpetuar sus privilegios.

Con esa convicción, saludo a todos los representantes de partidos y organizaciones de izquierda de América Latina y del mundo aquí reunidos.  Reciban un fraternal abrazo del valiente pueblo salvadoreño y del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, FMLN (Aplausos).

Seguimos de pie. Continuamos avanzando. Esta vez desde la heroica ciudad de La Habana el Foro de Sao Paulo se reafirma como el principal espacio para el fortalecimiento de nuestras ideas, la reflexión y compartir experiencias muy necesarias para cosechar nuevas victorias.

Como izquierda tenemos que continuar siendo la esperanza de nuestros pueblos, con alternativas políticas viables y eficaces. Somos herederos de un heroico legado de siglos de lucha, una fuente inagotable de experiencias que confirman que sí es posible ese mundo mejor por el cual trabajamos.

Nuestro proyecto transformador trasciende tiempos y fronteras; somos el resultado de cientos de años de lucha. Nuestra voz es la de millones de hombres y mujeres que nunca han abandonado la esperanza, protagonistas de los triunfos que confirman lo que podemos hacer por el bienestar y progreso de nuestra América.  Luchamos por una América Latina justa, próspera y digna, con oportunidades para todos y todas.

Rindo mi sincero homenaje a esos grandes revolucionarios que, a pesar de que ya no están físicamente con nosotros, continúan inspirando a miles y miles de jóvenes y recorriendo nuestra América con sus ideales de justicia, hermandad e igualdad: Fidel Castro, Schafik Handal, Hugo Chávez y otros muchos héroes y heroínas (Aplausos).

Felicitamos al pueblo mexicano por el reciente triunfo electoral. La victoria del histórico luchador social y nuestro apreciado amigo Andrés Manuel López Obrador (Aplausos y exclamaciones), con el Movimiento Regeneración Nacional, inicia un nuevo ciclo de trabajo, transformaciones y esperanza para la hermana república mexicana.

Compañeros y compañeras:

En casi tres décadas de existencia del Foro de Sao Paulo hemos pasado por las más diversas experiencias, y todas nos han dejado importantes lecciones que, como izquierda, estamos obligados a no dejar de lado.

Así como celebramos las conquistas electorales, iniciadas con el triunfo del compañero Hugo Chávez en 1998, también hemos tenido reveses.

Nuevamente, América Latina atraviesa una situación compleja. La derecha oligárquica arrecia su embestida contra los gobiernos que promovemos una agenda que pone al centro el pleno desarrollo humano y la solidaridad entre nuestros pueblos por encima de la ganancia y el egoísmo.

En esta nueva arremetida, las fuerzas de derecha se apoyan y utilizan diversos mecanismos, incluidos aquellos en apariencia jurídicos, para detener los proyectos de cambio iniciados por gobiernos nacidos del pueblo.

Apelan también a la propagación de la desilusión y la apatía hacia la política para desmovilizar las luchas populares con la intención de perpetuarse en el poder.

A pesar de las nuevas artimañas de la derecha, los objetivos que persiguen son los mismos. Los países que han retornado a fracasados gobiernos de derecha enfrentan ahora un retroceso económico y social, que empeora duramente las condiciones de vida de la población.

Con nuestra unidad y, sobre todo, en unión estrecha con el pueblo y sus organizaciones, derrotaremos esos intentos de hacer retroceder la historia y las conquistas alcanzadas en duras jornadas de lucha.

Reitero nuestra solidaridad con los expresidentes de Brasil y Ecuador, Lula Da Silva y Rafael Correa, respectivamente, (Aplausos), quienes enfrentan procesos fraudulentos para impedir sus candidaturas presidenciales y sus seguras victorias en próximas elecciones.

Nos solidarizamos también con el gobierno y el pueblo de la hermana Nicaragua (Aplausos y exclamaciones) ante los intentos desestabilizadores para alterar el orden constitucional, derrocar por la fuerza al gobierno legítimamente electo y arrebatar a la población los grandes avances sociales y económicos, en uno de los países que alcanzó el mayor crecimiento y estabilidad en la región.

Respaldamos la decisión del presidente Daniel Ortega de mantener un diálogo respetuoso para encontrar acuerdos, que permitan a esa hermana nación detener la escalada de violencia y continuar por la senda del progreso y mejoramiento de la calidad de vida de la población, en paz y con estabilidad democrática (Exclamaciones de:  “¡Nicaragua quiere paz!” y Aplausos).

Nuestro abrazo solidario al pueblo, partido y gobierno de Cuba, ya en las vísperas del 60 aniversario de la revolución triunfante liderada por Fidel. Ratifico la firme condena de El Salvador al bloqueo impuesto por Estados Unidos a este valiente pueblo.

Nuestra solidaridad también con la República Bolivariana de Venezuela, su pueblo y gobierno (Aplausos), cuya lucha continúa derrotando los esfuerzos por destruir las transformaciones iniciadas por su líder histórico, nuestro querido Comandante Hugo Chávez (Aplausos).

Compañeras y compañeros:

En esta desafiante coyuntura que impera en América Latina, el pensamiento y el ejemplo del compañero Fidel Castro es más vigente y necesario.

Fue precisamente en un momento cuando todo parecía adverso para las fuerzas progresistas, que Fidel y el compañero Lula da Silva tuvieron la idea de convocar al encuentro que ahora llamamos Foro de Sao Paulo.

Fundaron un potente movimiento a favor de la más amplia convergencia de fuerzas revolucionarias, de izquierda, progresistas y democráticas de la región, cuyo principal objetivo era la unidad en la lucha contra el neoliberalismo.

Con los anhelos de Fidel forjamos en el Foro de Sao Paulo las ideas de unidad, integración, concertación y colaboración regional, que inspiraron la creación del Alba, Unasur, Celac y otros mecanismos.

La visión y el compromiso del compañero Fidel de crear una conciencia de unidad latinoamericana continuará guiándonos hacía ese porvenir de integración al que él llamó.  Sus ideas y su ejemplo, su moral inquebrantable y su perseverancia, seguirán marcando el rumbo de nuestro trabajo como hombres y mujeres de izquierda.

Fidel vislumbró espacios como el Foro de Sao Paulo, donde ahora podemos reafirmar, con su visión y legado, los valores de un revolucionario.

Gracias a su visión y la de otros líderes, ahora la izquierda tiene un espacio estratégico que le permite discutir, consensuar ideas y buscar estrategias para consolidar la lucha hacia la autodeterminación de los pueblos.

El persistente llamado del compañero Fidel a fortalecer la unidad, integridad, analizar errores e incluir a todos los sectores de la población en la lucha, está más vigente que nunca.

La izquierda en Latinoamérica debe continuar con la firmeza y espíritu de victoria de Fidel frente a la escalada de la derecha y las fuerzas oligárquicas que pretenden desbaratar el progreso de los pueblos.

El reto más urgente es continuar en la avanzada progresista utilizando toda nuestra experiencia, conquistar con las ideas el cambio todos los espacios de lucha y debate, incluyendo el digital y las redes sociales, porque el proyecto político, humano y progresista de las grandes mayorías populares es totalmente legítimo e irrevocable.

Triunfos y derrotas configuran valiosas y útiles lecciones a considerar para enfrentar el nuevo embate del neoliberalismo, y defender las conquistas que han costado la sangre y el sufrimiento de nuestros pueblos.

Estamos llamados a fortalecer la unidad de las fuerzas populares, a organizar un potente y amplio movimiento social en el que mujeres, trabajadores, campesinos, indígenas y jóvenes, ¡todos! cerremos filas ante la amenaza neoliberal.

Ahora, como nos enseñó Fidel, ningún porvenir tendríamos sin la unidad y sin la integración.

El poder de seguir cambiando las injusticias por nuevas oportunidades para la gente está en la organización. Los partidos y los gobiernos tenemos nuevas luchas, nuevos desafíos, en pos de tomar el sentir de la población y concentrarlo en una sola lucha.

No volveremos al pasado de desesperanza que la derecha continental implantó en nuestros países.

El Foro de Sao Paulo continuará consolidándose como el imprescindible instrumento legado por Fidel y Lula, que nos permitirá reagrupar nuestras fuerzas y reafirmar nuestros ideales democráticos y revolucionarios.

Por una Latinoamérica más justa y por la defensa de los derechos de los pueblos:  ¡Venceremos!

Muchas gracias (Aplausos).