Pablo Neruda fue uno de los poetas más fecundos de la literatura chilena, latinoamericana y mundial del siglo XX.

Santiago. Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, nació en Parral, el 12 de julio de 1904, es considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; “el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”, según Gabriel García Márquez.

Pablo Neruda fue uno de los poetas más fecundos de la literatura chilena, latinoamericana y mundial del siglo XX. La influencia de su vida y obra trasciende el ámbito literario, permeando todos los campos de la cultura popular y académica, irradiando la historia política y social del país y alzándose como un referente indiscutido para la creación artística contemporánea.

La creatividad literaria y poética de Pablo Neruda lo hizo acreedor del transversal reconocimiento de pares y críticos. En 1965 le fue otorgado el grado de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña. En 1945 fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura y en 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura, siendo el sexto escritor de habla hispana y el tercer latinoamericano en recibir tan importante distinción.

Si bien la figura de Pablo Neruda alcanzó su mayor importancia gracias a su labor poética, no es menos cierto que su condición de hombre universal estuvo moldeada por su preocupación e interés por todo lo que se relaciona con la “inmensa humanidad”. Separar al poeta de su dimensión política es, en el caso de Neruda, negar uno de los elementos constituyentes no sólo de su poesía, sino de una cosmovisión que se expresó en la activa participación del vate en la vida ciudadana, de la mano del Partido Comunista, del cual fue parte.

La relación de Neruda y la política se remonta a la década de 1920, época de gran agitación en la cual la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile -en la que Neruda participó tangencialmente- era una de las principales protagonistas. De esos años, sin embargo, antes que una definida inquietud política, quedó en el poeta la marca de una naciente sensibilidad social que sólo años más tarde se concretó, implicando un cambio que afectó su vida, su obra y su visión de la poesía.

Volodia Teitelboim, dijo que la dimensión política del poeta es “un aporte indispensable para el conocimiento más pleno e integral de la vida, la obra, la acción de un chileno que sumó a su deslumbrante poesía el coraje militante. Que personifica un ejemplo conmovedor de dignidad y consecuencia”,  que se plasmó en su aporte a la poesía política, así como en una labor que lo llevó al Senado, a cumplir labores diplomáticas, a ser precandidato presidencial de su partido en las elecciones de 1970 y generalísimo de Salvador Allende en esas mismas elecciones.