Presentación de la segunda edición actualizada de “La Vida a pesar de todo” del Arquitecto Miguel Lawner. Centro Cultural de España, 10 de junio de 2018.

Eduardo Contreras

Abogado

El libro que hoy presentamos nos transporta a los Mil días del Gobierno de la Unidad Popular, un momento señero de la historia de nuestro país. Culminación de un largo proceso de unidad de las fuerzas populares, de trabajo creativo de los partidos de la Izquierda chilena y de la lucha de los trabajadores y todo el pueblo por sus derechos esenciales.

Un tiempo que además esperamos ser capaces de revivir, de recuperar, por cierto en las diferentes condiciones del mundo en que hoy vivimos, pero que igual abra las grandes alamedas más temprano que tarde para que pase el pueblo.

Aquellos fueron años de grandes constructores. Desde luego el Presidente Salvador Allende y los partidos de la Unidad Popular que impusieron los intereses del proceso de profundos cambios por sobre los intereses particulares de cada organización política. Tiempo de duras luchas, y  también de alegría y de creatividad. Mañana es otro aniversario de la Nacionalización del Cobre.

Floreció el campo de la  Cultura en sus más variadas expresiones. Chile despertaba con la música de  grupos emergentes, Inti Illimani, Quilapayún, Illapu, entre varios otros….. y por cierto con  las canciones de Victor Jara.

El país leía la historia nacional  narrada por Hernan Ramírez Necochea y las creaciones de la imaginación literaria de muchos, entre ellos Francisco Coloane, José Miguel Varas, Juvencio Valle, Joaquín Gutiérrez, Luis Enrique Délano,  Poli Délano y por supuesto de Pablo Neruda, de Pablo de Rokha, de Gabriela Mistral.

La editorial Quimantú, creada en ese tiempo hacía posible y habitual ver a modestos trabajadores leyendo  clásicos de la literatura universal en los buses de la locomoción colectiva mientras  se dirigían o regresaban de sus trabajos.

El país se coloreaba con la pintura de Nemesio Antúnes, Pepe Balmes, Gracia Barrios, José Venturelli, Julio Escámez, Roberto Matta, Guillermo Núñez.

De algún modo todos quienes apoyábamos el cambio social, aportábamos a esa construcción. Y entre esos constructores  del tiempo nuevo, un matrimonio de jóvenes arquitectos : Miguel Lawner y Anita María Barrenechea.

La creatividad de Miguel es ampliamente conocida y reconocida. No sólo se expresa a través de su calidad profesional en obras como el GAM, Parque O´Higgins, su amplia labor en viviendas sociales, sino también como un buen escritor y su papel, en tiempos muy difíciles, como Director del Instituto Alejandro Liptchuz, el ICAL.

Les conocí a ambos  a fines de 1970 cuando era  por entonces un joven alcalde  de la ciudad de Chillán. Gracias a su ayuda y en especial de Miguel, como autoridad de la Corporación de Mejoramiento Urbano, logramos el apoyo necesario para transformar las 2 más grandes tomas de terreno de pobladores sin casa de la época de Frei Montalva en nuestra ciudad, en hermosas poblaciones que habitan hasta hoy más de dos mil personas. Fueron inauguradas en tiempo de la UP como las poblaciones “Violeta Parra”, “Ché Guevara” y “21 de diciembre” en recuerdo a la masacre de obreros del Salitre de la Escuela Santa María en Iquique en 1907.

Por supuesto, hoy no pueden llamarse así. Pero sin el concurso de Miguel simplemente no habrían existido.

Esta segunda edición de “La vida a pesar de todo” llega en el momento preciso, cuando cursamos una etapa signada por el enorme retroceso cultural y ético impuesto en nuestro país por la dictadura y que se expresa en esta suerte de indiferencia generalizada frente a las cuestiones de fondo de la vida en sociedad. El individualismo llevado al límite, el consumismo desenfrenado, el olvido de lo colectivo, la amnesia impuesta por los medios de comunicación al servicio de los grandes grupos económicos nacionales y transnacionales, crean hoy un escenario peligroso que los grupos de poder reaccionario aprovechan bien.

El libro que hoy regresa contiene un mensaje que enfrenta y denuncia todo lo legado por la dictadura. El texto reaparece en un momento crucial en relación al respeto a los derechos fundamentales de la persona humana como trato ahora de exponer brevemente.

Comienzo por recordar que no fuimos capaces de derrotar a la dictadura de Pinochet. Y entonces, lo que se impuso – al igual que en el caso de Franco en España – fue un pacto entre determinadas fuerzas políticas y la dictadura. El compromiso para que el dictador y las FFAA dejaran formalmente de conducir el país fue al costo de muchos renuncios. Fundamentalmente, mantener la Constitución Política antidemocrática de  1980 – que continúa hasta hoy – y por cierto dejar intacto su modelo económico, político y social. El esquema impuesto por los militares y los Chicago Boys,  pese a algunos cambios, en lo esencial es el mismo.

Pero además el compromiso fue no tocar al dictador ni con el pétalo de una rosa. Olvido y  perdón sí. De justicia ni hablar. Se garantizaba la impunidad absoluta de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por los agentes de la tiranía. De buena parte de ellos hablan las imágenes y las palabras de  la obra que esta noche presentamos.

Esto que se ha llamado transición a la democracia aseguró la total impunidad por muchos años, demasiados. Hasta que el 12 de enero de 1998, hace 20 años, la Corte de Apelaciones de Santiago decidiera aceptar a trámite la querella encabezada por Gladys Marín. Fue la primera vez, y entonces el juez Juan Guzman abrió un proceso judicial que hoy suma más de Mil quinientos expedientes que llevan diversos jueces de dedicación especial. Se investiga desde entonces los casos de más de tres mil asesinados, de ellos más de mil desaparecidos y decenas de miles de prisioneros torturados salvajemente.

Falta mucho todavía, pero se demostró que se podía y hoy son cientos los criminales procesados y más de un centenar los condenados en prisión. En medio de presiones y dificultades de todo tipo, habíamos avanzado.

Pero llegó el actual gobierno estrechamente vinculado a lo que llaman “la familia militar ”. Y asoma el riesgo de la impunidad que se aprecia en ejemplos concretos:

Desde el regreso de Piñera al gobierno se comenzó a indultar a los criminales de la dictadura violando todas las normas jurídicas nacionales e internacionales suscritas y ratificadas por el Estado de Chile. Respecto de ese tipo de criminales no procede concederles beneficio carcelario alguno salvo que el condenado haya colaborado objetivamente al avance de la investigación judicial y que haya expresado un arrepentimiento real y eficaz.

Ninguno de los beneficiados por Piñera y su ministro de Justicia cumplen con los requisitos legales. Pero todavía más, con el visto bueno del Contralor General de la República se ha liberado por un año la obligación del trámite de “toma de razón” de los decretos de indulto a los asesinos de Punta Peuco. Es decir, se ha eximido a tales aberrantes actos de todo control de legalidad. Y veamos ¿ cuántas personas y organizaciones denuncian esta barbarie?

Pocos, pero entre ellos Miguel Lawner. Cuanta razón tiene Miguel, por ejemplo cuando hablando del itinerario de sus dibujos concluye diciendo : “ Mis dibujos contribuyen a restituír la memoria histórica, poniendo en su lugar a quienes se obstinan en transformar en víctimas a quienes son atroces victimarios”. Tiene razón. Cursamos por un momento muy peligroso.

El ministro Larraín, refiriéndose a otros hechos, diferentes y menores, dijo que hay quienes parecen regresar a la época de las cavernas. En verdad es su gobierno y quienes lo sustentan quienes actúan como cavernícolas. Era de esperarlo. No olvidemos que Piñera fue el principal orador en ese acto de apoyo a Pinochet cuando el dictador estaba preso en Londres. Tal vez lo hizo devolviéndole la mano por el apoyo recibido en dictadura cuando le salvaron de condena y prisión por  su estafa al Banco de Talca en 1982.

Pero hay todavía otros hechos. Entre ellos agregar que, pese a lo logrado en materia judicial, eso no significa que nos parezca apropiada la penalidad que los jueces aplican en casos de crímenes espantosos. Todo lo contrario.

Hace unos días el notable músico Hans Stein resaltaba públicamente la dolorosa contradicción en que mientras al llamado “ rey de los portonazos “ por delitos comunes se le aplicaba presidio perpetuo calificado a los asesinos de Victor Jara y Litre Quiroga por delitos de lesa humanidad se les aplica una pena infinitamente menor.

Suponemos que los tribunales sabran distinguir entre la gravedad del robo  de especies materiales y la del asesinato feroz de seres humanos. Y todos conocemos del increíble ensañamiento en la muerte de estos dos compañeros.

Hay más : este año los abogados de los criminales descubrieron otra manera de dificultar los procesos por causas de derechos humanos y comenzaron a denunciar supuestas infracciones constitucionales en las resoluciones del poder judicial para lo cual recurren al tribunal constitucional. Por supuesto todo es falso y no prosperan sus acciones. Pero, retardan por largo tiempo, meses o años, el curso de los procesos en contra de los autores, cómplices y encubridores

Otro ejemplo ha sido que la contundente interpelación que hiciera en el Parlamento nuestra querida compañera Carmen Hertz al ministro de  Justicia por este tipo de hechos, tuviera un eco menor que el que debió ser. Muestra clara de una indolencia que contribuye a la impunidad. Las organizaciones sociales, con escasas excepciones, no asumen su responsabilidad en esta materia esencial.

La degradación del país y la conducta repudiable de los responsables de los crímenes de la dictadura se expresa todavía en otros ámbitos. El país es testigo de cómo nuestros institutos armados se siguen formando en la funesta doctrina de la llamada “seguridad nacional” que considera al pueblo como su enemigo. Ejemplo de ello es la presencia de la política norteamericana en el llamado Fuerte Aguayo en las cercanías de Con Con. Pero hay todavía más, porque en estas mismas Fuerzas Armadas, más Carabineros y ahora más la Policía de Investigaciones, se ha descubierto desfalcos, fraudes, saqueos, robos de dineros de todos los chilenos que suman muchísimos miles de millones.

Son escándalos que dejan al descubierto la grave corrupción, la podredumbre moral que les corroe. No podía ser de otro modo si el principal saqueador fue Pinochet, su amado líder,  y su familia toda.

Igualmente  es preciso tener presente respecto de la conducta de la clase social y el sector político que impulsaron el golpe del 73 y de cómo sus fraudes y saqueos están hoy siendo perdonados bajo el actual gobierno. Ejemplo claro de lo que afirmamos es el estado actual de casos como Penta y SQM  y de cómo no sólo el fiscal Guerra, sino el propio Fiscal nacional amparan a los principales autores del delito.

En síntesis, no habrá cárcel para ninguno de los delincuentes autores de estos latrocinios, vistan de uniforme o de cuello y corbata.

El olvido voluntario, la indiferencia llega a extremos. Sólo puede ocurrir en un país como el nuestro en que hasta políticos supuestamente demócratas concurrieron el año pasado a rendir homenaje en el Senado nada menos que a Agustín Edwards, Eastman. Pero si es el mismo que en diciembre de 1970 impulsó  la reunión sediciosa con Richard Nixon, Henry Kissinger y el jefe de la CIA, Richard Helms, como describen informes del propio Senado norteamericano y como consta en la causa rol N° 12 – 2013 que investiga hoy la judicatura chilena.

Estos pocos ejemplos a los que he aludido son sólo parte de lo que hoy sucede en materia de respeto y de irrespeto a los derechos humanos y de cómo actúan los protagonistas del 73. La ausencia de protestas ante estos hechos confirma nuestra preocupación por el apagón cultural impuesto por la dictadura.

La explicación a este fenómeno no es sólo el empleo de la fuerza bruta en aquellos años sino porque, además, el modelo dictatorial impuso por muchos años el fin de la educación pública gratuita y de calidad, que todavía no recuperamos a plenitud. Pesa también de modo categórico el velo oscurantista, diversionista, conque ocultan la verdad los medios de comunicación que responden a los mismos intereses que denunciamos y que además reciben financiamiento del  Estado.

Lo dicho reafirma que el neoliberalismo es la forma más feroz y brutal del modelo impuesto por el capital financiero.

Pero lo dicho reafirma también lo oportuno  que es el regreso de este libro tan especial, porque lo que entregan su texto y sus dibujos no sólo ratifica la denuncia por los crímenes de la derecha chilena y sus acólitos, sino que son al mismo tiempo un mensaje de esperanza en el sentido que  es posible superar el terror y la indiferencia para abrir paso a la verdad y a la justicia y reinstalar el principio de que no ha de haber perdón ni olvido.

Miles de chilenas y chilenos que sufrieron terribles torturas supieron rearmar sus vidas y se reintegraron a la lucha por una sociedad más justa, por un mundo mejor. Así sucedió con quienes pasaron por Dawson, Ritoque, 3 Alamos.

El propio Miguel ya estaba acá a mediados de los 80 en tiempos de extraordinario peligro.

El libro y, más aun, la experiencia de vida de su autor, nos confirman que otro mundo es posible y que depende de cada uno y de todos nosotros. Será la unidad de acción en torno a un proyecto común el camino para que todo cambie para bien.

Porque, como dice su libro, es “la vida a pesar de todo”.

Gracias Miguel por este nuevo aporte.