Se convirtió en la mujer más joven de la Argentina en recibir cadena perpetua. Su condena se resolvió en solo seis meses. El festín de los medios con el caso.

Daniela Pizarro A. Periodista. El 29 de diciembre de 2017 la joven de 19 años Nahir Galarza asesinó a su novio Fernando Pastorizzo de 20 años. Esa noche Galarza tomó el arma de servicio de su padre –policía- y salió al encuentro con Pastorizzo, quien raudo condujo su moto por las calles de Gualeguaychú, Provincia de Entre Ríos, las mismas que lo vieron morir a manos de su novia de años. Fueron dos disparos, uno por la espalda y el otro en el pecho, los que terminaron con la vida de Fernando.

Si bien durante el juicio las versiones de lo ocurrido fueron cambiando, como es común en estos casos, Nahir terminó por asumir la autoría del crimen y se descartó la primera argumentación que hablaba que los tiros habían sido accidentales. Parte de la estrategia de su defensa, también, fue decir que la joven era víctima de violencia de género, sin embargo, eso fue descartado. Lo cierto es que la pareja tenía una relación a lo menos tormentosa, ya que los episodios violentos eran comunes para los dos, prueba de ello son los chats que se dieron a conocer en la investigación, entre Fernando y un amigo, donde la víctima narraba una ocasión en que Nahir con un par de amigas lo golpearon brutalmente, detallaba que le azotaban la cabeza contra la pared y que había sentido mucho miedo.

También, se publicaron conversaciones de WhatsApp entre Nahir y una amiga, donde le contaba que Fernando la había gritado y zamarreado en una discoteque, no obstante, después de esos episodios el noviazgo continuó y la violencia no cesó.

Este 4 de julio Galarza se convirtió en la mujer más joven de la Argentina en ser condenada con cadena perpetua -35 años- y junto con ello se ganó el morbo de todos los medios de comunicación de ese país que durante los seis meses de la investigación se dieron un festín con la joven. Sobre todo porque se trata de una mujer que mató a su pareja, en medio de un movimiento feminista desbordado en esa nación y creciente en la región –Latinoamérica-, que repudia la violencia machista y que en los últimos meses en la Argentina logró instalar y aprobar (Cámara de Diputados) un  proyecto de aborto libre, seguro y gratuito, lo que mantuvo a los medios con constantes debates sobre los derechos de las mujeres.

Los medios de comunicación conservadores con esta sentencia vieron la ocasión justa para rebatir parte de lo que instaló el feminismo y le dieron con todo a la imagen de Galarza. La televisión dio varias horas a desmenuzar este caso, recorrieron la vida entera de la joven; sus aspiraciones de ser modelo, sus amoríos, su pololeo desde los 15 con Pastorizzo, su padre policía, sus amistades, entre otros detalles.

Hubo un noticiero que hizo un retrato de cómo sería Nahir cuando salga de la cárcel con 54 años. En el canal Telefé un médico se mostró muy preocupado porque Galarza estaría toda su “vida fértil” tras las rejas. Con esa afirmación el doctor no hace más que sostener la idea de que el rol esencial, único y exclusivo de las mujeres es ser madres, porque de lo contrario ¿Por qué querríamos que un niño tenga una madre asesina?

El canal Todo Noticias fue a la cárcel que se designó para Nahir, el lugar es una especie de campo donde hay grandes cabañas que albergan a las reas, pero no hay más cupos para más internas. El director del centro penitenciario explicó que no hay espacio para ninguna condenada, sin embargo, el noticiero tituló que la cárcel no quería recibir a Galarza e instaló durante todo el reportaje que solo para ella no había cabida, como si en las cárceles hubiera objeción de conciencia.

Como parte de la estrategia judicial los abogados de la víctima buscaron instalar que la pareja solo tenía relaciones esporádicas y que no había un compromiso mayor, para probarlo querían proyectar en la audiencia un video intimo de Fernando y Galarza, frente a lo cual la joven le dijo al juez que si lo mostraban ellos serían responsables de su suicidio. La justicia no permitió que se mostrara y desestimó que la relación fuese esporádica. Esa situación desató todo el morbo de los trasandinos y ese video se convirtió en lo más buscado en internet durante los últimos días, incluso, se filtró una reproducción falsa que recibió miles de visitas en un portal porno. En las últimas horas todos los portales de noticias aseguran que el video original finalmente está circulando en las redes sociales.

El Canal América mostró los exámenes psicológicos y psiquiátricos que le realizaron a Galarza como parte de la investigación, los cuales sirvieron para llenar la parrilla de la televisora por varios días. En los distintos programas de farándula analizaron el perfil psicológico de la victimaria y destacaron que Nahir “Se cree genial y única”.

El Canal 13 argentino fue más allá y puso en pantalla al sicólogo encargado de la pericia de Nahir en el juicio, Gabriel Alejandro Cartañá, quien distendidamente explicó los detalles de la personalidad de la joven, su relación con su hermano, su padre, su abuela, la tía, etc. Según el especialista ya no debía guardar el secreto profesional, porque se dictó sentencia. Dijo que Galarza y su madre veían al papá como un Dios y que la joven padecía de Alexitimia, es decir, una incapacidad para identificar las emociones propias, por ejemplo, señaló que no entendía el sufrimiento.

El especialista ha aparecido en todos los medios de comunicación del país vecino, en revistas y diarios están sus cuñas y para que hablar de la televisión, ya que se sigue paseando por todos los canales.

A todos estos antecedentes de violencia mediática se suma que el proceso de manera inédita fue caratulado, en la cobertura de prensa y en la justicia, como “Caso Nahir Galarza” cuando comúnmente las carpetas investigativas se denominan con el nombre de la víctima. Si hacemos un breve repaso de esto en Chile y Argentina podremos recordar los casos de Nabila Riffo, Gabriela Alcaíno, Daniel Zamudio, Wanda Taddei, Lucía Pérez, etc. Donde los nombres de los victimarios y sus historias poco se conocen.

La justicia, el orden y la ley

El mismo 4 de julio cuando la nación trasandina y el mundo conocieron todos los detalles del fallo contra Galarza, se entregó otro fallo, pero que pasó desapercibido; la justicia absolvió al policía Ricardo Panadero, el único investigado por la violación y muerte de la joven Natalia Melmann en 2001 en Miramar, a pesar de que en la escena del crimen encontraron un 97% de compatibilidad genética del policía en el cuerpo de la víctima.

La justicia condenó a Nahir con solo seis meses de investigación, una velocidad desconocida para el sistema argentino en este tipo de casos. Algunas comparaciones:

Varios recuerdan el caso de Lucía López, la joven de 16 años que fue drogada, violada, empalada y que falleció producto de dichos vejámenes en Mar del Plata. La situación fue repudiada a nivel mundial, incluso, en Chile también, el Movimiento Ni una Menos desplegó una masiva marcha en contra de la violencia machista. Aquello ocurrió en 2016, hoy la justicia tiene todas las pruebas y a los culpables confesos -Matías Farias, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel-, sin embargo, el juicio oral no se iniciará hasta el 2019.

Chiara Páez tenía 14 años y su cuerpo fue encontrado semienterrado en el patio de la casa de su novio en la localidad de Rufino -Santa Fe-. Estaba embarazada de tres meses. Su femicida, Manuel Mansilla, fue condenado por el crimen a 21 años de prisión.

En 2014 se encontró en un sitio eriazo en San Martín, provincia de Buenos Aires, a la joven de 17 años, Melina Romero, quien estuvo desaparecida un mes. La autopsia determinó que la hora de muerte coincidía con la fecha de su desaparición. Hubo varios imputados, pero finalmente condenaron a Joel Fernández a 13 años de prisión.

En 13 de octubre de 2015 se encontró el cuerpo de la dirigenta del movimiento trans a nivel internacional, Amancay Diana Sacayán de 39 años. La víctima estaba con las manos y los pies atados, le habían puesto una mordaza. En el lugar hallaron un cuchillo de cocina, un martillo y una tijera, según el expediente, a Diana la mataron con trece puñaladas en su propia casa.

El culpable, Gabriel David Marino de 25 años,  fue condenado a cadena perpetua -35 años- hace menos de un mes, por el delito de homicidio triplemente calificado por haber sido ejecutado mediando violencia de género, por odio a la identidad de género y con alevosía. Fue la primera vez que la justicia utilizó la figura legal de travesticidio.

Diana tenía una relación ocasional con Marino, quien declaró que sólo tuvieron algunos encuentros sexuales. Solo se conocieron durante 15 días.

Sobre la personalidad de Marino, sus gustos, su perfil sicológico, su vida fértil, sus amoríos, sus pecados, sus creencias, su retrato del futuro;  nada se sabe.