Según informe de la OCDE, el salario bajó a nivel mundial, afectando a trabajadores.

Santiago. En el mundo, en general, los salarios bajaron ostensiblemente, afectando a millones de trabajadores, de acuerdo a un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). En el reporte, Chile aparece como uno de los países con peores salarios. Hay que recordar que en el país, el salario mínimo es de 276 mil pesos mensuales,  con un promedio salarial de 500 mil pesos al mes. Ingresos bajos e insuficientes para trabajadores y empleados chilenos.

De acuerdo a lo reportado por OCDE, el aumento nominal de los salarios fue de solo la mitad que el registrado 10 años antes: en el segundo trimestre de 2007, cuando el promedio de tasas de desempleo de los países de la OCDE era casi el mismo de ahora, el aumento nominal de los salarios promedio era de 5.8% en comparación con el 3.2% del cuarto trimestre de 2017.

Más preocupante resulta que el estancamiento de los salarios afecta a los trabajadores de ingresos bajos mucho más que a los del extremo superior: en años recientes, los ingresos laborales reales del 1% superior de los asalariados han aumentado mucho más rápido que los de los trabajadores de tiempo completo promedio, lo que refuerza una tendencia arraigada.

En el otro extremo de la escala social, el porcentaje de pobres entre la población en edad de trabajar subió al 10,6% en 2015, frente al 9,6% de una década antes.

La baja inflación y la gran desaceleración de la productividad contribuyeron al estancamiento de los salarios, así como al incremento de los empleos de bajos ingresos. El bajo nivel de crecimiento de la productividad (1,2% anual en los cinco últimos ejercicios, frente al 2,3% antes de la crisis) es uno de los factores que explica ese estancamiento salarial.

Los sistemas coordinados de negociación colectiva, con actores sociales fuertes y autorregulados y órganos de mediación eficaces, contribuyen a altos niveles de empleo, un mejor entorno de trabajo de calidad que incluya más oportunidades de formación y una mayor resiliencia del mercado laboral a los fuertes impactos.

Si bien la brecha en el ingreso laboral anual promedio entre hombres y mujeres se ha reducido en gran medida, en 2015, en todos los países de la OCDE, el ingreso laboral anual de las mujeres aún fue 39% menor en promedio que el de los hombres. Esta medida toma en cuenta las diferencias de género en la participación, así como las horas trabajadas y los ingresos por hora mientras se está empleado.

El aumento en el empleo se ve opacado por un estancamiento sin precedentes de los salarios, sostiene la OCDE.