Exigió que se apure aprobación de endurecimiento de Ley Antiterrorista, por encima de iniciativas como vida sin violencia para las mujeres.

Gonzalo Magueda. Periodista. Sebastián Piñera quiso pasar a la ofensiva desde La Araucanía. Pese a sus insistencias de diálogo civilizatorio y mostrarse ameno a través de los medios de comunicación, mostró su real convicción de cómo hacer las cosas: presentó un grupo policial antiterrorista entrenado en el extranjero para atacar los males de violencia en las zonas indígenas, emplazó airadamente a la oposición, y puso como eje de su agenda inmediata el que se apruebe el proyecto que refuerza la Ley Antiterrorista.

En un tono de combate, como el que vivió este jueves el mandatario junto al Comando Jungla y el alto mando de Carabineros, retó a los legisladores de la oposición: “Pónganse a trabajar”. ¿Para qué? Para aprobar la iniciativa que su Gobierno envió al Parlamento “para modernizar, fortalecer y hacer más eficaz la ley Antiterrorista, porque la que tenemos hoy no está funcionando como debiera”. De paso dijo que así se termina la “sequía legislativa de su Gobierno”.

Por cierto, nada dijo, por ejemplo, de la suma urgencia para el proyecto de vida sin violencia de las mujeres, de las iniciativas para avanzar en gratuidad, de proyectos en torno de la infancia o los adultos mayores.

Junto a eso, desde este jueves quedó instalado si realmente el Comando Jungla terminará con los hechos de violencia en La Araucanía, si solucionará las demandas de los pueblos originarios y dará realmente estabilidad en la zona.

Andrea Parra, diputada del Partido por la Democracia (PPD), citada por Radio Universidad de Chile, dijo que “el Presidente Piñera equivoca el camino al insistir que la solución del problema de La Araucanía  pasa por la aprobación exprés de leyes tan complejas y sensibles como es la ley Antiterrorista. El Parlamento tiene la obligación moral de legislar pero con responsabilidad y seriedad”. Precisó que “el Parlamento no es el buzón del Ejecutivo. Estamos en democracia, los tiempos en que un mandatario decida el qué, el cómo y cuándo, ya pasaron”.

Usando redes sociales, el diputado del Partido Comunista (PC), Guillermo Teillier, expresó: “El presidencialismo chileno significa responsabilidad del Presidente en iniciativa e impulso legislativo. Sebastián Piñera parece haberlo olvidado”.

El senador socialista, Ávaro Elizalde, twitteó que el mandatario “usa un tono inadecuado, lleno de descalificaciones y que no se hace cargo de la responsabilidad del propio Gobierno. El senador Chahuán reconoció hace semanas que el Ejecutivo carece de propuestas e iniciativas legislativas”.

Asimismo, el senador Ricardo Lagos Weber (PPD) declaró que quien aseguró que “hemos estado dispuestos a trabajar” y ejemplificó hablándole a La Moneda: “Temas de infancia: ustedes han presentado proyectos con urgencia y luego se la quitan. Aún esperamos las definiciones tributarias y saber si se mantendrán o bajarán impuestos a grandes empresas”.

En definitiva, pese al enojo de Piñera, continuó instalado en la agenda nacional que hay “sequía legislativa” de parte del Ejecutivo y que está atendiendo parcialmente los temas y proyectos.