Se está articulando y estableciendo un panorama peligros y negativo para el mundo del trabajo.

Editorial El Siglo. En semanas recientes cerraron tres conocidas fábricas en tres regiones del país, dejando a más de 2 mil trabajadores cesantes. En los meses que van de este año fueron despedidos cientos de empleados del sector público. En este período aumentó el porcentaje de empresas que estarían por declararse en quiebra, con peligro de despidos de más trabajadores.

En tanto, el Gobierno de derecha tiene en carpeta medidas respecto al empleo juvenil-estudiantil que vulneran condiciones adecuadas para ese sector; en relación al tele trabajo o trabajo a distancia, con flexibilizaciones negativas para trabajadores y empleados; y en cuanto a relativizar y disminuir la incidencia de sindicatos y la implementación de la negociación colectiva.

Al mismo tiempo, el Gobierno no estaría por acceder al salario mínimo justo y digno que está planteando la Central Unitaria de Trabajadores, con lo que se mantendría un significativo porcentaje de asalariados en la línea o bajo la línea de la pobreza.

Hay proyectos desde la derecha, como los promovidos por el senador Andrés Allamand, que bajo la discutible premisa de modernización, tienden a extender y profundizar la precariedad, inestabilidad y flexibilidad laboral.

Todo lo anterior, en definitiva, refuerza condiciones y garantías del sector patronal y contribuye a excedentes, ganancias y mejores  condiciones de los empresarios y el mundo privado.

Es una situación que no alcanza mucha visibilidad en el acontecer contingente, a pesar de que son situaciones y episodios de alta importancia para los trabajadores chilenos y sus derechos.

Se está articulando y estableciendo un panorama peligros y negativo para el mundo del trabajo, ante lo cual se refuerzan acciones, argumentos y planteamientos desde la CUT y otros sectores laborales, los cuales de persistir este marco, podrían derivar en movilizaciones y protestas, de lo cual después no se podría quejar el Gobierno, los patrones y la derecha.

De más está resaltar que también existe la pretensión de echar marcha atrás en reformas laborales conseguidas en el Gobierno de Michelle Bachelet, ante lo cual hay voces y actitudes de alerta en el Parlamento.

Se aparece como imprescindible que el tema laboral, de los derechos de los trabajadores, de la defensa del empleo, salarios dignos y de los sindicatos, tome mayor relevancia en la agenda del movimiento social, del Parlamento, de los partidos políticos y de organizaciones de la sociedad civil.