Elaborada por el creador audiovisual chileno-francés Luis Briceño, la novedosa obra será mostrada este miércoles 13 de junio, en el Teatro Ictus. 

Santiago. Un nuevo y novedoso aporte a la recuperación del acervo musical chileno creado fuera de nuestras fronteras es el libro-disco “Perspectivas, una parte de la memoria musical del exilio chileno”, del  creador audiovisual chileno-francés Luis Briceño.

Su lanzamiento tendrá lugar a las 20 horas de este miércoles 13 de junio, en el Teatro Ictus (Merced 349, Barrio Lastarria). Junto con la presentación de esta obra habrá un conversatorio a cargo la historiadora Karen Donoso y el periodista musical Rodrigo Alarcón.

A diferencia de muchas obras escritas y audiovisuales que tratan el exilio musical chileno, Briceño escogió el formato de flexibook, “un libro que se coloca en el tocadiscos y reproduce música; un objeto multimedia retro-futurista”, como lo define su autor (46), radicado en Francia por 23 años a partir de 1992, y con una abundante y premiada obra que incluye videos, videoclips, cortometrajes y animaciones, parte de la cual aborda el tema del exilio.

Quienes accedan a esta obra escrito-auditiva podrán colocarla en su tornamesa y escuchar temas de siete representantes del canto chileno en Europa: Juan Capra, Osvaldo “Gitano” Rodríguez, Patricio Castillo, Francisco Roca, Gabriela Barrenechea, el dúo Jorge y Beb y el Grupo Héctor Pavez.

Todos ellos fueron escuchados, analizados y entrevistados (esto último, en los casos de quienes seguían vivos a la fecha de la emisión) en el programa “Perspectivas a través de la Nueva Canción Chilena”, grabado en Francia por el propio Briceño y el sonidista francés Antoine Sextier y transmitido semanalmente a través de la Radio Universidad de Chile entre 2013 y 2016.

No fueron los únicos músicos nacionales difundidos a través de este programa, puesto que las entrevistas de Briceño y Sextier abarcaron a una veintena cuya característica común fue no pertenecer a la primera línea de los exponentes de la Nueva Canción Chilena y su prolongación en el exilio.

El porqué de este criterio selectivo, lo explica Briceño en la presentación de su obra, señalando que “hasta ahora, la memoria musical del exilio chileno ha estado casi exclusivamente monopolizada por la difusión de aquellos artistas cuya producción ya era conocida antes del golpe de Estado de 1973. En efecto, salvo contados artículos y publicaciones, la mayor parte de la edición tanto académica como discográfica ha estado dedicada a ellos. Más allá de las razones que podrían explicar este «olvido», creemos que es importante comenzar a remediarlo para conocer la diversidad de la producción musical de los artistas chilenos en el exilio y, al mismo tiempo, entender su precariedad”.

Briceño añade que “estos artistas grabaron muchos discos y participaron en múltiples manifestaciones de solidaridad con la lucha del pueblo de Chile en ámbitos más locales y menos masivos que los del mainstream artístico, lo que hace de sus experiencias una fuente nueva e inexplorada para comprender lo que significaron los microespacios de la solidaridad internacional para la constitución de un tejido social que ayudó a muchos chilenos y chilenas a soportar la imposibilidad de retornar al país”.

A partir de 2010, Briceño y Sextier tomaron contacto directo con buena parte de esos músicos olvidados por su país y también con su discografía, que comenzaron a coleccionar desde entonces. Este hallazgo, resume Briceño, le provocó “interés por saber más acerca de la generación de jóvenes que había protagonizado el proceso de transformaciones sociales en nuestro país antes del golpe de Estado. Ahí descubrí un vivero de música chilena inédita en Chile”.

El creador hace notar la paradoja de que “esta música es vieja, tanto si consideramos su concepción como si atendemos a su fecha de grabación: algunos de los temas tienen más de cincuenta años, pero el hecho de que no sean conocidos en Chile hace que mantengan la vitalidad de los jóvenes que los grabaron y, por eso, suenan como si fueran canciones nuevas. Lo mismo pasa con este «libro con música», que es un formato curioso y nuevo por estas latitudes, aunque tenga casi sesenta años de existencia”.

Briceño aclara que “no pretendo ser exhaustivo en lo que aquí presento. Por una parte, el foco está puesto en los artistas que grabaron en Francia y, por otra, en aquellos que tuve la suerte de conocer. Algunos de ellos abandonaron este planeta hace años, pero siento una cercanía especial con sus obras y con los itinerarios que recorrieron e intentamos dar a conocer en nuestro programa de radio. Por último, asumo completamente la subjetividad que me ha motivado a escribir estos textos, hacer Perspectivas y generar este compilado. Creo que esta visión puede transformarse en un motor para acercarnos de forma horizontal a este legado, entender el compromiso que motivó a los artistas que lo forjaron y proyectarnos en esa memoria olvidada”.

Para él, su publicación está lejos de agotar la búsqueda y el análisis de lo que cientos de músicos chilenos hicieron en todo el mundo durante la dictadura: “Espero que a partir de aquí surjan curiosidades que estimulen la aparición de nuevas pistas de investigación y edición que permitan a las chilenas y los chilenos recuperar este eslabón perdido de su patrimonio musical”.