El claro sesgo reaccionario de los flamantes directores recién aprobados hace temer que la estación cultural se convierta en una herramienta de proselitismo.

José Luis Córdova

Periodista

Probablemente el ex candidato presidencial Alejandro Guillier, el senador Rabidranath Quinteros y su colega Juan Pablo Letelier fueron dateados y no participaron en la votación de la Cámara Alta donde se aprobaron las designaciones de Pilar Vergara, Gonzalo Cordero y Ana Holuigue como nuevos integrantes del directorio de TVN.

Mientras se informaba que el “canal público” registraba pérdidas por $ 4.126 millones en el primer semestre de enero a marzo de 2018, casi un millón más que en el mismo período el año anterior, el Senado debatía la propuesta del ejecutivo para confirmar el directorio con tres personeros de la ultraderecha chilena.

La periodista Pilar Vergara era la mano derecha de Cristián Zegers en  La Segunda, quien se la llevó cuando asumió la dirección de El Mercurio, mientras que el abogado UDI Gonzalo Cordero no había recibido ningún premio de consuelo por su labor en la campaña de Piñera: pre candidato a parlamentario, cuasi ministro o subsecretario en el actual gobierno y otros cargos fallidos mientras que la economista Ana Holuigue, esposa del empresario Felipe Lamarca e íntima de la alcaldesa Evelyn Matthei,  era integrante de la plana mayor de Copesa y directora del grupo de radios Dial entre otras  importantes empresas.

Como anécdota puede anotarse que finalmente el empresario y productor Jorge Saint Jean –esposo de la cantante Miriam Hernández- fue sacado de la propuesta de directores, aunque era la carta de Evopoli para dar apariencia de pluralismo a los representantes de la derecha en la entidad “pública”.

Con los tres ya designados es posible que se alcance el quórum necesario para que sesione el directorio de TVN  y pueda recibir los US$ 47 millones aprobados por el Congreso como salvavidas para la estación. Ahora la cuestión es la forma y contenidos que tendrá el “canal cultural” aprobado por otros US$ 18 millones.

El claro sesgo reaccionario de los flamantes directores recién aprobados hace temer que la estación cultural se convierta en una herramienta de proselitismo y defensa del modelo político, social y cultural neoliberal que representan precisamente estos personeros.

Las posibilidades de una apertura a los temas “valóricos” actuales se ve alejada desde la designación del abogado Francisco Orrego, ex subsecretario de Minería en el primer gobierno de Piñera, como presidente del directorio. Los recién elegidos serán los encargados de proyectar un “canal cultural”. Esperamos con ansias sus propuestas al respecto.