Desconocen elecciones y retirarán embajadores. Plantean operación para no otorgar préstamos y establecer cerco financiero a ese país.

Equipo ES. Agencias. Conocido el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales de Venezuela, los gobiernos de derecha de la región iniciaron una ofensiva contra ese país, con declaraciones y medidas de injerencia directa en asuntos internos de esa nación, lo que incluye que mandatarios y fuerzas extranjeras buscan la desestabilización del Gobierno de ese país.

El hecho más preocupante y evidente de la intención de agresión a Venezuela y buscar la caída de su Gobierno, fue la declaración de gobiernos conservadores agrupados en el Grupo de Lima. Dichas administraciones se sumaron a la política de la administración estadounidense de Donald Trump, que anunció en estas 24 horas el aumento de sanciones contra el país latinoamericano. Todos en la tesis de cuestionar las elecciones venezolanas que, analizadas en detalle y seriamente, no presentan ninguna situación anómala no distinta a procesos que se vivieron en otros países del continente.

Los gobiernos conservadores de países como Chile, Brasil, Argentina, Honduras, Colombia, Paraguay y Perú, entre otros, reunidos en el Grupo de Lima indicaron que “no reconocen la legitimidad del proceso electoral desarrollado en la República Bolivariana de Venezuela”, convirtiéndose esas administraciones en evaluadoras y jueces de una elección en un país extranjero. Al mismo tiempo, en una acción contra ese país, decidieron “reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas” con Venezuela, que significará retiro de embajadores y “llamados” a los embajadores venezolanos en esos país a dar explicaciones. Algo que implica una agresión diplomática sin precedentes.

Van a buscar, asimismo, una nueva resolución de condena de la Organización de Estados Americanos (OEA) en contra de Venezuela, que es la directriz establecida por la Casa Blanca y que se ha seguido en los últimos años respecto a los venezolanos; en todo caso, Venezuela está en trámite de salida de la OEA.

Intervención y cerco financiero

En una actitud de injerencia muy complicada y peligrosa, los gobiernos de derecha llamaron a financiar “organismos internacionales” para promover la salida de venezolanos de su país, e interferir a través de organizaciones internas contrarias al Gobierno Bolivariano, con el pretexto de entregar “ayuda humanitaria”. También, y siguiendo una resolución adoptada por el Gobierno de Estados Unidos, las administraciones de Chile, Brasil, Argentina, entre otras, plantearon a los sistemas financieros y los bancos de la región  “el riesgo” de realizar operaciones con Venezuela, dando paso así a un bloqueo comercial y financiero que, sobre todo, afectará a la población de esa nación.

Así también, los integrantes del Grupo de Lima plantearon “coordinar acciones para que los organismos financieros internacionales y regionales procuren no otorgar préstamos al Gobierno de Venezuela”. Además, en una línea subversiva y desestabilizadora, se planteó efectuar “intercambio de información de inteligencia financiera, a través de los mecanismos existentes” para atentar contra operaciones en ese país, con la excusa de “actos de corrupción”.

EU anunció “rápidas medidas…”

En exacta línea de comportamiento, la Casa Blanca anunció sus acciones de injerencia en Venezuela. El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, planteo que se tomarán “rápidas medidas económicas y diplomáticas” contra ese país y justificó que ellos no se quedarán de “brazos cruzados” ante el triunfo electoral de Nicolás Maduro.

Como ocurre con otros gobiernos y sectores conservadores en América Latina y Europa, Pence cuestionó las elecciones venezolanas pero sin presentar antecedentes o pruebas de fraude u otras anomalías, simplemente estableció que “fue una farsa”.

En cuanto a desestabilizar a Venezuela y a su Gobierno, tomó una actitud de ofensiva el Gobierno de Chile, al punto que el Presidente Sebastián Piñera espetó: “Vamos a buscar caminos más eficaces y que produzcan mejores efectos” para intervenir en la situación de esa nación latinoamericana.

En el caso chileno, por cierto, se sumaron en los últimos días a las postura de la derecha en contra del proceso electoral y el sistema democrático venezolano, personeros de la Democracia Cristiana, del Frente Amplio y del Partido por la Democracia, junto a las colectividades de la derecha local.

Verdades en la región que golpean a la derecha

Todo este cuadro establecido desde sectores conservadores y de la Casa Blanca, se produce sin que se haya presentado una sola prueba de fraude, alteración sustancial del proceso eleccionario, fallas en el sistema electoral. Incluso ni siquiera se tiene en cuenta las informaciones del Consejo Nacional Electoral de ese país que, por lo demás, dio a conocer casos de anomalías en la elección, pero ninguna irregularidad de magnitud.

En ese sentido, algunos informes recuerda que gobiernos que integrante el Grupo de Lima, fueron designados en cuestionadas circunstancias, como es el caso de Brasil, en medio de denuncias por “caída del sistema electoral” como en el caso de Honduras, por anomalías producto de situaciones de corrupción, como es lo ocurrido en Perú, en medio de amplias denuncias de fraude electoral y asesinato de autoridades, como ocurre en México.

De hecho, circuló este lunes una información que da cuenta que Maduro fue elegido con el 67.8% de los votos, que representó el 31.7% del padrón electoral; Piñera fue electo con el 54.6%, que en realidad representó el 26.5% del padrón electoral chileno; Trump, con el 46%, que fue un 27.3% del total de electores de su país; Mauricio Macri, de Argentina, con el 51.2%, que significó que por él votó el 26.8% de los ciudadanos con derecho a voto; y el derechista colombiano José Manuel Santos, obtuvo el 53.1%  de sufragios, que equivale al 23.7% del padrón electoral de Colombia.

Es decir, el Presidente de Venezuela, de ese grupo, es el mandatario elegido con la mayor cantidad de votos del padrón electoral de su país,  por encima de Piñera, Trump, Macri, Santos. Sin considerar que, por ejemplo, el Presidente de Brasil llegó por una medida tomada por los sectores conservadores del Parlamento de ese país que destituyeron a la Presidenta Dilma Rousseff.

Este lunes 21 de mayo, el Consejo Nacional Electoral venezolano emitió un comunicado donde se señaló que “con un índice de transmisión de 98,78% de actas de escrutinio…la participación alcanza a 46,02%, equivalente a 9 millones 132 mil 655 votos escrutados”. Se reportó que “en este segundo reporte, el candidato Nicolás Maduro obtiene 6 millones 190 mil 612 votos, Henri Falcón 1 millón 917 mil 036, Javier Bertucci Carrero 988 mil 761, y Reinado José Quijada 36 mil 246 votos.