Estudio reveló que más de la mitad de los santiaguinos no pueden comprar un inmueble. Aumentó la cantidad de campamentos en algunas regiones.

Santiago. Un estudio del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales; del Observatorio de Ciudades de la Universidad Católica, junto a la empresa Inciti, determinó que más de la mitad de los chilenos no puede acceder a la compra de una vivienda nueva producto de sus ingresos y de los altos costos del mercado inmobiliario.

Según los datos de la investigación, un millón 233 mil 588 hogares, correspondiente al 56,2% de las familias de la capital, tienen un ingreso menor a los 655 mil 443 pesos, monto que no alcanza ni siquiera para comprar un inmueble nuevo de los más baratos que bordean las mil doscientas Unidades de Fomento (UF), es decir, casi 33 millones de pesos.

Para el director del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC, Luis Fuentes, gran parte de los altos precios de los proyectos nuevos responden a su ubicación, ya que la mayoría está ubicado en el sector centro/oriente, por ejemplo en la comuna de Santiago las viviendas parten en las mil seiscientas unidades de fomento y en Las Condes alcanzan las 50 mil UF.

“Esto implica que muchas personas quedan definitivamente excluidas del mercado de la vivienda nueva en esos sectores, porque los precios son inaccesibles en buenas localizaciones”, explicó.

Las comunas que más proyectos nuevos concentran son San Miguel, Estación Central, Santiago, Macul, Ñuñoa y Las Condes, con más de 27 mil construcciones.

En ese marco se abre la opción de comprar departamentos usados, sin embargo durante los últimos tres años ha sido sostenido el alza de los precios tanto de las viviendas nuevas como usadas, donde las últimas solo son un 20 por ciento más baratos.

El arquitecto de Inciti, Marcelo Bauzá, destacó que “de todas maneras está la opción de comprar viviendas usadas que son un 20 por ciento más baratas que las nuevas, independiente de eso, igualmente allí faltan ingresos ya que los precios de las propiedades son muy caros para que la gente pueda acceder a ellos”.

“Esto se da por cómo está estructurado el mercado y por cómo se han establecido las reglas del juego en la ciudad, hay mucha disparidad en cómo está constituida la calidad urbana de las distintas comunas”, agregó.

Es por ello que no es coincidencia que las comunas que concentran el mayor número de nuevas edificaciones sean aquellas donde ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes gracias al alza de áreas verdes, cobertura vegetal, mejor accesibilidad, transporte y equipamiento.

Marcelo Bauzá comentó que “en los últimos tres años hemos visto un aumento constante en el precio de las propiedades, diría que ese proceso está terminando, pero seguimos con el problema y es que las viviendas son demasiado caras para lo que gana una familia promedio”.

“Es generalizado en todo el país, no sólo en Santiago, podrían cambiarse las cosas para que aparezcan nuevas ofertas y nuevos tipos de financiamiento”, añadió el arquitecto.

Aumento de campamentos

Hace unos días se publicaron los datos que reunió el Ministerio de Vivienda y la Fundación Techo-Chile respecto a la cantidad de campamentos en el país, según ese catastro serían 40 mil 541 las familias que viven en esa situación, o sea, hubo un alza de 48 por ciento en los últimos seis años, intensificado en el norte del país, por ejemplo Antofagasta experimentó un aumento de 487 por ciento de 2011.

Dichas cifras llevaron a subsecretaria de Bienes Nacionales, Alejandra Bravo, a asegurar que la cifra de los campamentos era casi idéntica a la de 1985, por tanto indicó que hubo un retroceso de treinta años en esa materia y lanzó una fuerte crítica al Gobierno anterior.

“Las cifras son lapidarias”, indicó Bravo y añadió que tanto la dictadura como la administración de Michelle Bachelet “profundizaron en la agenda ideológica por sobre la social. Eso no es progresismo. Es retroceder a lo que ellos (la izquierda) tanto reclamaron, y justificadamente”.

Frente a ello la ex ministra de Vivienda y Urbanismo, Paulina Saball, dijo que la comparación de la subsecretaria es “absolutamente impropia”.

“Cómo vamos a comparar una cifra de hoy día con el año 1985, plena época de dictadura, en la cual cualquier manifestación de ocupación de terreno estaba absolutamente reprimida”, recalcó.

Saball, además, confirmó el aumento de campamentos, pero señaló que estaban sectorizados.

Expuso que “nos tenemos que alegrar que los campamentos se han reducido sistemáticamente durante este tiempo y que hoy día tenemos regiones, como Maule y La Araucanía, donde no quedan campamentos, y este año debieran cerrarse los campamentos que quedan en las regiones de Aysén, Arica y Coquimbo”.

“El problema lo tenemos concentrado en Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Valparaíso. La manera de enfrentar este tema es abordar cuales con las causas que han hecho que en esas regiones este problema crezca”, sostuvo.

Los motivos

De acuerdo a los datos de Techo-Chile, el 60 por ciento de quienes llegan a campamentos lo hace por los altos precios de arriendos y un 30 por ciento, porque vivía de allegado.

Sebastián Bowen, director de Techo-Chile, subrayó que “factores como el hacinamiento y el aumento del costo de los suelos han influido en esta tendencia. Por lo tanto, también aumenta el precio de los arriendos”.

“Los campamentos son un síntoma de problemas más profundos respecto de la conformación de las ciudades. Cuando dejamos que el ordenamiento del suelo esté totalmente supeditado al mercado, no nos va bien para hacer ciudades justas”, resaltó.

Foto: Ministerio de Vivienda y Urbanismo