Falleció una personalidad inolvidable, alguien que no se podrá borrar de la narración de momentos claves de la historia política y social de este país.

Hugo Guzmán

Periodista

En el atardecer del viernes 4 de mayo, falleció el periodista Carlos Jorquera Tolosa. El domingo 6 de mayo, después de un sencillo y emotivo responso en una iglesia en la Plaza Ñuñoa, se efectuó su funeral en un cementerio de la capital.

“El Negro” Jorquera fue parte de un notable grupo de periodistas de estirpe reporteril, entre los que se encontraban (con una enfermiza costumbre de colocarse sobrenombres), Mario “El Chico” Díaz, Augusto “El Perro” Olivares, Hernán Uribe, Manuel Cabieses, Eugenio “Paco” Lira Massi, José “Pepe” Gómez López, Alberto “Gato” Gamboa, entre muchos otros.

También fue un hombre político que desde muy joven se sumó como luchador social y por la democracia en Chile, y donde conoció y entabló amistad con personajes como Salvador Allende, José Tohá, Orlando Letelier y Miguel Lawner.

Durante su trayectoria periodística y política se convirtió en un personaje alegre, bohemio, comprometido, indagador, polémico, batallador, irónico y que, por cierto, en varios y críticos momentos mostró un irrenunciable sentido de lealtad y dignidad.

Carlos Jorque Tolosa, que ya duerme eternamente, siempre estuvo despierto ante la vida. Seguro que tuvo sus defectos, cometió errores y metió las patas, pero ante todo fue un hombre que amó la vida y en ella fue una persona leal, austera, peleadora, apasionada. Son muchas las anécdotas que hablan de su agudeza, de su sentido del humor, de su sentido de vida, incluida su pasión por el tango.

Se dirá en estos días que el Negro Jorquera fue Secretario de Prensa de Salvador Allende, que lo acompañó en tantas campañas electorales (en el real sentido de acompañar), que trabajó en varios diarios y revistas, en la televisión, que escribió un notable libro sobre el compañero Presidente, que estuvo en La Moneda el día del bombardeo, que estuvo preso en Isla Dawson y que partió al exilio a Venezuela.

El estuvo con Allende la mañana del martes 11 de septiembre. En La Moneda. Lloró, lo dijo en entrevistas, cuando supo que el “Perro” Olivares se había suicidado en un rincón del palacio presidencial ante el acoso de los militares golpistas. Era su amigo. Permaneció en esas horas junto al Presidente Allende hasta que él dio la orden de que dejaran la casona presidencial. Seguro, deben haber sido los momentos más dramáticos, contradictorios, jodidos, tristes, de toda su vida. Pero fue uno de los instantes en que el Negro mostró lo más humano de un ser humano, lo más puro de un luchador social, y mostró el valor de la lealtad y de la dignidad. Como lo hicieron muchas mujeres y muchos hombres ese día, entre ellos José Tohá, Orlando Letelier, la Payita (Miria Contreras), una digna y modesta mujer como Patricia Espejo y, por cierto, Beatriz “Tati” Allende.

Algo que se comenta en estos días, fue la costumbre que estableció el Negro Jorquera de ir a instalarse a Las Lanzas cada tarde, tomar un vaso de vino, llegar con el diario La Segunda, fumar un cigarro. Durante mucho tiempo lo hizo en compañía de Hernán Uribe, Claudio Verdugo, Ernesto Carmona. En el último tiempo se le veía solo, atendido cariñosamente por las trabajadoras de Las Lanzas y los dueños de ese mítico lugar, siempre con su cigarro -que debía salir a fumar a la calle porque, y eso lo fastidió mucho, estaba prohibido fumar adentro-, dispuesto a conversar con quienes lo conocían y se lo encontraban allí.

Fue un hombre que aportó al periodismo, fue un oportuno y creativo asesor del Presidente Allende, fue parte de una generación de luchadores sociales que vivió momentos cruciales de la historia chilena y que acumuló historia en su cuerpo y su mente.

Amó a sus hijas Alejandra y Daniela, a quien fuera su esposa, la también periodista Angélica Beas, amó a sus entrañables amigos y le dio cariño a sus hijos y nietos.

Falleció una personalidad inolvidable para muchísimos, alguien que no se podrá borrar de la narración de momentos claves de la historia política y social de este país y que selló su nombre en la lista de destacados periodistas.

 

 

 

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