Desde muy joven Max ingresó a las filas de los comunistas chilenos y compartió con nosotros las alegrías de la victoria y los dolores de la derrota y la represión.

Eduardo Contreras. Abogado. Cuando hace más de medio siglo aquel joven ecuatoriano entusiasta del futbol viajó a Chile con el solo propósito de estar presente en el Mundial del 62, no podía imaginar cómo habría de cambiar su vida.

Al punto que 56 años más tarde y cuando le sorprende la muerte, la noticia y su foto ocupan las portadas  de los 2 diarios de mayor circulación en Chile, El Mercurio y La Tercera, que no son precisamente progresistas, y lo mismo sucedió en los canales de la televisión y las radios del país. Además su familia recibe el abrazo solidario del conjunto del pueblo, de personas de los más diversos sectores sociales y políticos de nuestro país. Hasta de mandatarios y ex mandatarios de Ecuador y de Chile.

Hay explicaciones para la conmoción por su partida.

Comencemos por evocar la chilenización de este hijo del lejano, pequeño y lluvioso pueblo de Cariamanga allá en las montañas del Ecuador y que nos visitaba de paso en 1962. Algo habrán tenido que ver las chilenitas de la época. Eso es claro.

Pero además los años 60 eran años en que crecía el proceso de acumulación de fuerzas partidarias de un profundo cambio en la Sociedad y en el Estado de este país y en esa dirección crecía además la cultura popular, el arte en general y la música y el canto en particular. Violeta, Margot, Gabriela Pizarro, el Indio Pavez, los hermanos Parra, Rolando Alarcón, Víctor Jara…los grupos musicales, tantas, tantos.

Tiempos de sus estudios en la  Universidad Técnica del Estado de un fuerte sello cultural avanzado y en donde, luego de hacer dúos con Jorge Coulon y otras experiencias, habría de nacer ese gran conjunto que es Inti-Illimani que acompañó esa época gloriosa y nos acompaña hasta hoy. En ese nacimiento estuvo Max.

Y vino el Gobierno Popular y sus  tres años de cambios profundos en favor del pueblo. Pero el imperialismo y la derecha no podían aceptarlo y organizaron y financiaron el golpe de estado del 73.

Para esas fechas Max y el Inti estaban en el exterior y de inmediato iniciaron su campaña de denuncias de los crímenes de la dictadura derechista por los más diversos países. No fue fácil el retorno del Inti a Chile en tiempos de Pinochet. Debió intervenir hasta la Vicaría de la Solidaridad y su abogado Roberto Garretón que ha de estar entre los presentes esta mañana. Y aquí continuó la batalla por la  democracia y el cambio.

Desde muy joven Max ingresó a las filas de los comunistas chilenos y compartió con nosotros las alegrías de la victoria y los dolores de la derrota y la represión. Quizás otra señal del destino fue que su carnet de las Juventudes Comunistas se lo entregara  Victor Jara.

Miembro de una familia numerosa, hijo de padre con canción y guitarra, su destino parecía definido desde la partida. Desde sus inicios artísticos y políticos y hasta hoy, Max fue un sembrador de esperanzas. Lo será para siempre.

Y vendría más tarde su  bello rincón de “La Mitad del Mundo” en donde estuvimos seguramente todos los que aquí estamos. Y vendrían más tarde “Los Insobornables” con sus hijos Tocorí y Cristóbal y, entre otros compañeros, ese fiel amigo y gran músico que es Joaquín Figueroa.

Otro artista destacado, Mauricio Redolés, escribió por estos días una nota en que afirma que el sello distintivo de Max Berrú era estar en todas partes Es verdad, donde se le necesitara allí estaba. Nos consta a todos.

Humano, generoso, talentoso, digno, íntegro. Nos hará falta ” dice con razón Redolés.

Quizás Max lamente no haber alcanzado a llegar a Guatemala para aportar también a ese pueblo que tanto ha sufrido su compromiso artístico a la lucha popular. Y su compromiso político e intelectual. No olvidemos que Max Berrú fue también dirigente del Centro de Estudios Luis Emilio Recabarren de dilatada trayectoria.

Amigos, compañeros:

Hace casi exactamente un año, en este mismo preciso lugar, cantó Max.

Fue para despedir a ese gran médico que fue Lucho Soto víctima de la misma cruel enfermedad ; se habían conocido, el médico lo había ayudado y no podía  faltar la solidaridad sin límites del gran Max.

Digamos por último que nuestro amigo y camarada, con quien habíamos compartido pocos días antes, falleció justo un día de combate, el 1° de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

Su nombre estuvo presente allá en el acto tras la marcha por la Alameda y mientras se escuchaba al Illapu.

Sabemos que Mónica estará por siempre orgullosa de su compañero y que Tocori, Cristobal y Aruma lo estarán de su padre.

Los comunistas chilenos y de otros países estaremos siempre orgullosos de nuestro ejemplar camarada. Hasta siempre querido Maxito.

Foto: Carlos Contreras