Si bien la mayoría de la gente cree a pie juntillas todo lo que se dice por televisión chilena, habría que alertar que en medicina las investigaciones científicas dejan todavía mucho que desear.

José Luis Córdova

Periodista

Desde los tiempos del colega Hernán Olguín en Canal 13, precursor de programas de medicina e innovaciones tecnológicas -aunque a decir verdad el primer espacio de este tipo “Equilibrio” fue creado por Vicente Pérez y Telmo Meléndez en el mismo canal- la pantalla chica ha tratado de implantar la medicina a través de las cámaras.

En plena época neoliberal los laboratorios, las cadenas de farmacias y clínicas transnacionales intentan suplantar las políticas públicas deficientes, haciendo participar a sus pacientes en estudios, experimentos e innovaciones de todo tipo y convertir a los televidentes en conejillos de Indias, en medio de la batalla campal por tratar de superar el cáncer, el VIH, la diabetes, la hipertensión, la obesidad, la depresión y otros males

Obviando la estupidez del presidente argentino Mauricio Macri quien recomienda no comer de noche por economía familiar, los televidentes vacilan entre asumir o rechazar los “descubrimientos” incesantes de la llamada medicina natural. ¿Beber o no beber nuestros propios orines? ¿Consumir cloro? ¿Comer sólo uvas durante algunos días? junto a un desfile interminasble y cada vez mas creativos de dietas para adelgazar que completarían una enciclopedia o biblia. Los canales compiten en poner de moda dolencias como el “tránsito lento” (antes llamado estreñimiento o constipado), la ostioporosis, la artritis, artrosis y otras patologías que cuentan con verdaderas campañas publicitarias.

A la sana recomendación de no comprometerse con la automedicina de los vecinos o parientes habría que sumar también rechazar las recetas televisadas de “especialistas” más telegénicos que expertos y atractivas nutricionistas que participan en forma bastante poco ética en el marketing de estudios, institutos y laboratorios que se enfrentan cotidianamente en supuesto beneficio de los pacientes pero para sus propias utilidades.

Sin ir más lejos, Cuba ha demostrado con sus investigaciones científicas de alto nivel que hay tratamientos a una serie de enfermedades que no se comercializan para no reducir las siderales cifras de ventas y utilidades en medicamentos paliativos e inocuos en lugar de soluciones probadas en la isla caribeña con excelentes resultados, sin mayor publicidad ni mercadeo.

Si bien la mayoría de la gente cree a pie juntillas todo lo que se dice por televisión chilena, habría que alertar que en medicina las investigaciones científicas dejan todavía mucho que desear y, en el fondo, los tratamientos, medicación, prevención y saneamiento depende de cada organismo en particular.