La gira de Piñera buscará reforzar la alianza de la derecha en América Latina y la coordinación para hostigar y desestabilizar  procesos progresistas y transformadores.

Editorial El Siglo. El Presidente Sebastián Piñera parte este miércoles a Argentina y Brasil. Es su primera gira internacional. Eligió partir a verse con dos mandatarios que son de su mismo signo ideológico: conservador y neoliberales. Pero comparte otras características: los tres son financistas, millonarios y estuvieron o están involucrados en investigaciones por delitos financieros, tributarios y poseer riqueza en “paraísoso fiscales” eludiendo impuestos.

Además, Mauricio Macri y Michel Temer, junto a Piñera, son férreos saboteadores de la institucionalidad en Venezuela, defienden regímenes nacidos del fraude como es el caso de Honduras, apoyan medidas desestabilizadoras contra Cuba, quieren echar abajo organismos regionales que contribuyen a posturas soberanas, respaldaron el ataque a Siria y están en la línea de política exterior de Estados Unidos hacia América Latina.

Los tres mandaatarios son partidarios de expandir el libre comercio con amplios beneficios al sector empresarial, otorgar facilidades a los sistemas financieros monopólicos y empresas hegemónicas y trasnacionales, reducir la participación del sector público, lo que hemos llaman achicar el Estado y también alcanzar acuerdos en seguridad.

Por lo tanto, es previsible esperar resultados negativos de la visita de Piñera a Argentina y Brasil. Por ejemplo, seguro le darán el tiro de gracia a la Unasur, organismos que ha jugado un rol importante en la defensa de la democracia y la integración en el Cono Sur, pero que los regímenes de derecha quieren suprimir.

Por lo demás, esta gira buscará reforzar la alianza de la derecha en América Latina y la coordinación para hostigar y desestabilizar gobiernos y procesos progresistas, transformadores y socialistas.