George Orwell en su novela “1984” nos advertía que “Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”.

Sergio Reyes

Periodista

Al revisar los titulares de la prensa nacional e internacional se lee: Ataque a Siria; Última hora, Estados Unidos ataca a Siria; EEUU atacó hoy a Siria; El ataque de EEUU a Siria; Trump y sus aliados atacan Siria; Estados Unidos y sus aliados bombardean Siria tras ataque con gas…Así, suman y siguen.

Efectivamente, con estos titulares los medios de comunicación han “olvidado” que Siria desde hace casi una década sufre el constante y diario bombardeo de EEUU y de sus aliados mercenarios. Los medios nos presentan esta agresión como una nueva noticia, una noticia sin pasado, sin posibilidad de ubicarla en el espacio de los contextos, lo que deja al pueblo sirio sin la fuerza de la defensa moral-social del mundo.

El presentismo, esa inmediatez de la que echan mano los medios de comunicación funcionales al sistema, y de la que nos sumamos sin advertirlo, nos indica que la guerra se inicia ahora, y que no hay muertos a quienes recordar, que no hay ejecutados por los que responder, que no hay víctimas a quienes llorar, y por tanto, es necesaria la acción que se lleva a cabo para evitar “avances extremistas” y muertos. El pasado referencial fue arrancado.

CNN en Chile dice: “está pasando, lo estás viendo” en efecto, sólo vemos y nos muestran ese presente rodeado de presente, y sin reconfiguración con el pasado, lo que da forma y fuerza a la historia y la lucha social de los pueblos.

George Orwell en su novela “1984” nos advertía que “Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”, y hace referencia al protagonista de su novela quien re-escribe la historia, y quien además destruye u oculta la verdad de los documentos históricos del pasado, para que las versiones oficiales actuales, coincidan con las acciones que se toman.

Al ubicar la información –noticia-  en el presente, en la inmediatez sin contexto, nos quitan lo simbólico, y lo simbólico es lo que configura y constituye a la condición humana, y lo que también configura a la sociedad, Siria es presentada sin rasgos de lo simbólico, es decir, un país que no está constituido en las reglas de la sociedad humana.

Los medios de comunicación, con su carga ideológica, al colocarnos en un eterno presente nos eliminan la demanda social, la demanda histórica, y sólo recibimos mensajes de producción  actual y sin reflexión, los que terminamos repitiendo, como los titulares de los ataques.

Con solo aquellos titulares se apunta a legitimar el afán de “rectitud” de quienes “ajustician” a Siria por mandato social.

Así, la memoria la están sustrayendo los medios. Y qué significa; que estos medios de comunicación están externalizando ahora la memoria social, están externalizando la cultura de los derechos humanos, y la privatizan a quienes perpetran los crímenes en contra de un pueblo ya devastado como el sirio.  

Véase a modo de ejemplo a Sebastián Piñera en Perú hablando de “la dictadura venezolana”, cuando él en Chile está gobernando sin el parlamento, está gobernando vía normas y decretos.

Piñera habla de la “dictadura venezolana” y apoya los bombardeos en contra del pueblo sirio porque se rodea de la pertenencia de un grupo (el de Lima) el que le entrega “mandato de conciencia”, lo que supuestamente no tendría Siria, y ahora nos damos por notificado, tampoco Venezuela.

¡Cuidado! Es extremadamente peligroso lo que desea Piñera. Pretende acaso los mismos bombardeos una y otra vez, y todos los días en Venezuela. Quiere traer esa guerra fratricida a nuestro continente.

¿Qué sentido quiere dar Piñera a la región junto a los otros mandatarios de la derecha? Será el mismo sentido de los titulares en contra de Siria, y el sentido de la justificación de Donald Trump a sus crímenes.

“Hemos utilizado algo más del doble de armas que el año pasado y hemos atacado objetivos selectivos para dañar el programa de armas químicas”, dijo el secretario de Defensa, James Mattis, después del bombardeo del viernes 13. ¡Que coincidencia de fecha para los Estados Unidos! ¡Horror!