Los comunistas tenemos la convicción de que no pueden existir diferencias a la hora de amparar los derechos de las personas.

Romina Álvarez

Analista

Actualmente en Chile el fenómeno migratorio ha tomado relevancia a raíz del aumento en sus flujos, que si bien no han sobrepasado el porcentaje promedio mundial de 3,3% y que está muy por debajo del promedio de los países OCDE que corresponde a un 13%, ha mostrado un crecimiento en los últimos años. En este sentido, para el año 2016, según datos de la CASEN, la migración ascendió a 465.319, lo cual corresponde al 2,7% de la población nacional.

En este contexto, creemos que Chile tiene oportunidades y desafíos. Las principales oportunidades están dadas por el aporte de nuevos conocimientos, ya que han migrado a Chile personas con altas tasas de escolaridad, lo cual implica un ahorro en educación para el Estado en el entendido  que todo país necesita profesionales para su desarrollo social y económico. De la misma forma contribuyen quienes se desempeñan en puestos de trabajo no cualificados que no estaban siendo utilizados por ser poco valorados o porque requieren mayor esfuerzo. Contribuyen a la vez con la construcción de una sociedad diversa e intercultural, generando intercambios, diálogos y relaciones virtuosas de los diferentes grupos culturales. En términos económicos, las y los migrantes contribuyen a las arcas fiscales por concepto de pago de visas, de impuestos e IVA. Según datos de CASEN 2015, el 72% de los inmigrantes trabaja de manera regular en el país, lo cual significa que cotizan, pagan AFP, FONASA o ISAPRE, contribuyendo por sobre el promedio de los nacionales que corresponde a un 53% en promedio. Por su parte, entre los principales desafíos identificamos la creación de una institucionalidad acorde a un mundo globalizado e interconectado y avances en materia de derechos e inclusión.

Con los datos a la vista, los comunistas tenemos la convicción de que no pueden existir diferencias a la hora de amparar los derechos de las personas, ya que la nacionalidad no es el fundamento ni la base  de éstos, sino la condición de ser humano. En consecuencia, el marco normativo debe considerar este principio como la base de la política migratoria. Principio que es transgredido con el proyecto, las indicaciones y decretos del gobierno de Piñera, ya que abordan aspectos de extranjería, pero carecen de medidas en el marco de la multidimensionalidad del fenómeno, intersectorialidad y garantía de derechos.

Lo anterior queda en evidencia en las barreras que ha impuesto este gobierno a la migración haitiana a través de la implantación de visa consular, lo cual es una política discriminatoria, racista y clasista, que estigmatiza a los trabajadores al igual que la creación de la visa temporaria de orientación internacional. En lo que respecta a los cambios de las reglas para los venezolanos, es importante señalar que la nueva visa de responsabilidad democrática que comenzará a regir el 16 de abril corresponde a una visa consular, por lo que también se imponen restricciones a este flujo migratorio. En último lugar, eliminar la visa por motivos laborales creada por Bachelet el año 2015 para apalear los abusos laborales que soportaban los trabajadores extranjeros para poder obtener y mantener sus visas sujetas a contratos, implica volver a foja cero en derechos laborales. Todas las medidas del nuevo gobierno se justifican interpretando los datos de manera antojadiza, instalando una imagen de migración desbordada y criminalizando a los extranjeros.

Los cambios en materia de extranjería deben considerar tres aspectos: En primer lugar, el envejecimiento de la población chilena y su baja natalidad, por lo que las migraciones podrían contribuir a la sustentabilidad en las pensiones. En segundo lugar, considerar la capacidad institucional para los cambios, en este sentido implica considerar la capacidad del DEM para la regularización migratoria en los 90 días que propone el gobierno y la capacidad operativa de los consulados absorber la demanda de solicitud de visas, sin que esto implique maltrato a las personas por largas horas de espera en recintos no preparados para esto. Y en tercer lugar, los flujos migratorios no se detienen si las condiciones de atracción de movilidad humana se mantienen, en este caso el mercado laboral, la reunificación familiar y el contexto regional actual.

A la vez, la movilidad humana debe partir del principio de reciprocidad de los estados, es decir, solicitar requisitos equivalentes para obtener residencias, como la que existe actualmente con Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil, para quienes existe visación temporaria por acuerdo MERCOSUR. El principio de reciprocidad genera círculos virtuosos respecto de los flujos migratorios, toda vez que fomenta la regularidad migratoria, el ingreso por pasos fronterizos habilitados y evita la trata y tráfico ilícito de migrantes. La regularidad migratoria propicia el trabajo formal, el pago de impuestos y cotizaciones y evita la competencia desigual en el mundo del trabajo, ya que los contratos formales garantizan que las remuneraciones estén acorde al trabajo realizado. Finalmente, disminuye los posibles abusos a las personas migrantes.

Lo anterior, sólo se puede lograr mediante visaciones que fomenten una migración regulada. En este sentido, una Visa Multifinalidad basada en el principio de reciprocidad con los países con los que tengamos equivalencias en requisitos de extranjería, permite que los migrantes aporten desde diferentes ámbitos a la sociedad chilena. Asimismo, una Visa por Expectativa Laboral permite acceder a un RUN inicial al momento de la inserción en el mundo laboral, lo que fomenta la regularidad migratoria y todos sus beneficios asociados.

Finalmente, estamos convencidos que los cambios legales e institucionales deben estar acompañados de cambios culturales, por lo que se deben generar campañas e incluir en los currículos educativos programa de sensibilización y educación sobre las migraciones, la interculturalidad y la inclusión, de manera permanente y dirigida a la población en general y focalizada  a la formación escolar, a modo de explicar el fenómeno, sus implicancias, beneficios y desafíos en un mundo globalizado, en un marco de diálogo y respeto de los diferentes grupos culturales.