No fue convocada presidenta de Comisión de la Familia, ni expertos, ni representantes de la sociedad civil. La postura de Maya Fernández.

Patricia Ryan. Periodista. La diputada Pamela Jiles, del Partido Humanista (PH), presidenta de la Comisión de la Familia de la Cámara de Diputados, no fue invitada por el Presidente Sebastián Piñera a la mesa de trabajo de la infancia, creada por el Gobierno. Tampoco fue invitado nadie del Partido Comunista, pese a que el ex ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, militante de esa colectividad, estuvo a cargo de los proyectos de infancia en la administración anterior. Fueron algunos de los notorios vetos que puso La Moneda al conformar esta mesa.

Pero hay otro tipo de veto que lo hizo ver la presidenta de la Cámara Baja, diputada Maya Fernández, del Partido Socialista (PS). Primero, no convocar a la ciudadanía y, segundo, hacer a un lado la instancia del Parlamento.

En una columna en el diario La Segunda, la parlamentaria indicó que “buenas ideas pueden verse menguadas o resultar poco significativas” si no se consulta a los ciudadanos. Escribió: “Formar comisiones cerradas y designadas por el Gobierno, integradas por políticos (no especialistas) para supuestamente hacer un trabajo ‘prelegislativo’, nos retrotrae a prácticas que van en el sentido contrario de la transparencia que exige el debate en nuestra democracia. El lugar para debatir de maneta abierta y de cara a los ciudadanos es el Parlamento”.

La iniciativa de crear esta instancia para debatir proyectos sobre infancia, no incluyó a representantes de la sociedad civil, expertos, ni instituciones dedicadas a la materia.

El criterio fue convocar a ministros y a algunos partidos políticos. Así, llegaron a un almuerzo con el Presidente Piñera sus ministros de Desarrollo Social, Alfredo Moreno y de Justicia, Hernán Larraín. También los parlamentarios de la derecha, Manuel José Ossandón (RN), Felipe Kast (Evópoli), Marcela Sabat (RN) y María José Hoffmann (UDI). Por la oposición solo llegaron los legisladores Ricardo Lagos Weber (PPD), Gabriel Boric (MA) y Natalia Castillo (RD).

La senadora del PS, Isabel Allende, declaró a la prensa que “suena muy arbitrario que a dedo el gobierno designe y decide este sí, este partido no. Parece una falta de respeto al Parlamento”.

El presidente del Partido Humanista, Octavio González, expresó que “no nos haremos parte de prácticas antidemocráticas: parlamentarios seleccionados a dedo, comisiones pre-legislativas sin la participación del pueblo”. Advirtió: “Ni una nueva ‘cocina de la élite’, esa misma que dijimos repudiar el 2014 preguntándonos: ‘¿para qué está el Congreso entonces?’”.