No puede desconocerse la eficacia de la política comunicacional de Bolivia, las maduras y fundadas declaraciones de su vicepresidente García Linera.

José Luis Córdova

Todo indica que los periodistas que cubrieron para la televisión los alegatos en la Corte Internacional de Justicia de La Haya tuvieron una “pauta blanca”, es decir, recomendaciones del Gobierno en su alegato contra Bolivia. Pero esas recomendaciones no trascienden al resto de los países del continente y menos al resto del mundo.

Pareciera ocioso el costoso viaje de Mauricio Bustamente, José Luis Reppening, Constanza Santa María, Mónica Rincón y Mónica Pérez (que está radicada en Europa) para reiterar una y mil veces los manidos argumentos oficiales chilenos, reproducidos por “expertos” como Carlos Zárate, el colombiano Libardo Buitrago y otros. Sin matices ni posibilidades de otra interpretación.

Un verdadero diálogo de sordos se reiteró con afirmaciones que nunca escuchamos del presidente de la República Plurinacional de Bolivia, Evo Morales ni de sus voceros y agentes oficiales, esto es: nunca se planteó desde el Altiplano desconocer el Tratado de 1904, tampoco Bolivia ha planteado la revisión de los límites terrestres sino por el contrario, convocó hasta el cansancio a abrir un diálogo que perrmita una salida soberana al mar para Bolivia.

El colega Ignacio Uribe desde La Paz insistía majaderamente en estos argumentos que fueron aclarados una y otra vez por los especialistas, Naturalmente que las autoridades no pudieron recibirlo de buena manera insistiendo en preguntas ya respondidas.

En materia política, fuera del exabrupto del diputado frenteamplista Raúl “Florcita Motuda” Alarcón, vale la pena reproducir la declaración de la diputada comunista Camila Vallejo que se refiere a la necesidad de buscar una solución para la mediterraneidad de Bolivia, incluso una salida soberana al mar “en el marco de un proceso de integración latinoamericana”: ¿Alguien puede estar en contra de esta posibilidad?

No puede desconocerse la eficacia de la política comunicacional de Bolivia, las maduras y fundadas declaraciones de su vicepresidente García Linera y el pensamiento ingenuo y cándido de la gente de la calle en La Paz y otras ciudades altiplánicas. La consigna de Mar para Bolivia trasciende la actual campaña electoral de Evo y vale la pena reflexionar si queremos tener o no una buena vecindad con ese país hermano. La televisión tiene un papel que cumplir en este sentido. Darle tribuna a personajes como Heraldo Muñoz nos parece francamente ocioso,